31/10/14

Descubriendo el amor

En el año 2010, el director y guionista brasileño Daniel Ribeiro presentó Eu Não Quero Voltar Sozinho, un cortometraje  sobre un adolescente ciego, Leonardo, cuya vida cambia con la llegada de Gabriel, un alumno nuevo en la escuela. En tan sólo 10 minutos, Ribeiro cuenta una entrañable y tierna historia sobre el descubrimiento del primer amor, con una salida del armario completamente natural y sencilla. El corto ganó numerosos premios allá por donde se presentó y lo pueden ver subtitulado al español a continuación:


Poster The Way He LooksCuatro años después, Ribeiro debuta en el largo con Hoje eu quero voltar sozinho (o The Way He Looks, su título para el mercado internacional)  que no es otra cosa que una versión extendida de la historia del corto, contando con los mismos actores protagonistas. Así, una vez más presenciamos el encuentro entre Leonardo (Ghilherme Lobo) y Gabriel (Fabio Audi), con los celos de la mejor amiga del primero, Giovana (Tess Amorim), de por medio, pero algunos detalles de la relación entre los tres cambian, de la misma forma que descubrimos a nuevos personajes, como los sobreprotectores padres de Leonardo, y se abren nuevas tramas, como las intenciones del protagonista de vivir un tiempo en el extranjero a pesar de las reticencias de su madre.

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La naturalidad, simpatía y complicidad del trío protagonista permanecen intactas en la película. También la fuerza del intimismo de ciertas escenas clave (esa sudadera olvidada…), a las que se les añade alguna más y una encantadora y recurrente canción de Belle & Sebastian, pero desafortunadamente la magia concentrada en el corto queda diluida en la poco más de hora y media que dura el largo.  La ingenuidad del original ya no lo es tanta con esas nuevas tramas y personajes que adornan y respaldan el tema central, pero que nunca la equiparan en eficacia a pesar de dar importancia a la búsqueda de independencia de Leonardo.

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Aun con todo, es muy buena película, pese a quedar un tanto deslucida si se la compara con su fantástico referente, pero es una muestra perfecta de que el cine de temática gay no tiene por qué ser afectado ni trágico ni exageradamente idealizado, sino ser, simple y llanamente, una realidad cercana y reconocible, con sus idas y sus venidas, y que no tiene por qué estar exclusivamente enfocado al público homosexual, sino que espectadores de cualquier sexo y condición puedan sentirse identificados y partícipes. Por cierto que la película ha sido elegida por Brasil para representar al país en la próxima edición de los Oscar.

Eu Não Quero Voltar Sozinho: 9

Hoje eu quero voltar sozinho (The Way He Looks): 7

30/10/14

Paradigma hipster

Poster God Help the Girl

Dir.: Stuart Murdoch
Int.: Emily Browning, Olly Alexander, Hannah Murray, Pierre Boulanger, Cora Bisset, Sarah Swire, Mark Radcliffe, Stuart Maconie
¿De qué va?: Eve, una joven australiana internada en un hospital de Glasgow, escribe canciones para superar los problemas emocionales que la han llevado hasta allí. Un día conoce a James y a Cassie, dos músicos que, al igual que ella, se encuentran en plena encrucijada vital, y los tres deciden fundar una banda.

Reseña: En el año 2004, el vocalista del grupo indie-pop Belle & Sebastian, Stuart Murdoch, compuso una serie de temas que él mismo no consideró apropiados para el grupo porque tenían un sonido y unas letras más propios de una “banda de chicas”. Así pues, en 2009 lanzó un álbum, God Help the Girl, en el que una serie de cantantes y vocalistas femeninas prestaban sus cuerdas vocales para dar forma a las canciones, aunque Murdoch siempre pensó en ellas como la banda sonora de una película musical. Años más tarde y con la ayuda de una exitosa campaña de crownfunding, el sueño de Murdoch se hizo realidad, con una ópera prima cinematográfica titulada God Help the Girl.

God Help the Girl

La película es la materialización de los sentimientos que evoca el proyecto musical de Murdoch en particular y las canciones de Belle & Sebastian en general, quienes ya estaban en marcha mucho antes de que el concepto ‘hipster’ saliera a la palestra. Así, la melancolía otoñal, las contradicciones juveniles, el optimismo grisáceo y la tristeza retroalimentada reinan en un filme cuya principal flaqueza reside en un hilo narrativo muy endeble. Básicamente, la historia gira en torno a las tribulaciones de la protagonista, cuyo comportamiento a veces resulta caprichoso e incomprensible, y a sus intentos de escapar del hoyo en el que está sumida con la ayuda de dos jóvenes que quieren comenzar una banda. Murdoch confía plenamente en el potencial de las canciones al tiempo que descuida lo que acontece entre una y otra: en ocasiones diálogos interesantes, en otras, trámites poco sustanciosos para pasar a la siguiente pista.

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Las carencias de God Help the Girl quedan más o menos cubiertas gracias al encanto que desprenden sus pegadizos temas y su trío protagonista, con una Emily Browning en cabeza que parece interpretar una versión indie y alternativa de su personaje en la menospreciada Sucker Punch. Si tienes alergia a todo lo que tenga que ver con la subcultura hipster probablemente la aborrezcas; no hace apología pero trae consigo algunos de sus tics más reconocidos, como el rollito vintage. No es un espectáculo musical ni pretende serlo, es más bien un teatrillo artesanal, honesto y humilde, retocado con un filtro de Instagram. Eso sí, me parece inconcebible que la estupenda canción que da título a la película no tenga su hueco en la misma más allá de cuatro versos tarareados, ni siquiera en los créditos finales.

7/10

29/10/14

O.C: El guateque (1968)

Poster El guateque¿De qué va?: Hrundi V. Bakshi es un patoso actor hindú que es despedido de un rodaje tras volar por los aires un set accidentalmente. De forma inesperada, recibe una invitación para asistir a una sofisticada fiesta organizada por el productor de la película. Gracias a Hrundi, en la fiesta se producirán las situaciones más disparatadas.

Reputación: La única colaboración entre el director Blake Edwards y el comediante Peter Sellers ajena a la saga de La pantera rosa fue El guateque (The Party), que también supuso el primer rodaje de Sellers en Hollywood. Fue una filmación particularmente tensa por la difícil situación por la que atravesaba la relación entre Sellers y Edwards en aquel entonces. La película fue improvisada a partir de un esquema de 56 páginas, siendo cada escena rodada en secuencia completa y construida en base a la escena anterior. Para ayudar al experimento, Edwards tenía un sistema de TV con reproducción instantánea acoplado a la cámara para poder revisar el trabajo inmediatamente después de la grabación. Fue uno de los primeros directores en usar esta técnica tan común hoy en día. La película está muy inspirada en las obras de Jacques Tati: Bakshi llega a la fiesta en un Morgan de tres ruedas que recuerda al coche de Monsieur Hulot en Las vacaciones del señor Hulot (1953), toda la historia del filme rememora a la secuencia del restaurante en Playtime (1967), y la cómica interacción con objetos inanimados y gadgets también evoca a las películas de Tati, especialmente a Mi tío (1958).

El guateque

Comentario: Me decidí por ver El guateque justo ahora porque la revista Cinemanía la colocó en el segundo puesto de su ranking de las 100 mejores comedias de todos los tiempos (la primera es El gran Lebowski). Sinceramente, me parece que la medalla de plata le queda un tanto grande a la película, y es que su apuesta por el humor físico y prácticamente mudo no supera a sus referentes, en especial a Charlie Chaplin (a Tati no lo conozco pero me lo apunto para próximas entregas de la Operación Clásico). Además, la película se me hizo bastante larga, con un desenlace demasiado atolondrado, y, entrando en el subjetivismo puro y duro,  Sellers no me cae especialmente bien, sobre todo después de ver el biopic Llámame Peter en el que no sale muy bien parado. Destaco dos cosas: el camarero borracho al que da vida Steve Franken, soberbio, y el gag del papel higiénico y la cisterna, básicamente porque he vivido situaciones similares en la vida real…

Próximo visionado: Las vacaciones del señor Hulot (1953)

28/10/14

El último vuelo

Poster El viento se levantaEl visionado de El viento se levanta trae consigo una carga de tristeza añadida al saber que se trata del último trabajo de Hayao Miyazaki, quien anunció su retirada del cine durante la presentación de la película en el Festival de Venecia. Y si a eso le añadimos el cese temporal de la actividad del Studio Ghibli para someterse a una reestructuración, podemos decir sin lugar a dudas que no son buenos tiempos para la animación nipona. El consuelo que nos queda es el de poder recuperar y revisitar el estupendo catálogo que nos ha dejado Miyazaki y el estudio que fundó.

El viento se levanta

El viento se levanta gira en torno a Jiro Horikoshi y a las dos pasiones que tuvo en su vida: la aviación y su esposa Nahoko. Desde pequeño siempre soñó con volar, aunque le faltaba vista como para ser aceptado como piloto. Por ello, decide trabajar diseñando aviones y se unió a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería de 1927 para la que creó cazas de combate japoneses que luego se utilizarían para la 2ª Guerra Mundial. Aunque se trate de una película basada en la vida de Jiro y que recorre varios acontecimientos destacados de su vida, como el terremoto de Kanto de 1923 o el retraso tecnológico de Japón, la mayor parte de los detalles de su vida personal son ficticios.

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¿Pero para qué empañar con la realidad una ficción tan hermosa como la que nos presenta la película? La historia de amor de Jiro y Nahoko bebe de las fuentes del melodrama clásico, de esos romances tan puros como ingenuos que son trucados por las guerras y las enfermedades, y Miyazaki lo retrata con suma delicadeza y sentimiento. Por cierto, siempre es recomendable ver las películas en su versión original, pero la americana ha contado con un elenco de voces nada desdeñable y muy respetuoso con su referente japonés: Joseph Gordon-Levitt, Emily Blunt, Stanley Tucci, John Krasinski y Martin Short prestan sus cuerdas vocales a los personajes principales.

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El último trabajo de Miyazaki es el menos fantasioso, el más pegado a la realidad, pero sigue conservando la lírica y la belleza a pinceladas que caracteriza a toda su obra. Pasa de puntillas por el tema de que las naves que diseñó Jiro fueron utilizadas para la devastación de, entre otras, Pearl Harbor, aunque la historia no queda descolgada por ello. Su pasión era la aviación pero no era un simpatizante de la guerra, como se puede ver en la escena en la que contempla los aviones que ha ayudado a crear en llamas. Quizás sea por esa ausencia de fantasía por la que El viento se levanta no transmite ese áurea de obra maestra que sí tiene El viaje de Chihiro y también le falta la simpatía y el desparpajo de Ponyo en el acantilado, pero es a fin de cuentas una despedida bonita y tremendamente melancólica de un hombre que alzó el vuelo al plasmar sus sueños en imágenes que deslumbran a niños y mayores de ayer, hoy y siempre.

7’5/10

26/10/14

Dejad que el mal brote

Poster Breaking Bad

Creador: Vince Gilligan
Int.: Bryan Cranston, Aaron Paul, Anna Gunn, Dean Norris, Betsy Brandt, RJ Mitte, Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Giancarlo Esposito
Emisión: 2008 – 2013, AMC
5 temporadas

Hay series que, al margen de su calidad, se convierten en hitos televisivos por las pasiones que levantan a su paso: Twin Peaks, Friends, Perdidos, Sexo en Nueva York… A todas ellas la caja tonta se les quedó pequeña al arrastrar una legión de seguidores cuya fuerza motora propició sus respectivos apartados dentro del índice de la historia televisiva. La última en ganarse su pedacito de cielo ha sido Breaking Bad, quien tras aterrizar en la cadena AMC sin hacer mucho ruido comenzó poco a poco a captar seguidores gracias al efecto recomendación, hasta convertirse en el fenómeno televisivo y cultural que es hoy en día a nivel mundial. Más de un año después de su final sigue generando noticias mientras se espera el estreno de su spin-off. La última, la retirada de los muñecos basados en los personajes de la serie de las tiendas Toys R Us a petición de una consternada madre de Florida.

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La creación de Vince Gilligan es una de esas series que al principio exige mucha paciencia al espectador. La primera temporada, recortada en 7 episodios por la huelga de guionistas, ocurre en un pequeño período de tiempo (en realidad, toda la serie se ambienta en poco más de un año) y se contenta con presentar su premisa (un profesor de química que tras ser diagnosticado con un cáncer decide fabricar drogas para asegurar el futuro económico de su familia), guardando sus mejores cartas para las cuatro temporadas restantes. Uno de los aspectos más positivos de Breaking Bad es que a pesar de que podían haberla estirado mucho más, sus responsables decidieron acabarla en el momento que le correspondía. La insistencia por estirar el chicle ha propiciado que series tan buenas como Dexter nos hayan dejado con un sabor agridulce tras sus agónicas últimas temporadas.

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Nada sobra en los 62 episodios que dura Breaking Bad. A lo largo de ellos presenciamos cómo Walter White, un discreto y buen hombre, padre de familia, descubre a través de una versión corrompida del sueño americano al cabrón que había permanecido dormido en su interior, al que bautiza como Heisenberg. Y lo peor, o mejor, dependiendo de cómo se mire, es que disfruta sacando toda esa rabia y esa mala leche que tenía contenida desde hace tantos años, y que siente menos remordimientos con cada nuevo crimen que comete. El tipo es un auténtico sociópata, y aún así, se mete al público en el bolsillo y los pone en contra de su esposa, Skyler, que se convirtió en uno de los personajes más odiados de la serie cuando lo único que pretendía era proteger a su familia de la nueva y muy peligrosa vocación de su marido (este tema da para debate incendiario). Todos los personajes principales de la serie terminan en una situación completamente diferente a como los descubrimos: Walter, Skyler, el cuñado que trabaja para la DEA e incluso Jesse Pinkman, el niñato al que Walter recurre para introducirse en el mundo de la droga y que acaba convirtiéndose en su socio y protegido. Bryan Cranston, Anna Gunn y Aaron Paul recibieron varios Emmys por sus trabajos, especialmente merecidos en la recta final de la serie, cuando la serie pone la quinta y sus personajes son llevados al límite de las consecuencias de sus actos pasados.

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En realidad, me sorprende que Breaking Bad se haya convertido en un fenómeno de masas, pues su estilo poco tiene que ver con el batiburrillo y la velocidad que demandan los espectadores cuando forman parte del gran público, demandando que siempre esté pasando algo en pantalla, y cuanto más rápido y atropellado, mejor. En cambio, Breaking Bad tiene un ritmo tranquilo y pausado, que se recrea mucho en detalles nimios y silencios, para truncarlo de repente con un brutal suceso violento. A veces se produce cuando la tensión ya resulta insostenible, otras, la mayoría, de forma totalmente inesperada, y cuando esos sucesos brutales son consecuencia de una serie de pequeños actos sin consecuencia ni alcance aparentes, como el que se produce al final de la segunda temporada, es cuando la cabeza directamente nos explota.

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Por todo lo expuesto, por todo lo que mola la figura de Heinseberg y por mucho más es por lo que Breaking Bad está considerada como una de las mejores series americanas del siglo XXI, si no la que más. A mi juicio, es una consideración un tanto desorbitada, no tanto por el valor artístico de la serie, que lo tiene y mucho, sino porque otras producciones, muy buenas, no han recibido ni la mitad de las atenciones que ella. Quizás haya sido también culpa del ‘hype’ que me esperaba una recta final mucho más cruel y sádica de lo que en realidad es; hay capítulos de The Walking Dead de una dureza mucho más rotunda, pero eso es cosa mía, que vi la serie a destiempo y sabiendo más o menos por dónde iban los tiros. Si eres un fan acérrimo de Breaking Bad y la echas mucho de menos, te digo lo mismo que a los frikis de Juego de tronos: “¡Hay otras series muy buenas ahí fuera!”. Y si eres uno de esos raritos que nunca han oído hablar de Walter White, Heisenberg, Los Pollos Hermanos o del Yo, bich! te digo… “Tienes la opción de iniciar una de las bajadas a los infiernos más alucinantes que podrás experimentar en tu vida seriéfila. Tú mismo”.

16/10/14

Hasta que el matrimonio nos separe

Poster Perdida

Dir.: David Fincher
Int.: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry, Carrie Coon, Kim Dickens, Patrick Fugit, Missi Pyle, Casey Wilson
¿De qué va?: El día de su quinto aniversario de boda, la esposa de Nick Dunne, Amy, desaparece misteriosamente. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick, quien debido a su extraña conducta también se convierte en el centro de atención de todos los medios de comunicación.

Reseña: Hace un año y medio, me encontraba en un centro comercial buscando algún libro que me llamara la atención. De repente, reparé en uno que se llamaba Perdida, con una de esas tiras informativas que ponen a las novelas para atraer su venta. En ésta rezaba “No has leído nada igual”. Tenía razón. Se trataba de una novela genialmente escrita que partía de una situación tan trillada como la de la desaparición de una mujer para hacer una disección afilada de la institución del matrimonio, al tiempo que desarrollaba una intriga que ya a mitad de la lectura daba un giro de 180º para retorcerse hasta su final de tal manera que me dejó pensativo y entumecido después de terminarlo. Ahora llega su adaptación cinematográfica y del mismo modo podría venir acompañada del eslogan “No has visto nada igual”.

Perdida

No todos los escritores son aptos ni para escribir guiones ni para adaptar sus propias obras, pero Gillian Flynn sí ha tenido la capacidad de perspectiva para dilucidar qué partes de la novela no eran necesarias para la película y qué otras se podían cambiar para aligerar la acción, y le ha quedado un guión muy compacto, que no deja cabos sueltos y que resuelve de manera muy eficaz la narración alterna de la novela. David Fincher contribuye de la manera en la que sólo él está capacitado, con esa obsesión por el perfeccionismo que lo caracteriza: montaje virtuoso, composición del plano ajustada al milímetro, fotografía tan gris y opaca como nítida, actores que dan lo mejor de sí y una banda sonora compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross, en su tercera colaboración profesional, que enfatiza la desconfianza, la alienación y la amargura que se respira en la película.

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A mí no me acabó de convencer la elección de Ben Affleck como protagonista. No por la aprensión que le tiene casi todo el mundo, sino porque no me lo imaginaba en el papel. Ahora me parece que su fichaje fue más que idóneo, pues tanto su imagen pública como sus características interpretativas se ajustan perfectamente al personaje: simpático, pero algo inexpresivo, alguien sometido a lupa por los medios cuyas reacciones pueden fácilmente malinterpretarse. Rosamund Pike está directamente brutal. Dado que es el gran misterio de la película, es difícil decir algo de ella sin que aparezca la sombra del spoiler, así que sólo diré que su compromiso con el personaje es impresionante y que éste debería ser por méritos propios el espaldarazo definitivo a su despegue. Interpretaciones secundarias como las de Carrie Coon, Kim Dickens y Neil Patrick Harris también son muy loables, pero es incontestable que nos encontramos ante los mejores trabajos de las carreras de Ben Affleck y Rosamund Pike.

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Afortunadamente, todos los temas que tocaba Flynn en la novela están en la película y su valor permanece íntegro: la manipulación que ejercen los medios de comunicación, las ideas preconcebidas de la sociedad sobre el comportamiento humano, o mi favorita, cómo hoy en día proyectamos una imagen para agradar a los demás que no tiene que ver con lo que somos en realidad, y como esa ilusión explota cuando decidimos pasar nuestra vida conviviendo junto a otra persona. El desenlace no es del gusto del gran público porque no tiene que ver con los aparatosos finales a los que estamos acostumbrados. Al contrario, es una solución incómoda, velada y profundamente triste, y por eso resulta perfecta para una obra que no busca agradar, sino aturdir, sorprender y hacernos reflexionar sobre si nuestras relaciones también van camino de la autodestrucción mutua.

9/10

14/10/14

Inmundicia humana

Poster Filth

Dir.: Jon S. Baird
Int.: James McAvoy, Jamie Bell, Imogen Poots, Eddie Marsan, Jim Broadbent, Shauna Macdonald, Brian McCardie, John Sessions
¿De qué va?: El detective Bruce Robertson es el detective de policía más maleducado, pervertido, misántropo y adicto a las drogas y al sexo de Edimburgo. A pesar de ello, Robertson quiere un ascenso, y para ello intentará resolver un caso de asesinato y le pisará la cabeza de todos sus colegas. Él está al mando y cuando resuelva el caso y consiga el ascenso, su mujer volverá con él.

Reseña: Mucho antes de que los antihéroes se pusieran de moda en la ficción televisiva, Irvine Welsh publicó Filth (titulada Escoria en España), un libro sobre el policía más despreciable y asqueroso que se pueda encontrar en la literatura universal. La narración, contada en primera persona, repara incluso en detalles repugnantes sobre el eccema que al tipo le sale en sus genitales y le da voz propia a una tenia alojada en sus intestinos que descubre y examina sus secretos más oscuros e inconfesables. Después de admirar y odiar a partes iguales a Don Draper, Walter White y a Dexter Morgan, puede que ya no nos sorprenda tanto encontrar a un personaje tan carismáticamente malvado, pero a asquerosidad no le gana nadie.

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Eso sí, el director Jon S. Baird ha rebajado un poco los niveles de repugnancia para la adaptación cinematográfica, cambiando a la tenia parlanchina del libro por alucinaciones de diversa índole, aunque le reserva un pequeño guiño. En líneas generales, la trama se mantiene bastante fiel, contagiándose del estado esquizofrénico de su protagonista y mutando de comedia gruesa y negra a tragedia personal, al tiempo que se  descubren las costuras detrás de esa fachada socarrona. James McAvoy se desmadra  dando vida a un tipo que está continuamente al límite, y su sobregesticulación le viene ni que pintada al personaje. Logra que nos pongamos de su lado a pesar de lo cabrón que es y que seamos partícipes insidiosos de las jugarretas que les hace a sus compañeros de trabajo, pero, sobre todo, lo borda cuando deja entrever la desesperación que sufre por dentro.

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Su descarnado desenlace es idéntico al de la novela, pero Baird ha añadido un elemento más para otorgarle una vía redentora al personaje que en realidad no le hacía ninguna falta, porque la historia nunca pretende ser una fábula moralista, sino la escalada de locura de un mal hombre que por mucho que lo intente nunca cambiará. Aunque le sobre algún que otro efecto psicotrópico, Filth nos brinda la interpretación más memorable de James McAvoy hasta la fecha y resulta ser una tragicomedia con un gran ritmo, grotescamente disfrutable y, como tal, es la prueba irrefutable de que todos nos sentimos irremediablemente atraídos por ciertas asquerosidades, como explotar granos.

7’5/10