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13/3/21

Raya y el último dragón – Cuestión de confianza


Dir.:
Don Hall, Carlos López Estrada, Paul Briggs, John Ripa
¿De qué va?: Tiempo atrás, en el mundo fantástico de Kumandra, humanos y dragones vivían juntos y en armonía. Pero cuando una fuerza malévola amenazó su tierra, los dragones se sacrificaron para salvar a la humanidad. Ahora, 500 años después, el mismo mal ha regresado y todo depende de que una solitaria guerrera, Raya, encuentre al legendario último dragón para reparar la tierra fracturada y su dividida población.

Reseña: Aunque las películas del Disney reciente y de Pixar sean bastante homogéneas, hay ciertas diferencias sutiles entre unas y otras, como la tendencia de esta última por hacer historias que van más dirigidas a los padres que al niño, o que los clásicos Disney sigan creándose a partir de la base narrativa de siempre, pero introduciendo algunas novedades adecuadas a los tiempos que corren, siendo una de los más significativas que ahora las princesas reniegan de su título y no necesitan un interés romántico para sentirse realizadas. Igualmente, los ingredientes principales suelen ser los mismos: un reino en peligro, conflicto con los padres, algún animalito o criatura como aliado de la heroína, una lección moral que aprender…. Disney acostumbra a lanzar clásicos competentes, y al final, que guste uno más que otro depende mucho de las simpatías que genere entre el público. 

Raya y el último dragón es el primer clásico Disney que no es secuela desde Vaiana (2016), y si aquella era una historia que partía de la cultura y la mitología polinesia, esta está arraigada a la asiática. Con gran claridad expositiva, el film presenta el mundo en el que se desarrolla la acción, así como los acontecimientos que preceden a la aventura de la heroína a través de los diferentes reinos que conforman Kumandra, cada uno con una apariencia muy distintiva. Disney alcanza una nueva cota de excelencia técnica con una animación de apabullante belleza, colorida y rica en detalles; un espectáculo visual, acompañado de una estupenda partitura de James Newton Howard, que merece ser disfrutado en la pantalla más grande en la que se pueda ver.   

Raya es una estupenda heroína y la galería de personajes son tan simpáticos y entrañables como cabría esperar de un clásico Disney. Ahora bien, la dinámica entre Raya y la dragona Sisu, principal en la trama, no la encuentro tan especial y conmovedora como la de Elsa y Anna, Ralph y Vanellope o Vaiana y Maui, ejemplos recientes cortados por el mismo patrón. Es una sensación de familiaridad que no despierta fervor y que se puede extender a toda la película, cuya única salida del canon Disney, el componente post-apocalíptico, parece prestado de otra franquicia de la casa, Marvel.

Lo que sí me parece bastante insólito es la relación entre Raya y su némesis, Namaari, y el importante papel que asume esta última tanto en el desenlace como en la moraleja del film, sobre lo importante que es la confianza y la unidad para poder solucionar los problemas del mundo. Probablemente nadie dejará de desconfiar de la gente tras terminar la película… pero la intención es lo que cuenta. En definitiva, Raya y el último dragón cumple con los estándares de la factoría Disney, destacando sobremanera en el apartado visual, pero su impronta asiática es lo único que parece genuino de un film igualmente notable, pero habrá que ver si el entusiasmo que genera será suficiente para que la película permanezca viva en el recuerdo.

7’5/10

12/3/21

The Assistant – Callar y acatar


Dir.: Kitty Green
Int.: Julia Garner, Matthew Macfadyen, Makenzie Leigh, Kristine Froseth, John Orsini, Noah Robbins
¿De qué va?: Un día en la vida de Jane, la asistente de un poderoso ejecutivo. Mientras Jane sigue su rutina diaria, empieza a darse cuenta del abuso que amenaza cada aspecto de su posición.

Reseña: Tres años después del nacimiento del #MeToo, empiezan a llegar las películas que surgieron a raíz de él, como ocurre con cualquier acontecimiento cultural, social y político que sacude el mundo en el que vivimos. Algunas de estas películas abordan sus consecuencias y otras las situaciones de misoginia que originaron dicho movimiento. Este último es el caso de The Assistant, film dirigido y escrito por Kitty Green que sigue a lo largo de un día la rutina de la asistente de un importante ejecutivo cinematográfico. A este último nunca se le muestra en pantalla, un hábil recurso empleado para demostrar que el abuso no es una cuestión personalizada, sino un mal sistémico.

Jane es la primera en llegar a la oficina y la última en irse. Trabaja a destajo y aspira a convertirse en productora algún día, pero es tratada por sus compañeros con un paternalismo rancio, quienes además le endosan tareas “femeninas” como lidiar con la esposa del jefe o encargarse de pedir el almuerzo. A Jane la obligan a estar agradeciendo constantemente la oportunidad laboral que se le ha concedido, pero solo se le reconoce su labor para doblegarla y para que siga sumisa y callada. Ante una serie de comportamientos sospechosos de su jefe hacia unas chicas jóvenes, Jane intenta hacer algo en la mejor y más reveladora escena del film, aquella en la que se demuestra que un Harvey Weinstein no abusa de las mujeres por su cuenta y en secreto; todos lo saben y lo aceptan, incluso hacen bromas al respecto, porque el poder que concede el patriarcado consiste en hacer y deshacer como convenga con la complicidad de un club de hombres detrás.


The Assistant es fría, distante y aséptica de forma premeditada. Una película de terror incómoda que orbita en torno a la gran interpretación de Julia Garner, el único ancla moral de la historia, que destila frustración al verse en una situación en la que se ve obligada a tragar y mirar hacia otro lado. La película se pone del lado de todas aquellas mujeres que sabían lo que pasaba y no hicieron nada ante las amenazas de todo lo que podían perder si alzaban la voz, pero la jornada laboral de Jane está un tanto sobrecargada de un amplio abanico de actitudes machistas, lo cual podría haber quedado mejor plasmado si se hubiera desarrollado a lo largo de, por ejemplo, una semana, en vez de en un único día. Igualmente, The Assistant es una película valiosa tanto para hacerse una idea de las situaciones que hicieron tan necesario el #MeToo como para detectar micromachismos que siguen produciéndose a día de hoy.

7/10

8/3/21

Loco por ella – Contra la dictadura de la felicidad


Dir.: Dani de la Orden
Int.: Álvaro Cervantes, Susana Abaitua, Luis Zahera, Clara Segura, Aixa Villagrán, Paula Malia, Nil Cardoner, Txell Aixendri, Alberto San Juán
¿De qué va?: Dos jóvenes se conocen y deciden pasar juntos una inolvidable noche de desenfreno, para luego seguir cada uno su camino. Él acabará loco hasta los huesos por ella, y se verá sumido en una pequeña crisis personal. Tras indagar mucho descubrirá que la joven se encuentra recluida en un hospital para enfermos mentales.

Reseña: Chico conoce a chica, y pasan una noche inolvidable. Ella es una Manic Pixie Dream Girl de manual: divertida, espontánea, sexy, alocada… Y como mismo aparece se esfuma, dejando al chico desolado. Al final él da con ella, que se encuentra recluida en un centro psiquiátrico, e idea un plan para infiltrarse, pedirle el número de teléfono que nunca le dio y ya de paso rescatarla. ¡Pero ay! Cuán equivocado está el chico de cómo es la chica y de lo que desea y necesita.

Loco por ella es la última comedia del incombustible Dani de la Orden, que ha dirigido siete películas en los últimos cinco años. Su nuevo film parece responder a la actual tendencia de Netflix de cubrir la cuota de comedias románticas tras ser abandonada por el cine. Y en cierta manera se cumple, pues Loco por ella tiene una estructura clásica de “rom-com” americana, con persecución final incluida. Sin embargo, la forma en la que desarrolla la relación entre los protagonistas, Clara y Adri, es sorprendentemente subversiva, porque ella no necesita ser salvada por el amor romántico ni lo necesita a él para solucionar sus problemas. Adri, que trabaja como redactor de noticias clickbait, es de los que piensan que basta con desear ser feliz para serlo, y que cuatro frases rancias bastan para seducir y/o reconfortar a alguien , y al final es ella quien lo salva a él de esa visión tan simplista de la vida sobre la que Mr. Wonderful ha construido su imperio.


Álvaro Cervantes y Susana Abaitua forman una convincente pareja romántica. Él luce un carisma que el cine español aún no ha terminado de explotar, mientras que ella se confirma como una revelación a seguir tras destacar asimismo en la miniserie de Patria. Pero es que la película no empieza ni acaba en la pareja, pues se beneficia de un elenco de secundarios carismático y enternecedor, en el que destaca un tremendamente emotivo Luis Zahera que está de Goya. Todos los personajes tienen alguna escena de lucimiento, desde la directora del centro (Clara Segura) hasta el jefe de Adri, un Alberto San Juan al que solo le bastan unos minutos para que podamos darnos cuenta de lo mucho que le hemos echado de menos.


En conclusión, Loco por ella ha sido una sorpresa muy agradable. Más allá de su pretensión de pasatiempo ligero, logra ser tanto un retrato respetuoso y cercano de las enfermedades mentales como un valioso acercamiento a la forma en la que hay que relacionarnos con las personas que las padecen y un alegato en contra de la dictadura de la felicidad. Es la prueba definitiva de que se pueden hacer comedias románticas disfrutables sin caer en la ingenuidad y sin tener que recurrir al mito de la medias naranjas y al  "y vivieron felices para siempre”.

7/10

26/2/21

Music – Córneas quemadas


Dir.:
Sia
Int.: Kate Hudson, Maddie Ziegler, Leslie Odom Jr., Beto Calvillo, Mary Kay Place, Braeden Marcott, Juliette Lewis, Ben Schwartz, Héctor Elizondo
¿De qué va?: Music es una una joven autista que tras el fallecimiento de su abuela comienza a ser atendida por su medio hermana, Zu, un espíritu libre que vivía alejada de la familia y traficaba con drogas.

Reseña: El debut en la dirección de la cantante y compositora Sia empezó con mal pie desde su pobre y polémica defensa en Twitter ante las críticas por haber escogido a una actriz neurotípica para dar vida a una niña autista. “Esperad a ver la película” decía, y tenía razón, pues esa decisión de casting no es el mayor problema de Music, un musical que es un atentado ante el buen gusto y el sentido común. Es increíble lo mucho que desbarra la flamante nominada al Globo de Oro a mejor comedia/musical, a la altura de aquella vez en la que la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood consideró que The Tourist (2010) era una de las mejores cinco comedias de su año.


No voy a entrar a valorar si la representación que hace la película del autismo es o no veraz, pero si la comunidad autista se ha llevado las manos a la cabeza, por algo será. Aún así, tampoco hace falta estar muy informado para darse cuenta de lo problemática y ofensiva que es la forma en la que se trata el autismo en el film, pues Maddie Ziegler se limita a poner caras todo el rato, una versión exagerada de la danza interpretativa que realizaba para los videoclips de Sia. Pero es que además, parece que por ser autista el personaje de Music no tiene derecho a tener una evolución, o personalidad, ejerciendo tan solo de revulsivo redentor del personaje de Kate Hudson, así como de medio para introducirnos en un mundo onírico musical donde, supuestamente, los personajes consiguen expresar sus verdaderos sentimientos.

Pero la película no consigue levantar el vuelo ni en sus momentos musicales. Si bien algunas canciones que no están mal, la puesta en escena chillona, esquizofrénica y cutre las echa por tierra, por no hablar de un vestuario horroroso que parece un aborto de Agatha Ruiz de la Prada y Desigual, y unos intérpretes cuyas mandíbulas parecen a punto de desencajarse de tanto exceso gestual. Las canciones ni siquiera consiguen encajar con la narración y con las circunstancias de los personajes, y en su intento de ejercer de reverso luminoso de una realidad deprimente a lo Bailar en la oscuridad (2000), la película resulta tremendamente ridícula.

En definitiva, Music es una obra concebida para alimentar el ego de Sia, pero le ha salido el tiro por la culata. Su aproximación al autismo es tremendamente paternalista y condescendiente, mientras que las problemáticas que aborda (alcoholismo, violencia familiar, racismo… de todo un poco) se quedan en la superficie y son pegotes para intentar insuflar de validación e importancia social a un film que, en su empeño por transmitir buen rollo, da repelús. Que las protagonistas se llamen Music y Zu son indicios certeros de la clase de despropósito a la que nos enfrentamos, cuyo clímax final resulta tan absurdo y delirante que hay que verlo para creerlo.

2’5/10

22/2/21

Palmer – Tierno y calentito


Dir.: Fisher Stevens
Int.: Justin Timberlake, Ryder Allen, Juno Temple, Alisha Wainwright, June Squibb, Dean Winters, Wynn Everett
¿De qué va?: Tras 12 años en prisión, Eddie Palmer vuelve a casa para reconstruir su vida. Allí entabla una peculiar e inesperada conexión con Sam, un niño de una familia desestructurada.

Reseña: Hay películas más que suficientes para encajar en todos los estados de ánimo posibles. Igual que hay días que tenemos el cuerpo para ver cosas sesudas y contemplativas, en otros nos apetece ver un tipo de película que nos haga sentir bien y que resulte cálido y familiar, como la manta con la que nos cubrimos mientras la vemos. Pero no vale cualquier cosa, y es más complicado de lo que parece emocionar y hacer cómplice al espectador sin caer en el porno-drama y la sensiblería fácil. Pues bien, todos aquellos a los que les apetezca una peli bonita están de enhorabuena, porque el último estreno de Apple+, Palmer, es bonita como para recomendársela a tu madre con la seguridad de que le va a gustar.

Justin Timberlake encarna a un antigua estrella deportiva de instituto que acaba de cumplir una larga sentencia en prisión. El crimen que cometió es un tanto ridículo, blandito para impedir que el personaje nos cause demasiado rechazo. No pasa nada, es un detalle menor. El caso es que se va a vivir con su abuela (la siempre entrañable June Squibb), y por circunstancias de la vida, acaba pasando mucho tiempo con el hijo de la vecina “white trash” (Juno Temple clavándolo como siempre). El crío, sin embargo, juega con muñecas y es fan de un club de princesas de la tele, lo cual choca con el carácter adusto de Palmer. No hay que ser un genio para imaginar qué es lo que va a ocurrir a lo largo de la cinta, pero el camino resulta tan reconocible como reconfortante. Es sensible pero no se sobrecargan las tintas hasta el último acto, cuando ya estamos completamente comprometidos con los personajes y sus circunstancias.


La principal (y probablemente única) novedad que aporta Palmer a la temática de relaciones paternofiliales platónicas está en que el niño tenga una personalidad que desafía las convenciones de género en un entorno bastante rancio, lo cual trae consigo un mensaje de aceptación y empatía siempre necesario. Además, el pequeño Ryder Allen está estupendo y buena parte de la responsabilidad de que el film funcione se debe a que no tiene nada que ver con los niños repelentes que suelen protagonizar este tipo de historias, así como  a la relación que mantiene con un Justin Timberlake que como actor siempre ha funcionado bastante bien. Palmer es, en definitiva, una pequeña y efectiva “feel-good movie” sin trampa ni cartón que cumple con creces su objetivo de enternecer al personal.

7/10

15/2/21

El joven detective – Niño prodigio en caída


Dir.: Evan Morgan
Int.: Adam Brody, Sophie Nélisse, Peter McNeill, Maurice Dean Wint, Kaitlyn Chalmers-Rizzato, Sarah Sutherland
¿De qué va?: Cuando era niño, Abe Applebaum fue un celebrado detective. Ahora, con 31 años, continúa resolviendo misterios triviales entre resacas y ataques de auto-compasión, hasta que una joven clienta le trae su primer caso “adulto”: el brutal asesinato de su novio.

Reseña: En el colegio nos crearon unas expectativas absurdas sobre la vida adulta. Nos dijeron que si nos portábamos bien, sacábamos notas altas y éramos los primeros de la clase nos depararía un futuro brillante en el que todo nos iba a salir bien. Qué mentira más grande y qué importante es aprender a manejar la frustración y el fracaso desde pequeños. Así no nos dolería tanto el tortazo de realidad que recibimos luego, y nos iría mejor que a Abe Applebaum, el protagonista de la película canadiense El joven detective (The Kid Detective).

Abe fue un niño detective que gozó de gran popularidad en su ciudad. Sin embargo, cuando no pudo resolver el caso más importante que se le puso por delante, decepcionó a todos y cayó en desgracia. Ahora, siendo adulto, tiene problemas con el alcohol, comparte piso con un chaval, resuelve casos menores y ni siquiera es tomado en serio por su propia secretaria. Pero con la llegada de un caso inusual, un asesinato, se le presenta una gran oportunidad tanto para su carrera como para hallar la redención que tanto necesita. En la ópera prima de Evan Morgan conviven la esencia pura del cine negro con ráfagas autoparódicas. La película recuerda a otras aproximaciones modernas al noir como Brick (2005) o las televisivas Veronica Mars y Jessica Jones, pero El joven detective se distingue por desplegar un humor seco y negrísimo procedente de la humillación.

Muchos le cogimos cariño a Adam Brody desde principios de los años 2000 por dar vida a Seth Cohen en The O.C. Desde que terminó la serie no ha parado de trabajar, pero casi siempre en papeles secundarios y películas independientes. Este es su primer protagonista de peso y lo borda, transmitiendo de forma sutil la amargura que reconcome a su personaje. Una interpretación que encaja perfectamente con el tono desencantado, juguetón y deprimente que tiene la película. El film, que también produce, está concebido para su lucimiento y debería servir para que haya una mayor presencia de Adam Brody en el cine próximo Es justo y necesario.

El joven detective funciona a diferentes niveles: como el drama de un hombre que no sabe lidiar con las falsas expectativas que le crearon de pequeño, como comedia negra que satiriza sobre los clichés del cine negro y como thriller noir no especialmente enrevesado pero de inesperada y potente resolución. Tan hilarante como devastadora, no hará mucho ruido pero es lo suficientemente resultona y carismática como para generar culto en torno a ella. Una pequeña joya que despunta dentro de la sequía de estrenos por la que estamos atravesando.

8/10

11/2/21

Noticias del gran mundo – Serenidad en tiempos convulsos


Dir.: Paul Greengrass
Int.: Tom Hanks, Helena Zengel, Michael Angelo, Ray McKinnon, Mare Winningham, Elizabeth Marvel, Fred Hechinger, Bill Camp, Thomas Francis
¿De qué va?: Durante los días posteriores a la Guerra Civil estadounidense, el Capitán Jefferson Kyle Kidd se gana la vida viajando de ciudad en ciudad en pleno salvaje oeste, leyendo las noticias del periódico a los locales de cada comunidad. Kidd aceptará ayudar a Johanna, una niña de 10 años que fue secuestrada y posteriormente criada por la tribu india Kiowa.

Reseña: Paul Greengrass, el director que ha convertido la cámara nerviosa en su sello personal (la saga de Jason Bourne, United 93…) viaja al Viejo Oeste y, sorprendentemente, se relaja. Noticias del gran mundo es un western cocinado a fuego lento de fondo clásico y lectura contemporánea, una road-movie episódica donde la tensión marca de la casa solo aparece cuando se le requiere, pues su atención está puesta en la relación de dos solitarias almas de luto que se necesitan la una a la otra aunque no sean plenamente conscientes de ello.

Un veterano capitán de la Guerra Civil norteamericana se dedica a viajar por los pueblos del Oeste profundo para leer periódicos a aquellos dispuestos a escucharlo. Un día, se topa con una niña de ascendencia alemana que se ha quedado sola tras ser criada por una tribu india. Entonces, el capitán acepta el encargo de llevarla con sus parientes de sangre, en un viaje que, cómo iba a ser si no, estará lleno de peligros. Noticias del gran mundo no contiene ninguna relectura del western pero sí que establece algún paralelismo entre las problemáticas del Estados Unidos del siglo XIX y el del XXI, como puede ser el racismo, la censura de prensa o la violencia machista, a través de un viaje que parece que va haciendo “checklist” con cada situación prototípica del género (tiroteos, condiciones climatológicas adversas, pueblos de los que hay que salir pitando…). Todo filmado con la templanza de Greengrass y la belleza visual y sonora que otorgan la dirección de fotografía de Dariusz Wolski y la partitura compuesta por James Newton Howard.

Noticias del gran mundo goza de un palpitante corazón al ritmo que marcan Tom Hanks y Helena Zengel dando vida a la pareja protagonista. La evolución que experimenta su relación resulta tan previsible como placentera de ver por el oficio de ambos y la entrañable forma en la que es construida. De hecho, el dúo funciona tan bien que la película se resiente cada vez que intenta desviarse de él o cuando la deja en segundo plano. Pero Greengrass es listo y brinda un desenlace satisfactorio que redondea el mensaje del film sobre lo importante y necesario que es tanto la transmisión de historias como que la comunidad se reúna para escucharlas, lo cual convierte a Noticias del gran mundo en un involuntario homenaje a la experiencia colectiva de ir al cine en tiempos de crisis y añoranza.

7/10

9/2/21

Malcolm & Marie – Reproches


Dir.: Sam Levinson
Int.: John David Washington, Zendaya
¿De qué va?: Un cineasta regresa a casa para celebrar con su novia el estreno de su película, que le augura un potencial éxito de crítica e ingresos en taquilla. La noche, de repente, da un giro cuando las revelaciones sobre sus relaciones comienzan a aflorar, poniendo a prueba la fuerza de su amor.

Reseña: La creatividad puede dispararse en tiempos de crisis. Tras paralizarse la producción de la segunda temporada de Euphoria debido al confinamiento global de hace un año, el creador y la protagonista de la serie, Sam Levinson y Zendaya, decidieron rodar una película a partir de un guion escrito por el primero durante 6 días y con buena parte del equipo técnico de la serie. El resultado es Malcolm & Marie, un film en blanco y negro que enfrenta a dos personajes en un único escenario a lo largo de una noche que va a dar para mucho.

Malcolm es director de cine y Marie su novia (¿y musa?). Acaban de llegar de la première de su nueva película. Él está exultante, ella no tanto. Algo ha pasado que va a dinamitar la eufórica velada y la estabilidad de su relación. Así, el film de Levinson se desarrolla a través de dos vertientes: por un lado, la que indaga en su dinámica de pareja y en toda la mierda que permanecía latente hasta que ese malestar ha provocado que salga a borbotones. Por el otro, una crítica a la crítica de cine (valga la redundancia), hacia su pomposidad y su afán por trascender incluso por encima de la obra que se está analizando; lo más probable es que esta haya sido la causa por la que la prensa especializada norteamericana haya recibido la película con uñas y dientes. Particularmente, encuentro curioso que un director y guionista blanco hable con tanto conocimiento de causa sobre la experiencia de un cineasta afroamericano.


El principal hándicap que presenta Malcolm & Marie es su estructura reiterativa, que consiste básicamente en lo siguiente: se pelean, uno suelta un monólogo con el que cree haber desarmado al otro, el otro contrataca con otro monólogo mucho más rompedor, se reconcilian, se pelean y vuelta a empezar. Sin embargo, no se hace tan monótona como parece porque van saliendo nuevos problemas al tiempo que se profundiza en algunos ya mencionados a lo largo de las sucesivas discusiones. En cuanto a la pareja protagonista, John David Washington hace su mejor interpretación hasta la fecha (lo cual no era muy complicado) pese a lo irritante, gritón y excesivo que puede resultar su personaje. La forma en la que Zendaya aborda a Marie es más sutil y cautivadora; con el personaje más maduro que ha encarnado hasta la fecha, Zendaya se confirma como una fuerza de la naturaleza de talento desbordante. Además, la película la beneficia haciendo que todo el clímax dramático de la narración se concentre en ella.


Malcolm & Marie es un ejercicio de estilo que puede resultar divisivo e irregular, pero tiene a su favor una puesta en escena austera elevada por un elegante blanco y negro, una Zendaya que se come la pantalla a bocados y un buen puñado de reflexiones sobre la complicada dinámica del artista tanto con su musa como con la crítica, de las relaciones que entremezclan la intimidad con el trabajo, de la dependencia emocional no reconocida, del rencor mal gestionado y de cómo guardamos todo lo que nos molesta de la pareja para utilizarla como munición cuando mejor nos convenga. Eso sí, no me queda claro si la intención es que pensemos que Malcolm y Marie están hechos el uno para el otro, pero la idea que acaba imponiéndose es que ella puede aspirar a algo mejor.

7/10

5/2/21

La excavación – Recuperar el pasado


Dir.: Simon Stone
Int.: Carey Mulligan, Ralph Fiennes, Lily James, Johnny Flynn, Ben Chaplin, Ken Scott, Archie Barnes, Monica Dolan
¿De qué va?: Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, el arqueólogo Basil Brown es contratado por una viuda británica llamada Edith Pretty para excavar sus tierras. De esta manera, durante su trabajo desenterrando, descubre algo asombroso.

Reseña: De pequeño soñaba con ser arqueólogo, aunque mi visión de la profesión estaba un tanto distorsionada por culpa de Indiana Jones y Lara Croft. De hecho, es posible que sea una de las profesiones que más desapercibidas han pasado por el cine, siempre ejerciendo de coartada teórica de los cazatesoros. La excavación es un film original de Netflix que no solo da una visión más realista de la profesión (algo que he podido confirmar con un amigo arqueólogo auténtico), sino que también e se preocupa por explicar su razón de ser, la importancia vital que tiene la recuperación de yacimientos arqueológicos para la humanidad.

La película está basada en un hallazgo realizado en Gran Bretaña en el año 1938, mientras el país se preparaba para sumarse a la Segunda Guerra Mundial. Lo que a priori parecía una excavación sin mucha importancia dirigida por un arqueólogo autodidacta, Basil Brown, pronto adquirió una gran popularidad y envergadura debido al inusitado valor de lo que se encontró allí, en los terrenos de Edith Pretty. En un principio parece que, de forma paralela a la excavación, se va a desarrollar una relación íntima entre Brown y Pretty, pero sorprendentemente el guion descarta rápidamente esa vía. Sin embargo, el componente romántico se desarrolla más adelante a través de una subtrama que, en realidad, queda un tanto descolgada del conjunto, pues resulta un tanto superficial y no aporta gran cosa a la tesis principal.

El trabajo como director de Simon Stone recuerda a Terrence Malick, ensimismado con  la naturaleza, siguiendo con suaves travellings a los personajes a través de la bucólica campiña inglesa, con una banda sonora evocadora a cargo del compositor debutante en cine Stefan Gregory. Ralph Fiennes y Carey Mulligan se aplican con su eficacia habitual para brindar unas interpretaciones sólidas, secundados por unos correctos Lily James y Johnny Flynn en la susodicha subtrama que supone lo más cuestionable de la cinta. En definitiva, La excavación es un film pequeño y muy bonito sobre la contraposición entre la fragilidad humana y la perdurabilidad de su obra y legado, así como de la importancia que tiene descubrir y cuidar nuestro pasado y aquello que recuperamos de él para conocernos a nosotros mismos como especie.

7/10

3/2/21

Palm Springs – Confinamiento en pareja


Dir.: Max Barbakow
Int.: Andy Samberg, Cristin Milioti, J.K. Simmons, Peter Gallagher, Meredith Hagner, Camila Mendes, Tyler Hoechlin, Chris Pang, June Squibb, Dale Dickey
¿De qué va?: Cuando el despreocupado Nyles y la reacia Sarah tienen un encuentro casual en una boda en Palm Springs, las cosas se complican al no poder escapar del lugar, de sí mismos ni el uno del otro.

Reseña: Hubo una época, no hace mucho, en la que la comedia romántica era uno de los géneros cinematográficos más taquilleros. Pero quizás por agotamiento del público, de la fórmula, o de los intentos de Katherine Heigl por convertirse en vano en la nueva novia de América, la rom-com americana dejó de ser la película ideal para una cita en el cine; los hombres heterosexuales en particular y Hollywood en general habían descubierto que las mujeres podían estar interesadas en otro tipo de películas. También se vio afectada por la sensación de que no era necesario pagar una entrada de cine por ver una película así, algo de lo que se ha beneficiado Netflix resucitando el género. Palm Springs no es de Netflix, sino de Hulu (y de Movistar en España), que compró sus derechos de distribución en el Festival de Sundance del año pasado, y aun siendo una comedia romántica con todas las de la ley, tiene un giro hacia el fantástico que la hace mucho más apetecible.

El componente de ciencia ficción de Palm Springs, el consabido bucle temporal, ya lo hemos visto empleado en multitud de películas y series. Siendo plenamente consciente de ello, el guion de Andy Siara se ahorra el inevitable desconcierto inicial del personaje atrapado y toma derroteros tan refrescantes como divertidos. La trama parece responder a una hipotética pregunta sobre qué habría ocurrido si en Atrapado en el tiempo (1993) Bill Murray hubiese arrastrado a Andie McDowell al bucle temporal, pero rápidamente se quita rápidamente la deuda que tiene con el film de Harold Ramis para forjar su propio camino. Ese bucle temporal en el que viven Nyles y Sarah es en realidad una representación a pequeña escala de la vida, de lo monótona, insignificante y absurda que puede llegar a ser… pero que se sobrelleva mejor con la complicidad de alguien que en soledad.


Ni Andy Samberg ni Cristin Milioti concuerdan con el prototipo del héroe y la heroína de la comedia romántica clásica. Por eso, ya de entrada forman una interesante pareja protagonista, algo que solo va a más conforme avanza el metraje, gracias tanto a la química que tienen como a la gran vis cómica de la que gozan ambos. Resulta fácil empatizar con ellos porque son un desastre, porque sus conflictos son reconocibles y porque la dinámica que se establece entre ellos es pura magia rom-com en todo su esplendor. De entre los secundarios cabe destacar a Meredith Hagner, que siempre borda el papel de rubia tonta, y a J.K. Simmons en un rol que ejerce un sorprendente y divertido contrapunto.


Palm Springs es la comedia romántica perfecta para los raros tiempos que corren. Una marcianada que es totalmente accesible, elevada por una estelar y entrañable pareja protagonista, genuinamente graciosa y con bastante sustancia emocional. No inventa nada pero consigue revitalizar temáticas trilladas sin caer en la ñoñería, en la autoconsciencia subrayada ni en la pose.  Un extraño fenómeno que con buen humor evidencia cómo nos relacionamos, sobrellevamos el remordimiento, construimos nuestra zona de confort y sufrimos el consecuente síndrome de la cabaña en situaciones excepcionales y claustrofóbicas que no siempre son exclusivas de la ciencia ficción.

8/10

22/1/21

La estación de la felicidad – Cuento sáfico de Navidad


Dir.: Clea DuVall
Int.: Kristen Stewart, Mackenzie Davis, Alison Brie, Aubrey Plaza, Dan Levy, Mary Holland, Victor Garber, Mary Steenburgen
¿De qué va?: Los planes de una joven de proponer matrimonio a su novia durante la fiesta anual de vacaciones de su familia se van al traste cuando descubre que su pareja aún no ha salido del armario para sus conservadores padres.

Reseña: Las películas navideñas tienen una fecha de caducidad más corta que un yogurt. Aunque en algunas cadenas de televisión las empiezan a programar en noviembre, su consumo suele darse en un plazo de unos 25 días, pues aunque el período estival no termina en España hasta que llegan los Reyes, a nadie le apetece ver una película de esta temática tras la visita de Papá Noel. Tras cancelarse su estreno en cines españoles, La estación de la felicidad llegó en alquiler a plataformas digitales el 23 de diciembre, justo a tiempo para la Navidad pero con muy poco margen; sin saber cifras, apuesto lo que sea a que el número de alquileres dio un bajonazo tres días después de su lanzamiento. Igualmente, la película de Clea DuVall merece trascender más allá de la Navidad, o al menos ser recuperada el próximo diciembre.

La estación de la felicidad hace con el género navideño lo que Con amor, Simon (2018) hizo con el adolescente: llevar la temática LGTBIQ+, tan arraigada al cine independiente, al mainstream. Algo que a priori parece tan simple y fácil es, en realidad, la conquista de un territorio históricamente blanco, tradicional y conservador. Y por suerte, la película no es tan vergonzosa como la gran mayoría de las coetáneas que las cadenas de televisión programan en las tardes de sábado y domingo, gracias a un reparto de primera línea y un guion, escrito entre DuVall y Mary Holland, que vive la fantasía navideña sin ironías, desarrollando una trama de malentendidos y dobles sentidos de corte clásico pero con calado moderno y progresista, y que presta atención a los personajes y sus relaciones sin dejar nunca de ser divertido.

Lo que más me chirría del conjunto es que me cuesta desear que todo termine bien para la pareja protagonista dado el comportamiento tremendamente egoísta del personaje de Mackenzie Davis. Esto se agrava aún más cuando se presenta una maravillosa alternativa en forma de Aubrey Plaza, que quizás nunca fue contemplada como tal por Kristen Stewart, pero de cara a la galería salta a la vista quién es mejor material de novia para la muchacha... y con quien tiene más química también. Aunque para que una comedia romántica funcione es fundamental que anhelemos que la pareja protagonista acabe junta, cosa que La estación de la felicidad no termina de conseguir, la película se salva por el enorme encanto que desprende tanto su reparto (pese a todo seguiremos queriendo a Davis), como el conjunto en sí. Soy consciente de que no motiva ver una película navideña en enero, pero espero que no nos olvidemos de ella y que pueda formar parte de esa colección de clásicos navideños a los que recurrimos cada año para entrar en el familiar calor de esta señalada época.

7/10

19/1/21

La madre del blues – Hija del teatro


Dir.: George C. Wolfe
Int.: Viola Davis, Chadwick Boseman, Colman Domingo, Glynn Turman, Michael Potts, Jeremy Shamos
¿De qué va?: En 1927, se desatan las tensiones entre Ma Rainey, considerada la Reina del Blues, su agente y su productor, que quieren tener el control de su música. Durante este conflicto también se enfrenta a los miembros de la banda, sobre todo con su trompetista, Levee, un hombre ambicioso que quiere conseguir su propio nombre en la industria musical.

Reseña: Ma Rainey fue una de las primeras cantantes de blues que actuaron acompañadas de una orquesta de jazz. Sus éxitos la llevaron a ser conocida por el sobrenombre de “la madre del blues”, aunque sea una figura menos popular que algunas de sus sucesoras, como Billie Holliday. Ma Rainey’s Black Bottom es una pieza teatral de August Wilson que se ha reconvertido en película para Netflix y que se centra tanto en Ma Rainey como en Levee, un trompetista de su banda que no está basado en nadie real, a lo largo de una jornada de grabación en la que salen a relucir las secuelas que ha dejado la discriminación racial, de clase y de género en aquellos que la han sufrido de lleno. Un aparato discriminatorio contextualizado en los Estados Unidos de los años 20 y que, oh sorpresa, sigue siendo reconocible en la sociedad contemporánea; véase el la disputa legal que ha mantenido Taylor Swift por los derechos de sus canciones o la violencia policial hacia la comunidad afroamericana.

De August Wilson también era el texto original de Fences (2016), pero Viola Davis no es lo único que tienen estas dos películas en común: tanto una como la otra arrastran una puesta en escena perezosa, con nula imaginación y muy deudora de sus orígenes teatrales. La labor como director de Goerge C. Wolf se limita a plantar la cámara delante de sus actores y confiar en que ellos hagan la magia, y lo hacen, por lo que consigue salvar los muebles. Es cierto que Chadwick Boseman realiza aquí la mejor interpretación de su tristemente interrumpida carrera, lo cual parece que le llevará a ganar un Oscar póstumo, ahora bien: la abundancia de monólogos exaltados del guion hacen que su interpretación sea mucho más teatral que cinematográfica. Solo alguna secuencia con un montaje con algo de ritmo hacen que se nos pase la sensación de que estamos asistiendo a teatro filmado.

Curiosamente, Boseman está más en “modo Viola Davis” que la propia Viola. Es decir, mientras que él realiza una interpretación más gritona y excesiva, Davis está más contenida de lo que su fuerte caracterización nos puede hacer creer y de lo que nos tiene acostumbrados. La oscarizada actriz está estupenda aunque queda relegada a un segundo plano en una película que, paradójicamente, se titula a propósito de su personaje. Otra de las rarezas de La madre del blues es que mantiene a sus dos protagonistas separados la mayor parte del tiempo, desaprovechando la oportunidad de generar un duelo actoral cara a cara entre ambos. Afortunadamente, La reina del blues no dura más de 90 minutos, lo cual evita que se convierta en un visionado pesado, pero más allá del lucimiento actoral de su pareja protagonista, no tiene mucho más, ni siquiera blues.

5/10

16/1/21

Una noche en Miami… – El buen activismo


Dir.: Regina King
Int.: Kingsley Ben-Adir, Eli Goree, Aldis Hodge, Leslie Odom Jr., Lance Reddick, Christian Magby, Joaquina Kalukango, Nicolette Robinson
¿De qué va?: Tras derrotar a Sonny Liston en 1964, Cassius Clay pasa una noche con Malcom X, Sam Cooke y Jim Brown en la que comparten sus pensamientos sobre sus responsabilidades como personas influyentes y sobre la lucha por las libertades civiles de la comunidad negra.

Reseña: En la estupendísima y muy recomendable miniserie Mrs. America (2020), se puede apreciar que, a diferencia de la férrea unidad de las conservadoras antifeministas, las mujeres que luchaban por la aprobación de la Enmienda de Igualdad de Derechos no siempre estaban de acuerdo con la forma en la que debían de actuar. Es algo que  se puede ver a día de hoy en Twitter, la red social crispada por excelencia: de tanto en tanto, surgen debates en torno a la legitimidad activista de ciertas acciones: ¿fue la salida de armario de Pablo Alborán un acto de reivindicación LGTBIQ+? ¿Podemos considerar feminismo a los vestidos de Nochevieja de Cristina Pedroche? ¿Ayuda en algo que las estrellas de Hollywood salgan en un video exageradamente sobrio disculpándose por su responsabilidad en el racismo institucionalizado?

Tras convertirse en la reina indiscutible de la televisión norteamericana y ganar el Oscar, Regina King da el salto a la dirección con Una noche en Miami… adaptación cinematográfica de una pieza teatral de Kemp Powers que imagina un encuentro hipotético entre cuatro nombres propios de la comunidad afroamericana de los años 60: el activista Malcom X, el cantante Sam Cooke, el deportista Jim Brown y el boxeador Cassius Clay poco antes de rebautizarse como Muhammad Ali. Los cuatro se reúnen para celebrar la última victoria en el ring de Clay, pero en determinado momento de la noche, surge un conflicto entre ellos a cuenta  el rol que desempeñan en la lucha contra la discriminación racial. ¿Es suficiente ocupar una posición social privilegiada normalmente reservada a los blancos? ¿Es necesario hacer un activismo explícito? ¿Son las posturas radicalizadas contraproducentes? ¿Hasta qué punto debe estar condicionada una figura pública por el efecto ejemplarizante que produce en el público?

Una noche en Miami… prefiere plantear preguntas a ofrecer respuestas, lo que la convierte en un estupendo ejercicio de reflexión que evita caer en los discursos, los monólogos y las frases lapidarias pese a su naturaleza teatral y a contar con personajes que se prestan a ello. No es tanto un acto de “humanizar” a esos cuatro iconos, sino de situarlos en un ambiente íntimo y privado donde puedan mostrar sus dudas, inseguridades y temores como hacemos cualquiera de nosotros al quedar con un amigo para contarnos nuestros problemas. La puesta en escena de Regina King es ágil y elegante, impidiendo que se le pueda atribuir la etiqueta de “teatro filmado”, destacando en la dirección de cuatro actores que en ningún momento son sobrepasados por la figura que representan. De ellos destacan Kingsley Ben-Adir como Malcolm X y Leslie Odom Jr. como Sam Cooke, pues también son los personajes con mayor peso dramático en el film.

Una noche en Miami… adolece de una introducción demasiado alargada, pues el conflicto no estalla hasta que ya ha transcurrido una hora de metraje. También deja la sensación de que hay temas y cuestiones importantes a los que no se les presta la atención que se merecen, como todo lo que tiene que ver con el personaje de Jim Brown, pero me gusta que sea una película que prefiera abrir debate que sentenciar verdades absolutas, además de ser tan humilde pese a la ambición inherente a la premisa. Regina King sigue sin dar ni un paso en falso en su estreno como directora, con un film muy propicio para los tiempos que corren. Una recomendación: cuando lleguen a su emotivo final no paren la película de inmediato y deléitense con Speak Now, la canción original que acompaña a los créditos y que debería ser una de las varias nominaciones que consiga la película en los próximos Oscar.

7’5/10

12/1/21

Host – Confinadas y aterrorizadas


Dir.: Rob Savage
Int.: Haley Bishop, Jemma Moore, Emma Louise Webb, Radina Drandova, Caroline Ward, Edward Linard, Seylan Baxter, Alan Emrys
¿De qué va?: En pleno confinamiento, un grupo de amigas quedan para realizar una sesión de espiritismo a través de Zoom. El ambiente se enrarece cuando alguien (o algo) más se une a la llamada…

Reseña: A nadie le vino bien el confinamiento al que todos nos vimos sometidos durante el 2020… bueno, a nadie menos a los directivos de Zoom. La plataforma de videoconferencia aumentó un 169% de sus beneficios durante ese período. Muchas empresas e instituciones educativas recurrieron a ella para continuar con su actividad, pero el usuario de a pie continuó usando Skype para las videollamadas con sus amigos y familiares, dado que la licencia gratuita de Zoom solo permite reuniones de máximo 40 minutos…  algo menos de lo que dura Host, película de terror grabada durante el confinamiento a través la susodicha aplicación. Rodada con cuatro duros para Shudder, plataforma de streaming norteamericana especializada en terror, Host causó tanta sensación que ha propiciado que los estudios de Hollywood se rifen a su director, Rob Savage, y que la película se haya estrenado de forma muy limitada en cines y bajo demanda en plataformas digitales.

Esta vez sí, y que sin sirva de precedentes, estamos ante una película que como mejor se disfruta es siendo visionada en una pantalla de ordenador, pues toda la acción transcurre sin abandonar nunca la pantalla de Zoom. No es que sea un formato original, pues films como Eliminado (2014) o Searching (2018) ya se habían lanzado a contar historias de suspense/terror únicamente a través de la cámara de dispositivos domésticos, pero Host destaca por cómo exprime el medio y los limitados recursos de los que dispone, con unos efectos especiales muy convincentes. Siendo la premisa una reunión online de amigas incautas que hacen una sesión de espiritismo uno ya puede intuir que la cosa va a salir terriblemente mal, pero eso no impide que Host sea un tren de la bruja tan divertido como espeluznante, así como muy hijo de su tiempo, siendo la primera en mostrar lo rápido que ha cambiado la forma en la que nos relacionamos en tan poco tiempo.

Host es el vehículo perfecto para que Rob Savage demuestre de lo que es capaz. No reinventa nada ni falta que le hace, pues ha dirigido una película de terror tremendamente efectiva y que va al grano, al tiempo que construye una tensión que va in crescendo hasta culminar en un desenlace de infarto y que, a mí al menos, me hizo gritar y me aterrorizó como pocos films del género han logrado en la última década. No le puedo pedir más.

8/10

11/1/21

Fragmentos de una mujer – Reforestación


Dir.: Kornél Mundruczó
Int.: Vanessa Kirby, Shia LaBeouf, Ellen Burstyn, Iliza Shlesinger, Ben Safdie, Sarah Snook, Molly Parker
¿De qué va?: Martha y Sean esperan su primer hijo. El día del nacimiento, la llegada de su primogénito termina convirtiéndose en una auténtica tragedia. Tras el suceso, la pareja, además de hacer frente a una terrible y descorazonadora pérdida, se adentran en una batalla legal contra la matrona que les atendió durante el parto.

Reseña: “A María Eladia, pues cuando ardió la pérdida, reverdecieron sus maizales”. Con esas palabras, Alejandro G. Iñárritu dedicó 21 gramos (2003) a su esposa, en referencia a la pérdida que sufrió la pareja de un hijo pocos días después de su nacimiento. Ninguno de los dos ha hablado demasiado de ello, pero de la dedicatoria de Iñárritu se puede intuir el dolor que debió causar una tragedia de tal calibre y lo duro que debió ser recuperarse de ello. Sobre los diferentes procesos de sanación, unos más dañinos que otros, versa el debut en inglés del realizador húngaro Kornél Mundruczó; Fragmentos de una mujer es un drama que certifica lo que ya demostró en la película que le dio reconocimiento internacional, White God (2014), y es su ausencia de reparos a enfangarse para recrear situaciones desgarradoras y desagradables. Su último film arranca con un plano secuencia de media hora en el que asistimos a un parto casero que sale mal, concentrando toda la euforia, los nervios, el amor, el dolor, el estrés y el terror que puede provocar una situación que aúna vida y muerte de esa manera.

Esa impresionante secuencia es en realidad el prólogo de una historia que versa sobre la opuesta manera en la que una pareja lidia con la pérdida. Mientras que él lo suelta todo, recayendo en adicciones y acciones violentas, ella se lo guarda para sí misma, con una actitud aparentemente fría, distante y pasiva que su propia madre no logra entender. Resulta complicado mantener el nivel tras un comienzo tan potente, y Fragmentos de una mujer solo consigue recuperarlo curiosamente en otro plano secuencia en el que la tensión en un encuentro familiar va creciendo hasta desembocar en un encontronazo entre madre e hija. Pero el listón vuelve a bajar con un tercer acto judicial que conduce a una revelación tan manida que parece que nos han cambiado la película por otra, no tan mala, pero sí más obvia y rutinaria, y que saca pecho por un par de metáforas que en realidad resultan demasiado facilonas.

Pese al bajón, Fragmentos de una mujer no llega a bajar del notable y es es solo por el mencionado par de planos secuencia. Por un lado, Mundruczó dirige muy bien, de forma muy pormenorizada, tomando algunas decisiones visuales imaginativas e intrigantes. Por el otro, cuenta con una Vanessa Kirby esplendorosa. Si debo comprar algún argumento de que la película recupera el espíritu del cine de John Cassavettes sería el de que la interpretación de Kirby está en el mismo rango sutil y desgarrador de Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia (1974). Kirby aprovecha cada oportunidad que le da el guion para lucirse y cuenta con un par de réplicas a la altura por parte de Ellen Burstyn y Shia LaBeouf, aunque la de esta última queda enturbiada por las últimas noticias que dan a entender que lo que hace en la película es básicamente interpretarse a sí mismo.

En definitiva, Fragmentos de una mujer es una propuesta bastante interesante que arranca con una pérdida devastadora para luego construir un proceso de recuperación que, a pesar de lo tortuoso que es, desemboca en la esperanza, fruto de la promesa del renacer, de recomponer las piezas rotas, y que consigue sobreponerse a un guion irregular con la ayuda de un director hábil y una actriz en estado de gracia.

7/10