
El tema es atractivo y da suficiente juego como para introducir mucho dramatismo, y lo hace, pero el director mete historias secundarias que distraen la atención y consiguen que el drama no consiga ser tan potente. La loca que acosa al personaje de Don Cheadle, los problemas que tiene éste con su esposa, los conflictos con los otros socios del negocio... Demasiadas cosas sin mucho interés y poco desarrolladas, metidas con calzador para un obvio propósito en concreto.
Por suerte, tenemos a un Adam Sandler alejado de los papeles de graciosillo a los que nos tiene acostumbrados y que aquí se luce con un papel dramáticamente tierno. Y tampoco hay que despreciar la presencia de una bella y serena Liv Tyler.
**1/2
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