28/4/18

Marvelgeddon

Poster Avengers Infinity War

Dir.: Joe Russo, Anthony Russo
Int.: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Pratt, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Josh Brolin, Don Cheadle, Zoe Saldana, Anthony Mackie
¿De qué va?: Un nuevo peligro acecha procedente de las sombras del cosmos. Thanos, el infame tirano intergaláctico, tiene como objetivo reunir las seis Gemas del Infinito, artefactos de poder inimaginable, y usarlas para imponer su perversa voluntad a toda la existencia. Los Vengadores y sus aliados tendrán que luchar contra el mayor villano al que se han enfrentado nunca, y evitar que se haga con el control de la galaxia.

Reseña: Una de las series clave de mi infancia/adolescencia fue Dragon Ball: historia apasionante, personajes carismáticos a más no poder, batallas brutales… Pero lo que más me chirriaba es que en cada temporada se enfrentaban al villano más poderoso de la galaxia. Que si primero fue Freezer, luego Célula, Boo Boo… No había una escala de poder entre ellos, y teníamos que tener confianza ciega en que el villano de turno, no el anterior, era el más poderoso, temible y vil del cosmos. En el universo cinematográfico de Marvel no ha ocurrido tal cosa: desde los créditos finales de Los Vengadores (2012) ya nos han mostrado que hay un maestro titiritero en las sombras, un ‘final boss’, cuya entrada marcaría la batalla decisiva de estos héroes. Seis años desde el primer vistazo a Thanos no parece demasiado tiempo, pero en realidad son 12 películas las que han marcado el camino hasta esta guerra infinita que marca, o debería marcar, un antes y un después en la franquicia.

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Después de romper al bueno de Joss Whedon con el rodaje de Vengadores: La era de Ultrón (2015), Marvel ha confiado el devenir de la saga a los hermanos Joe y Anthony Russo, que despuntaron con una de las entregas más sólidas hasta la fecha, Capitán América: El Soldado de Invierno (2014), y demostraron que no les temblaba el pulso al reunir a muchos superhéroes en la pantalla en su continuación, Civil War (2016). Y a pesar de lo que se pueda interpretar por el poster de la película, la reunión completa de la cuadrilla nunca se llega a producir en Infinity War, lo que permite que la historia avance a través de tramas paralelas, protagonizadas por diversas formaciones de superhéroes que, eso sí, dan pie a interacciones nunca vistas y muy disfrutables para regocijo del fan, y todo funciona partiendo de la idea de que ya conocemos a estos personajes, de que les tenemos cariño, que nos importan… y que vamos a sufrir por ello, porque el principal mérito de Infinity War es algo que no se había conseguido en la franquicia hasta la fecha: la sensación de que cualquier cosa puede pasar.

Marvel Studios' AVENGERS: INFINITY WAR

L to R: Vision (Paul Bettany) and Scarlet Witch/Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen)

Photo: Film Frame

©Marvel Studios 2018

El tono ya lo marca el prólogo de la película, el cual incorpora un dramatismo explorado en contadas ocasiones hasta la fecha, sin sacrificar la jocosidad y el sentido del espectáculo marca de la casa. Es un equilibrio difícil de conseguir, como hemos comprobado con algunos intentos fallidos de la competencia, y que los hermanos Russo han heredado de Whedon para luego desarrollarlo con maestría. La película no da un respiro, y si no nos estamos riendo con algún gag, nos sentimos abrumados por la acción, o estamos con el corazón en un puño. Todos los personajes cuentan con su papel en la historia, unos  cumplen una función principalmente dramática (Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Zoe Saldana…), otros cómica (Chris Pratt, Tom Holland, Mark Ruffalo, Dave Bautista…) y otros están básicamente para repartir estopa (Chadwick Boseman, Sebastian Stan, Anthony Mackie…).

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Por último están los equilibrados, como es el caso de Chris Hemsworth, quizás la mayor evolución, tanto de personaje como de actor, que se ha vivido en esta franquicia,  y sólo unos pocos se sienten infrautilizados, como es el caso de Scarlett Johansson/Viuda Negra, en su aparición menos destacable desde su presentación en Iron Man 2 (2010). En esta entrega sufre de un mutis similar al experimentado por casi todos los esbirros de Thanos, un villano que pulveriza las críticas hacia los malvados de usar y tirar que ha recibido de siempre la factoría Marvel. No solo se demuestra con creces que es el ser más poderoso al que se han enfrentado los Vengadores, sino que también se dedica tiempo a exponer su trasfondo y valores (de moral dudosa, pero los tiene), convirtiéndolo en un villano tridimensional, algo que se refuerza con el temor que infunde su imponente presencia y la voz de Josh Brolin. Thanos no defrauda, haciendo que la espera haya merecido mucho la pena.

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Vengadores: Infinity War es tan buena película como la primera reunión de los superhéroes de Marvel en la gran pantalla pero a una escala superior, dada la ambición implícita en la propuesta, pero su eficacia depende mucho del interés que tengas hacia estos personajes y sus andanzas, lo cual a estas alturas del partido resulta bastante obvio. El plan maestro de Marvel ha empezado a culminar con un mastodóntico blockbuster que se preocupa tanto de que la acción luzca más espectacular que nunca como del devenir emocional de sus personajes, dando por el camino numerosas alegrías a sus fans en forma de chistes autorreferenciales, apariciones estelares, interacciones gozosas y, en última instancia, poniendo todo el mundo que han construido con tanto cuidado patas arriba. Terminamos las dos horas y media que dura el film tan agotados como deseosos de más, de descubrir cómo se resuelve todo el año que viene en una continuación que lo tiene muy difícil para alcanzar las cotas de emoción y riesgo alcanzadas aquí, dado un desenlace tan épico como desolador. Así es como se sube una apuesta de verdad, y dentro de un año comprobaremos si se trataba o no de un farol.

8’5/10

24/4/18

La vida en instantáneas

Poster Faces places

Dir.: Agnès Varda, JR
¿De qué va?: La cineasta Àgnes Varda y el fotógrafo JR recorren las calles de Francia en la furgoneta en la que trabaja el segundo, embarcándose en una aventura en la que captan rostros y lugares que son plasmados en intervenciones gráficas realizadas en edificios, calles y tejados de los lugares que visitan.

Reseña: Ella es una directora de 89 años considerada la abuela de la Nouvelle Vague, con una respetada filmografía a sus espaldas. Él, un artista callejero y fotógrafo de 35 años que toma instantáneas en blanco y negro para luego ser ampliadas y pegadas en grandes muros de las ciudades. De ambos surge una colaboración y una curiosa amistad que da lugar a Caras y lugares (Visages villages) un documental que recoge el viaje por las carreteras de Francia que realizó la pareja, recalando en diferentes lugares donde la interacción con el entorno y con las personas que allí habitaban les sirvió de inspiración para extender la obra de JR fuera de las grandes urbes.

Rostros y lugares

No es necesario que la película avance mucho para percatarse de la profunda emoción que hay contenida en ella; una de las primeras personas que conoce la pareja en su viaje es la última habitante de un barrio obrero que va a ser demolido; su historia y su reacción al descubrir la forma en la que la han retratado Varda y JR son puro sentimiento, sencillo, cristalino y humilde. Todos los encuentros y microrelatos de los que se compone la película están compuestos de retazos de costumbrismo, realidad social, humor, arte y optimismo, siendo la amistad entre Varda y JR tan entrañable, única y auténtica que nos sentimos unos privilegiados por poder acompañarles en su viaje y ser testigos de los frutos artísticos de su colaboración. En cierta manera, y tal como creían los indígenas, su cámara fotográfica roba las almas de aquellos a los que retrata, pero para rendirles tributo y plasmar su esencia e impacto en el hábitat que les rodea.

Rostros y lugares2

Pero no todas las obras de arte están hechas para perdurar, pues algunas de ellas son efímeras, y  no por ello desmerecen el esfuerzo de haberlas realizado. El documental está impregnado de la mirada melancólica de Varda en la última etapa de su vida, y trae consigo algunas reflexiones amargas sobre la pérdida y el implacable transcurrir del tiempo, como la que sale a colación de la vieja amistad que tiene la cineasta con Jean-Luc Godard. Por todo ello, Caras y lugares es una de las experiencias fílmicas más gratificantes del año, de humanismo insondable y alimento vigorizante para el espíritu. Una honesta celebración de la vida, la amistad, el arte, las zonas rurales y de su gente, tan genuina y cautivadora como los murales creados a lo largo este inolvidable viaje por carretera.

9/10

22/4/18

Saber, ganar y madurar

Poster Game Night


Dir.: John Francis Daley, Jonathan Goldstein
Int.: Jason Bateman, Rachel McAdams, Kyle Chandler, Jesse Plemons, Billy Magnussen, Sharon Horgan, Lamorne Morris, Kylie Bunbury
¿De qué va?: Max y Annie son una pareja que forman parte de un grupo de amigos que queda todas las semanas para una noche de juegos organizada por uno de ellos. En una de esas noches Brooks, el carismático hermano de Max, organiza un misterioso juego en el que sus amigos deberán resolver un secuestro que dará paso a una noche caótica que los acabará introduciendo en una situación de vida o muerte.

Reseña: Lo peor que le puede pasar a alguien a quien le gustan los juegos no es perder, sino no encontrar a alguien con quien poder jugar. Cualquiera al que le gusten los videojuegos puede echar partidas online con amigos y desconocidos en la distancia, pero con los tradicionales juegos de mesa es más complicado reunir a los amigos para sentarse alrededor de un tablero, y es que muchas personas pierden la afición por ellos con el paso de los años. Es algo comúnmente aceptado por la sociedad, madurar implica dejar atrás los juegos…. aunque en realidad aportan más sabiduría de lo que parece.

GAME NIGHT

Noche de juegos es una comedia en la que un grupo de aficionados a este tipo de diversión casera acaban implicados sin darse cuenta en una intriga de la vida real por la que sus vidas podrían correr peligro, pero en la que podrán aplicar todas las habilidades y conocimientos que han adquirido tras tantas partidas jugadas para salir airosos. Esto se produce en situaciones, la gran mayoría hilarantes, que son guiños a juegos tan míticos como Jenga, Quién es quién, Simon dice u Operación, siendo este último el que da pie a la mejor secuencia del film. Afortunadamente, no estamos ante el enésimo caso de comedia americana con gran premisa y desarrollo desaprovechado, pues funciona la mar de bien gracias a un ritmo constante, una galería de personajes muy simpáticos, un buen puñado de gags de todo tipo (escatológicos, físicos, de referencias culturales, humor negro…) y giros de guion muy, muy locos.

GAME NIGHT

La pareja de directores formada por John Francis Daley y Jonathan Goldstein maneja de forma inteligente todos los recursos que están a su disposición y, dado su buen oficio tras las cámaras, especialmente en un elaborado plano secuencia al estilo Tarantino, se entiende que hayan sido los elegidos para dirigir la película de The Flash. En cuanto al reparto, Jason Bateman demuestra una vez más su destreza para liderar este tipo de comedias, pero el verdadero gustazo está en ver a gente como Rachel McAdams, Kyle Chandler o Jesse Plemons, tan poco dados al género, sacar su vis más divertida. La primera en particular está espléndida y termina eclipsando a su partenaire, aunque no hay puntos débiles en el grupo de amigos protagonista, y ninguna de sus subtramas se queda descolgada.

GAME NIGHT

Sí que es cierto que los conflictos que definen el arco argumental de cada pareja no resultan especialmente originales, pues ya los hemos visto en muchas comedias sobre “Peter Panes” y son de resolución previsible, pero se compensa con el cariño que acabas sintiendo por todos ellos y con los derroteros que toma la trama principal, una especie de Con la muerte en los talones en la que unas personas normales y corrientes acaban envueltas en una situación que les supera, sin demasiada pericia pero muy motivados. Así pues, Noche de juegos acaba siendo una auténtica revelación y una de las comedias el año, un pasatiempo tan estupendo como esos juegos que a priori parecen un rollo, pero que, una vez te metes de lleno, te lo pasas tan bien que te da pena que terminen… como el parchís. Cómo lo echo de menos.

8/10

20/4/18

O.C: El seductor (1971)

Poster The Beguiled¿De qué va?: Durante la Guerra Civil norteamericana, un soldado yanqui malherido es rescatado por una jovencita de una escuela de señoritas del sur del país. Al principio todas las mujeres están aterrorizadas, pero cuando el hombre empieza a recuperarse, una a una las irá conquistando a todas, y así el ambiente se va enrareciendo a causa de los celos.

Reputación: Adaptación cinematográfica de la novela A Painted Devil de Thomas P. Cullinan y tercera colaboración de las cinco que realizaron el director Don Siegel y el actor Clint Eastwood; las otras cuatro fueron La jungla humana (1968), Dos mulas y una mujer (1970), Harry el sucio (1971) y Fuga de Alcatraz (1979). Siegel llegó a asegurar tanto que esta era su película favorita de todas las que hizo como que su mal paso por la taquilla se debió a una equivocada estrategia de marketing por parte del estudio, Universal, que la vendió como otra película de acción de Eastwood, lo que decepcionó a su audiencia fiel y provocó un mal boca a boca.  También se enfrentó al estudio para poder conservar el final original, dado que este quería suavizarlo. Durante el rodaje, Eastwood dirigió su primer film, un vistazo tras las cámaras al trabajo de su director llamado The Beguiled: The Storyteller (1971), y mantuvo un affaire con la actriz Jo Ann Harris que duró hasta tiempo después de la filmación. El año pasado, Sofia Coppola estrenó una nueva versión de la novela de Cullinan, La seducción, en la que se profundizó más en el punto de vista femenino de la historia.

El seductor

Reseña: Es complicado determinar si El seductor es mejor o peor que el film de Sofia Coppola. Ambos cuentan la misma historia, siendo la diferencia más significativa la supresión en la versión más moderna del personaje de la criada negra  y de los pensamientos y flashbacks que evidencian el turbio pasado de las integrantes de la escuela de señoritas donde acaba el soldado malherido. Coppola apuesta por el misterio y la sororidad entre mujeres, mientras que Siegel destaca la enajenación mental de las mismas a causa de la soledad y la represión sexual. Y mientras que ella filma con una sobriedad impropia, él dirige con desparpajo setentero, sin disimular en absoluto los aspectos más grotescos de la trama, tomándosela en serio lo justo y suficiente de tal manera que nadie pueda ofenderse demasiado con esta denominada “pesadilla misógina”. Incluso con el reparto es complicado decantarse, porque si bien el film de Coppola sale ganando en cuanto al plantel femenino, las artes seductoras de Clint Eastwood resultan más convincentes que las de Colin Farrell. En definitiva, casi mejor que lo dejamos en tablas.

Próximo visionado: Almas de metal (1973)

18/4/18

Una vez más sin sentimiento

Poster Pacific Rim 2


Dir: Steven S. DeKnight
Int.: John Boyega, Scott Eastwood, Cailee Spaeny, Burn Gorman, Charlie Day, Jing Tian, Rinko Kikuchi, Adria Arjona, Jin Zhang
¿De qué va?: Jake, hijo de Staker Pentecost, uno de los héroes que consiguió frenar la invasión de los Kaiju 10 años atrás, se ve obligado a entrenar a una nueva generación de pilotos de Jaegers en una época de paz que es interrumpida por una nueva amenaza que volverá a poner el peligro el futuro de la raza humana.

Reseña: Este año Guillermo del Toro ha ganado un Oscar y ahora parece que todos siempre hemos sido muy fans, pero lo cierto es que su filmografía, pese a la voluntad comercial, no siempre ha sido especialmente rentable ni venerada, y es que, antes de La forma del agua, la única película de su carrera que había recibido el beneplácito unánime de la crítica había sido El laberinto del fauno (2006). De hecho, su película más taquillera hasta la fecha es Pacific Rim (2013), la cual, paradójicamente, tuvo una acogida discreta en Estados Unidos, recaudando poco más de 100 millones de dólares para un presupuesto de casi el doble, 190; no así en China, donde cosechó tal éxito que la convirtió en una producción rentable y le garantizó esta secuela que llega cinco años después, con Guillermo del Toro cediendo la silla del director a un recién llegado, Steven S. DeKnight, para limitarse a labores de producción.

Pacific Rim

Seguramente, los más interesados en la realización de esta secuela fueron los orientales, y como gracias a ellos ha sido posible, Insurrección cuenta en su reparto con estrellas chinas como Jing Tian y desarrolla buena parte de su historia en Asia. DeKnight no se recrea tanto en la majestuosidad de los Jaeger y en la monstruosa magnitud de los Kaiju y pisa el acelerador en una trama que toca el tema del peligro de los drones no tripulados un poco por encima y que concentra el grueso de la acción en el último tramo. El problema de la visibilidad de la acción se ha corregido respecto a la primera parte, puesto que las batallas ya no se producen en noches oscuras y lluviosas, sino a plena luz del día, y aunque intenta cumplir a rajatabla con la regla no escrita sobre las secuelas, esto es, ofrecer el doble de todo, acaba prevaleciendo aquel dicho tan sabio que dice que más no siempre significa mejor.

Pacific Rim3

DeKnight hizo un estupendo trabajo como showrunner de la primera temporada de Daredevil, pero aquí no consigue imponerse, prolongando un universo que le es ajeno y que nunca consigue abrazar como propio. También se echa en falta a los protagonistas del film original, pues John Boyega, por muy simpático que nos caiga, carece del nervio de Idris Elba, y Scott Eastwood parece la marca blanca de Charlie Hunnam. Burn Gorman y Charlie Day no consiguen repetir la divertida dinámica que tenían entonces, y con Rinko Kukuchi en un rol menor, quien consigue despuntar un poco es la joven y desconocida Cailee Spaeny, pero cualquier atisbo de encariñamiento que puedas sentir hacia alguno de los personajes es mera casualidad. Esta Insurrección no cuenta con la frescura ni el entusiasmo de la película de la que precede, pero entretiene como pocas y, a pesar del bajón, da una pista de los derroteros por los que podría ir la tercera parte que, al prometernos algo diferente y novedoso, nos vende desde ya la entrada del cine. Todo dependerá de que la llama de la pasión que siente China por Pacific Rim no se apague con esta secuela funcional.

6/10

13/4/18

Amor en el ocaso

Poster Film Stars Dont Die in Liverpool


Dir.: Paul McGuigan
Int.: Annette Bening, Jamie Bell, Julie Walters, Stephen Graham, Vanessa Redgrave, Frances Barber, Peter Turner, Leanne Best, Kenneth Cranham
¿De qué va?: El 29 de septiembre de 1981, el actor británico Peter Turner recibe una llamada inesperada: su ex amante, la ganadora del Oscar Gloria Grahame, ha sufrido un colapso en un hotel de Lancaster. Mientras ella se niega a ser atendida por los médicos, a él no le queda más remedio que ir a buscarla para llevársela a su humilde casa familiar en Liverpool. Allí, mientras cuida de ella, revivirá todo lo que les unió durante años y también lo que les separó.

Reseña: Con el tiempo, algunas estrellas de Hollywood se apagan y pasan al olvido. Es un destino cruel para aquellos acostumbrados a ser el centro de todos las atenciones, y bien sabemos por la depredadora prensa rosa/amarilla, que no todos saben llevarlo bien. No es el caso de Gloria Grahame, actriz de la edad dorada de Hollywood, ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto por Cautivos del mal (1952), que tras dejar de recibir la llamada de la Meca del Cine, continuó trabajando en el teatro, especialmente en Inglaterra, donde conoció a un joven aspirante a actor con el que pasó los últimos años de su vida. Este chico, Peter Turner, escribió un libro de memorias sobre su relación, llamado Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, el cual ha sido llevado al cine emparentándose con Mi semana con Marilyn (2011), pues sendas películas narran un breve período de la vida de una estrella de cine desde el punto de vista de un satélite, una persona ajena al mundillo en el que se ha curtido que descubre la faceta más personal e íntima de la misma.

Film stars dont die in liverpool

Sin embargo, si el contacto de aquel chaval con la Monroe se reduce prácticamente a una anécdota, la relación entre Grahame y Turner fue sólida y transcurrió durante varios años. A través del punto de vista de él descubrimos a una mujer divertida, generosa y humilde, que compartía anécdotas curiosas de su vida en Hollywood pero que nunca se jactaba de sus logros, y que tras un historial amoroso tumultuoso, encontró en un joven y tranquilo británico lo más parecido a un alma gemela que se puede tener cuando ya estás a vueltas de todo. Desde un presente doloroso, Turner viaja al pasado a través de flashbacks que recorren toda su vida conjunta, en la que también tienen un papel fundamental los padres de él, encarnados por Julie Walters y Kenneth Cranham, cuya comprensión y cariño los convierte en la versión proletaria de los progenitores de Elio en Call Me By Your Name.

Film stars dont die in liverpool2

Pero lo mejor del conjunto es, sin lugar a dudas, la pareja formada por Annette Bening y Jamie Bell, cuya improbable química se fragua desde que bailan música disco juntos y culmina en escenas posteriores en la que la emoción que transmiten resulta genuina. Ambos merecían mejor suerte en la pasada temporada de premios, pero quizás no la hayan tenido porque no se encuentran del todo respaldados por una dirección y una ambientación de época muy discreta, así como un último acto orquestado de manera un tanto sentimentaloide. A pesar de ello, la película se alza como una bonita, dulce y sencilla historia de amor, nada empalagosa, que además nos hace descubrir a una estrella olvidada, Gloria Grahame, a la que se la hace un sentido homenaje (impagable su momento recogiendo el Oscar), cautivándonos de tal forma que nos deja con ganas de rescatar su filmografía.

7/10

10/4/18

O.C: Cabeza borradora (1977)

Poster Eraserhead¿De qué va?: Henry Spencer, un joven depresivo y asustadizo, trata de sobrevivir a su entorno industrial, a su novia malhumorada y al insoportable llanto de su hijo mutante recién nacido.

Reputación: David Lynch tardó seis años en filmar su ópera prima, dado que nadie se interesó por financiar el proyecto. Aprovechó la ayuda dada por el American Film Institute de Los Ángeles, donde cursaba sus estudios de cinematografía, para sacarla adelante. Aún así, tuvo que pedir dinero a amigos y familiares para recaudar los 20.000 dólares que necesitó para terminarla, caso de su amigo de la infancia, Jack Fisk, y de su esposa, Sissy Spacek, e incluso se dedicó a vender periódicos. Lynch la denomina su “Historia de Filadelfia”, puesto que considera que vertió en ella todos los temores y la ansiedad que experimentó cuando vivía en aquella ciudad. En numerosas ocasiones, Lynch se ha negado a hablar del significado del film, para no influenciar en el punto de vista de los espectadores, así como de revelar cómo fue elaborada la criatura, aunque se rumoreó que fue construida a partir de un feto de vaca embalsamado. Aunque la película tuvo un estreno menor como “película de medianoche”, al igual que Pink Flamingos o Rocky Horror Picture Show, muchos directores de la élite de Hollywood la vieron y se quedaron impresionados, caso de Stanley Kubrick, que la tomó como referencia para rodar El resplandor (1980). También le abrió las puertas a otros proyectos, pues George Lucas le ofreció dirigir El retorno del jedi (1983), oferta que rechazó… al contrario de la que le brindó Mel Brooks de hacerse cargo de El hombre elefante (1980).

Eraserhead

Comentario: Eraserhead es un David Lynch en bruto, si pulir. Él es más fiel a sí mismo cuanta más libertad se le otorga, como hemos podido ver en la revival de Twin Peaks, y aquí, pese a la presión ejercida por la escasez de medios, consiguió hacer la película que siempre tuvo en su cabeza, o más bien la pesadilla, pues es profundamente simbólica, grotesca, surrealista, perturbadora e indescifrable… aunque se pueda intuir que todo sea una representación del miedo a la paternidad que sintió el propio director cuando nació su hija. Con esta película, Lynch empezó a revertir y retorcer la imagen idílica de la clase media norteamericana y a desafiar la necesidad del espectador de tener que buscar una explicación racional a todo, cuando seguramente ni siquiera el propio Lynch sabrá el significado de mucho de lo que escribe; el propio actor protagonista, Jack Nance, también ha declarado en varias ocasiones no saber muy bien de qué va. Y qué más da, cuando la imaginería visual de este señor resulta tan absurda e icónica que cualquier explicación medianamente lógica no haría otra cosa que menoscabar la atracción que suscita.

Próximo visionado: El seductor (1971)