17/12/20

O.C: Mi hermosa lavandería (1985)

¿De qué va?: Cuando el tío de Omar, un joven de origen paquistaní que ahora vive en Londres, decide dejar de trabajar en la lavandería familiar, el joven tomará el relevo y empezará a dirigirla. Para ello contará con la ayuda de Johnny, un antiguo compañero de clase que se ha convertido en un hooligan sin aspiraciones en la vida con el que acabará surgiendo una relación íntima.

Reputación: Originalmente rodada en 16 mm y con un presupuesto muy pequeño (600.000 libras) para Channel 4, Mi hermosa lavandería recibió tan buena acogida de la crítica en el Festival de Cine de Edimburgo que fue distribuida en cines y se convirtió eventualmente en un éxito internacional. La película fue la primera colaboración de Stephen Frears con el director de fotografía Oliver Stapleton, afianzándose poco después como uno de los colaboradores más estrechos del director. Gary Oldman fue la primera opción para el papel de Johnny. Tras rechazarlo, el rol recayó en Daniel Day-Lewis, quien empezó a darse a conocer en Estados Unidos tras estrenar allí Mi hermosa lavandería y Una habitación con vistas (1985) al mismo tiempo, siendo los personajes que interpreta en las dos muy diferentes entre sí. El film consiguió una nominación al Oscar a mejor guion original, pero que fue a parar a Woody Allen por Hannah y sus hermanas (1986). Se ha adaptado en varias ocasiones para el teatro, mientras que en enero del 2018 se anunció un proyecto de remake en serie de televisión co-escrito y protagonizado por Kumail Nanjiani.


Comentario: Le tenía muchas ganas a Mi hermosa lavandería y me ha dejado más frío que otra cosa. No veo que cuente nada especialmente interesante sobre la comunidad pakistaní de Reino Unido, ni sobre la clase obrera, ni sobre nada. También siento que la historia de amor está tan desaprovechada como la propia lavandería que da título al film, y que Gordon Warnecke y Daniel Day-Lewis no tienen demasiada química, aunque hay un momento íntimo entre los dos con champagne de por medio que tiene una pasión de la que carece el resto del conjunto. No es un desastre en absoluto pero me motiva mucho más la imagen de un Day-Lewis quinqui y gay trabajando en una lavandería que el argumento real de esta película.

Próximo visionado: La aventura (1960)

16/12/20

El arte de volver – Desarraigo millennial



Dir.:
Pedro Collantes
Int.: Macarena García, Nacho Sánchez, Ingrid García-Jonsson, Mireia Oriol,  Celso Bugallo, Luka Peroš
¿De qué va?: Noemí es una joven actriz que vuelve a casa para presentarse a un casting tras seis años viviendo en Nueva York. Durante las primeras 24 horas en Madrid, tendrá una serie de encuentros que le harán descubrir cómo ha cambiado todo desde que se marchó.

Reseña: Muchos tomamos la decisión de irnos lejos de casa, ya sea por necesidad laboral, porque la “isla” en la que vivimos se nos queda pequeña, por estar con alguien, etcétera. Pero una vez lo hemos conseguido, puede que nos asalten las dudas: ¿He hecho bien? ¿Estoy mejor ahora que antes? ¿Supone una derrota querer regresar? Este confuso estado de ánimo  tan característico del emigrante cobra forma de película en el debut cinematográfico de Pedro Collantes. El arte de volver se ambienta en las primeras 24 horas que pasa Noemí de vuelta a su Madrid natal tras haberse ido a Nueva York hace seis años en busca de mejores oportunidades para su carrera de actriz.

Si bien normalmente Madrid es el destino soñado, en El arte de volver ejerce de pueblo de provincias del que se huye pero que luego se recuerda con nostalgia. Hacer las Américas no le ha ido demasiado bien a Noemí, que vuelve a España con la excusa de presentarse a un casting para una serie con una temática que tiene mucho que ver con su actual estado emocional.  El arte de volver se puede dividir fácilmente en los diferentes encuentros que tiene Noemí con algunos de sus amigos y familiares. Son secuencias largas y bastante independientes entre sí que se toman su tiempo para exponer la relación de Noemí con esa persona en cuestión antes de que todas las emociones del reencuentro salgan a relucir: confesiones, reproches, revelaciones, acercamientos, distanciamientos… Esas 24 horas le van a servir a Noemí para darse cuenta de que tanto sus prioridades como las personas que creía conocer han cambiado, y ya no hay vuelta atrás.

Hay buenos diálogos y reflexiones en el guion de Pedro Collantes, pero en ocasiones también se le nota el artificio y el trazo forzado para conducir la narración hacia donde le interesa. A su favor tiene una interpretación estelar de Macarena García, que no había estado tan bien desde que la descubrimos en Blancanieves (2012). Capta y transmite muy bien el caos emocional en el que está inmerso su personaje, sin miedo a abrazar sus aristas menos amables; cuenta asimismo con una buena réplica por parte de Celso Bugallo, Ingrid García-Johnsson y Nacho Sánchez entre otros. El trabajo de García no es tan memorable como aquel con el que ganó el Goya a mejor actriz revelación, pero le sirve para demostrar que puede interpretar papeles más dramáticos y complejos que los que ha conseguido hasta la fecha.

El arte de volver arrastra algunos tics y defectos propios de director debutante, pero tiene suficientes virtudes como para esperar grandes cosas del futuro profesional de Pedro Collantes. Su ópera prima aborda una temática que se remonta al monomito del viaje circular del héroe adaptado al punto de vista millennial. Al fin y al cabo, es una generación que ha sufrido de lleno dos crisis económicas, que conoce de primera mano el tener que marcharse del país en busca de trabajo y, en resumidas cuentas, ha sufrido las consecuencias del desarraigo. La película plantea preguntas y no todas son respondidas, porque cuando se trata de saber si se ha hecho bien en irse o volver, lo normal es que nunca se sepa si se ha hecho lo correcto.

7/10

Esta reseña se publicó originalmente en Cinemagavia

15/12/20

Cómo sobrevivir en un mundo material – Ka-ching!


Dir.: Miranda July
Int.: Evan Rachel Wood, Debra Winger, Richard Jenkins, Gina Rodríguez, Da'Vine Joy Randolph
¿De qué va?: Dos estafadores han pasado 26 años entrenando a su única hija para estafar y robar en todo momento. Durante un atraco desesperado y apresuradamente concebido, convencen a una chica a la que acaban de conocer para que se una a ellos, provocando que todo su mundo se ponga patas arriba.

Reseña: Una chica realiza una serie de movimientos gimnásticos y milimétricos para colarse en una oficina de correos sin ser vista. Paradójicamente, el botín conseguido no está a la altura de la ejecución… Así empieza Cómo sobrevivir en un mundo material (Kajillionaire), la nueva película dirigida y escrita por Miranda July. Desde el principio ya nos está mostrando que esta no es una película de estafadores tradicional, siendo la propia vida de la familia protagonista una parodia del género. Sus timos parecen orquestados por un quinceañero, y lo que ganan ni siquiera les da para pagar el alquiler de la maltrecha oficina en la que viven.

Sin embargo, la estafa más importante de la película reside en la labor como padres de los progenitores de la protagonista, Old Dolio. En una de las primeras escenas ya vemos que la joven acarrea una importante carencia de afecto por haber sido tratada durante toda su vida como una socia en vez de como una hija. Pero Old Dolio empezará a salir de la caverna en la que ha vivido durante toda su vida de la mano de Melanie, una chica puertorriqueña con la que el clan se alía para realizar nuevos timos y que es casi la única persona normal de la película. Miranda July no estrenaba película como directora desde El futuro (2011), hace casi diez años; pertenece a esa corriente del cine indie norteamericano con sello Sundance en el que los personajes deben ser a cada cual más estrambótico y marciano, y es algo que persiste en Cómo sobrevivir en un mundo material. ¿Aporta algo que el casero de la familia tenga una condición que le hace hablar siempre emocionado y entre lágrimas? No, pero ahí está.

La naturaleza estrafalaria de los protagonistas es justificada tanto por su comportamiento errático y estrafalario como por el buen hacer de una Eva Rachel Wood con voz de ultratumba, por una felizmente recuperada Debra Winger y por el siempre eficaz Richard Jenkins, aunque a mí particularmente quien más me ha gustado es Gina Rodríguez, encantadora como catalizador moral de Old Dolio y roca a la que aferrarnos entre tanta rareza. La película tiene un ritmo un tanto irregular, afectado por un primer acto demasiado alargado, pero su recta final es estupenda y tiene un par de secuencias muy potentes: aquella en la que los protagonistas se ven obligados a representar una dinámica familiar tradicional y otra en la que Old Dolio y Melanie se quedan completamente a oscuras. Aunque desde los primeros minutos podemos intuir las intenciones de Miranda July, Cómo sobrevivir en un mundo material propone un viaje peculiar y fascinante que merece la pena experimentar.

7/10

14/12/20

Hora de cotufas – 1x04 – Navidades confinadas


Con la que nos está cayendo, estas Navidades piden peli, manta y cotufas más que nunca. No hay problema: con la ayuda de Rashide Emen (@RashEmen), te traemos un listado variadito de películas navideñas para sobrellevar estas fiestas. ¡Aprovecha para darle esquinazo a tu cuñado y quédate en casa viendo un clásico navideño!

Películas comentadas: https://boxd.it/aqa1c

Disponible en ivoox y Spotify.

12/12/20

O.C: Los inútiles (1953)

¿De qué va?: Un grupo de amigos que vive en una ciudad italiana a las orillas del Adriático se pasa la vida en el bar holgazaneando con el único propósito de no dar un palo al agua. Fausto, el más mujeriego de la pandilla, pronto experimentará un cambio radical en su vida.

Reputación: En 1952,  Federico Fellini tenía problemas para dar luz verde a la producción de La strada debido a que el guion era imposible de clasificar en ningún género y a que su anterior película, El jeque blanco (1952), había sido un fracaso crítico y comercial. El productor Lorenzo Pegoraro le sugirió que en su lugar hiciese una comedia, y así fue como nació Los inútiles,  a raíz de los recuerdos de la adolescencia de Fellini y de sus dos co-guionistas recurrentes, Tullio Pinelli y Ennio Flaiano, junto a otros recuerdos inventados. Los distribuidores interesados en la película pidieron cambiar su título, I Vitelloni (algo así como “los bueyes”) por creer que sería incomprensible para el gran público, a lo que Fellini se negó en rotundo, habiéndolo escogido por ser el calificativo que le dedicó una señora en señal de desaprobación ante una de sus bromas. El éxito de Los inútiles, que fue nominada al Oscar a mejor guion y se llevó el León de Plata del Festival de Venecia, permitió que Fellini pudiese rodar La strada. Fellini tenía la intención de continuar la historia del protagonista en una película que se titularía Moraldo in the City; nunca llegó a realizarse, pero el guion fue publicado en inglés y algunos aspectos de la historia sirvieron de inspiración para La Dolce Vita (1960). Stanley Kubrick incluyó Los inútiles en su lista de sus 10 películas favoritas.

Comentario: Duele comprobar el paralelismo que existe entre los inútiles de Fellini con la generación perdida que nos hemos comido de lleno dos crisis. Si bien las circunstancias no son las mismas, y los primeros no hacen nada con sus vidas por pura desidia, sí que hay algo reconocible y que se siente muy actual en esos jóvenes adultos que se quedan en su pueblo sin expectativas de ningún tipo. Pero de repente, uno de ellos, Fausto, debe asumir una responsabilidad que intenta cumplir sin renunciar a su libertad, lo cual, como era de esperar, le sale regular. El relato coral acaba centrándose demasiado en este personaje, quedando el protagonista, Moraldo, en un segundo plano, ejerciendo de álter ego del director y de observador de las desaprovechadas vidas de sus colegas. Los inútiles es otra gran obra de Fellini, una melancólica mirada a todo lo que debió dejar atrás para poder convertirse en el legendario cineasta que estaba llamado a ser.

Próximo visionado: Mi hermosa lavandería (1985)

10/12/20

Sound of Metal – Interferencias



Dir.: Darius Marder
Int.: Riz Ahmed, Olivia Cooke, Paul Raci, Lauren Ridloff, Mathieu Amalric
¿De qué va?: Un batería empieza a perder la audición y tiene que enfrentarse a un futuro que estará lleno de silencio.

Reseña: Perder aquello que te permite hacer lo que más te gusta, aquello sobre lo que has construido toda tu existencia, tiene que ser una de las mayores putadas que te puede hacer la vida. Es de esas experiencias que no puedes entender del todo si no las sufres en primera persona, pero la potente ópera prima de Darius Marder, Sound of Metal, ofrece una aproximación que se siente auténtica y honesta. Lo hace a través de la historia de Ruben, un joven batería que pierde la audición de forma drástica. Las circunstancias le obligan a interrumpir la gira de la banda que tiene montada con su novia para integrarse en una comunidad donde aprenderá a amoldarse a su nueva situación.

Sound of Metal versa sobre la capacidad adaptativa del ser humano. Sí, somos el animal que mejor se aclimata a ecosistemas radicalmente opuestos, pero… ¿a qué precio? ¿Acaso no volveríamos al lugar en el que fuimos felices si pudiéramos? Ruben aprende el lenguaje de signos y se convierte en un miembro destacado de la comunidad que lo acoge, pero añora su vida pasada y piensa en someterse a una operación que le dará unos implantes para recuperar la audición. Sin embargo, es posible que él ya no sea la misma persona que era, de la misma forma que su novia, a la que no ve desde que se unió a su nuevo hogar, tampoco lo sea. Una pérdida importante siempre escuece a primeras, pero con el tiempo, se aprende a vivir sin ella, porque, al tiempo que nos adaptamos, construimos una nueva realidad en la que poder acomodarnos, por mucho que echemos de menos la anterior.


El film de Marder se convierte en una experiencia tremendamente inmersiva que te hace vivir el drama de su protagonista en primerísima persona a través de una fantástica utilización del sonido. Empieza atronadora, continúa reparando en los pequeños detalles (el goteo de una cafetera, el viento…) y prosigue con los pitidos, zumbidos y demás interferencias que anteceden a la pérdida absoluta de la audición. Es un trabajo pormenorizado y que complementa a la perfección la interpretación de Riz Ahmed, que está fantástico. Sin caer nunca en la autocompasión, clava cada momento de ira, frustración y desconcierto que experimenta su personaje, así como todo el proceso de asimilación por el que debe pasar. Olivia Cooke tiene un papel menor como su novia pero está muy bien, aunque si hay que destacar un trabajo secundario es el de Paul Raci como el mentor de Ruben, siendo la última escena en la que interviene devastadora.


En un año en el que, pese a los numerosos retrasos, hemos tenido un buen puñado de grandes óperas primas, la de Darius Marder resuena como una de las más sólidas y contundentes. Sound of Metal es un relato intimista que resulta tremendamente empático sin necesidad de recurrir a las típicas trampas melodramáticas. Es triste a la par de esperanzadora, contribuye a conocer un poco mejor al colectivo de personas sordas y concluye con uno de los finales más sencillos y hermosos del cine reciente. Recomiendo si es posible verla con auriculares, para aprovechar al máximo la enriquecedora experiencia sonora que contiene.

8/10

8/12/20

Mulán – Reflejo desvirtuado



Dir.: Niki Caro
Int.: Liu Yifei, Jet Li, Tzi Ma, Donnie Ye, Gong Li, Jason Scott Lee, Yoson An, Rosalind Chao
¿De qué va?: Cuando China es atacada por invasores del norte, el Emperador decide formar un ejército compuesto por un varón de cada familia. Es entonces cuando Mulán se hace pasar por un guerrero, para evitar que su anciano padre tenga que ir al frente. Así, disfrazada de hombre, logra ocupar su puesto y marchar a la guerra, donde luchará valientemente junto al ejército imperial.

Reseña: Tras unos meses en los que solo podía verse pagando 21,99 euros y teniendo suscripción en Disney+, Mulán ya se puede comprar en formato físico y ver en la susodicha plataforma sin coste extra. Hasta que Disney anuncie sus planes de lanzamiento futuros más allá de Soul, que llegará al catálogo de Disney+ sin cargo extra por Navidad, no sabremos con certeza si la todopoderosa compañía ha quedado contenta con el experimento. Finalmente, Mulán ha sido una película de la que se ha hablado mucho más por su accidentado lanzamiento que por sí misma, y una vez vista, se entiendo perfectamente, pues tampoco hay mucho de lo que hablar.

Hasta ahora hemos visto dos formas de hacer live-actions de clásicos Disney: calcando al original o intentando diferenciarse del mismo. Mulán pertenece a este segundo grupo y, además, es la que más ha intentado prescindir de todo lo “infantil” de su antecesora, con las canciones tan solo presentes de forma instrumental, pero sin renunciar a ser un espectáculo para toda la familia. Para mí, El libro de la selva (2016) sigue siendo el remake modélico, pues conserva las mejores cualidades del original y son complementadas con ideas nuevas. Lamentablemente, no es el caso de Mulán, pues todo aquello que la hacía un gran clásico Disney es sustituido por otras cosas que resultan ser peores. Y no, que hayan cambiado a Mushu por un ave fénix aleatorio no es lo único que ha ido en detrimento.

Mulán ya no es una chica normal y corriente que acaba demostrando que puede someterse con éxito al mismo entrenamiento que los hombres y ser más astuta que estos. Ahora es una chica que tiene un don desde su nacimiento, una gran energía “ch'i”, que la dota de una gran destreza natural. Por tanto, el conflicto de Mulán mientras se entrena no reside en esforzarse por convertirse en una guerrera, sino en tener que aprovechar su poder en vez de ocultarlo para no llamar la atención. Ha pasado de ser una chica corriente y un tanto kamikaze que se crece ante la adversidad con la que es fácil identificarse a ser una superheroína cuyo principal problema es que sus poderes no son legitimados por la sociedad, lo cual convierte a la película en un alegato feminista perezoso en la línea de aquello que dijeron Sigourney Weaver, Gal Gadot y Brie Larson en la ceremonia de los Oscar de que “todas las mujeres son superhéroes”; un lema tan bonito como vacío de contenido.


En el proceso de adaptación han extirpado a Mulán, tanto la película como el personaje, de cualquier atisbo de humor y de personalidad, por lo que el film es exageradamente sobrio, y también un pelín aburrido. Curiosamente, el personaje de la bruja no es en absoluto un mal añadido, aunque la función que ejerce en la narración sea evidente desde su misma presentación. Niki Caro dirige con el piloto automático, que es el mismo estado en el que terminamos viendo la película ante la ausencia absoluta de emoción y de vida del conjunto, por mucha acción voladora y espectacular decorado en CGI que tenga. Todos ya hemos asumido que los live-action de Disney son un trámite para hacer caja y sacar rédito de sus clásicos animados, pero con títulos como Mulán da la impresión de que tienen tan claro que les va a ir bien hagan lo que hagan que ya ni se preocupan por ofrecer algo diferente o mínimante destacable.

4’5/10