30/8/18

Marionetas decadentes

Poster Quien esta matando a los moñecos


Dir.: Brian Henson
Int.: Melissa McCarthy, Bill Barretta, Maya Rudolph, Elizabeth Banks, Leslie David Baker, Joel McHale, Dorien Davies
¿De qué va?: En el barrio más vulnerable de Los Ángeles, donde cohabitan marionetas y humanos, dos detectives enfrentados se ven obligados a trabajar juntos para tratar de averiguar quién está asesinando brutalmente al antiguo elenco de "The Happytime Gang", un exitoso programa de marionetas de los años 80.

Reseña: Allá por el año 2012 fue cuando se empezó a hablar de The Happytime Murders, anunciada con Katherine Heigl como protagonista (cuando aún se las daba de estrella), y acompañado de una serie de storyboards que demostraban la atmósfera noir que iba a tener este proyecto que mezclaba muñecos de felpa y humanos ideado por Brian Henson, hijo del legendario marionetista Jim Henson. No fue hasta el 2017 cuando el proyecto comenzó a cobrar forma, probablemente impulsado ante el éxito de taquilla de producciones con calificación R como Deadpool (2016). Sin embargo, puede que el éxito del superhéroe bocazas también haya tenido la culpa de que sus responsables apostasen más por el humor grueso que por el noir, algo ya se dejaba entrever en su primer tráiler.

Happytime Murders2

Las comparaciones son siempre odiosas, sobre todo en este caso cuando desde el título en español, ¿Quién está matando a los moñecos?, se está invocando el recuerdo de ¿Quién engaño a Roger Rabbit? (1988). Aquello sí que era un noir de pura cepa, con una interpretación entrañable por parte de Bob Hoskins, personajes memorables como Roger y Jessica Rabbit y escenas realmente terroríficas; a todos de pequeños nos traumatizó la escena del zapato y la del final, con el villano mostrando su naturaleza dibu. Nada de eso hay en The Happytime Murders (me niego a llamarla por su título en español). El misterio tiene potencial, con los protagonistas de un famoso programa infantil, ahora muñecos rotos, siendo asesinados uno a uno, pero su desarrollo es simplón, resolviéndose con un giro manido y perezoso. Tampoco hay atisbo ni intención de intentar ahondar un poco en ese mundo en el que las marionetas son ciudadanos de segunda, menos aún de establecer algún paralelismo interesante con la vida real.

Elizabeth Banks stars in The Happytime Murders
Courtesy of STXfilms

Podría haber funcionado como parodia del cine negro pero ni eso, porque tira más hacia el territorio de la ‘buddy movie’, con dos compañeros antagónicos forzados a trabajar juntos, y aunque la dinámica entre Melissa McCarthy y la marioneta a la que encarna Bill Barretta no está mal, no es nada que no hayamos visto anteriormente millones de veces, sin la picardía necesaria para considerarse paródico. Al final, lo que prevalece en el conjunto son los gags, en su mayoría guarretes, y aunque algunos tienen su gracia, como la escena en el videoclub X o la del polvo en la oficina, el chiste de ver a teleñecos yonkis o prostitutos aguanta hasta cierto punto, y la película no tiene mucho más que ofrecer.

Happytime  Murders

Lamentablemente, The Happytime Murders es una buena idea tan desperdiciada como lo está Maya Rudolph en el cine, una jabata de la comedia a la que siempre le endosan roles secundarios con los que ella roba fácilmente las escenas, tal y como ocurre en este caso dando vida a la secretaria de Phil Philips. Es una verdadera lástima que las marionetas no terminen de encontrar su sitio en el siglo XXI al margen de Barrio Sésamo, (cancelaron la serie de The Muppets en ABC tras su primera temporada,  aunque no estuviese nada mal), pero está claro que The Happytime Murders no es el camino a seguir.

4,5/10

28/8/18

O.C: La novia de Frankenstein (1935)

Poster Novia de Frankenstein¿De qué va?: Al sobrevivir y huir el monstruo creado por el barón Henry Frankenstein, el siniestro Dr. Praetorius le propone al científico la creación de una compañera para la criatura.

Reputación: Pese a que se dio sentado que El doctor Frankenstein (1931) contaría con una secuela, su director, James Whale, no estaba en un principio interesado en rodarla. Mientras tanto, Universal tanteó varias ideas para la historia un tanto ridículas, como ambientarla en un circo ambulante en el que el monstruo muere atacado por un león, o una en la que el doctor Frankenstein se ofrecía a crear una máquina de rayos mortales que hacía resucitar a la criatura en los albores de una Guerra Mundial. Finalmente, William Hurlbut, dramaturgo de Broadway, y John L. Balderston (que había adaptado Frankenstein para el teatro en 1931) colaboraron en el primer guion completo de La novia de Frankenstein. Del libreto de Balderston solo sobrevivió a la versión final el prólogo en el que aparecen Byron, Shelley y Mary Shelley, mientras que el resto fue rescrito por Hurlbut en colaboración con Whale. El rodaje del film duró 36 días y llegó a costar 400.000 dólares. El doctor Frankenstein no tuvo demasiados problemas con la censura, pero su secuela no corrió la misma suerte. Sin embargo, Whale consiguió sortearla bastante bien dado que, con cada nueva lista de sugerencias enviadas por Joseph Breen, director de la Administración del Código de Producción, quedaban olvidadas algunas de las objeciones previas. También se eliminaron 15 minutos del metraje tras los primeros pases con público, perdiéndose toda una subtrama en la que Karl (Dwight Frye) imita el modus operandi del monstruo para asesinar a sus tíos y echarle la culpa a aquel.

Novia de Frankenstein2

De la película original repitieron Boris Karloff como el monstruo y Colin Clive como el doctor Frankenstein, a pesar de que el problema con la bebida de este último ya había dado muchos problemas en el rodaje previo. Para el papel de su prometida, Whale cambió a Mae Clarke, que se encontraba enferma, por Valerie Hobson, quien sólo tenía 17 años por aquel entonces (Clive tenía 35). Elsa Lanchester encarnó tanto a Mary Shelley en el prólogo como a la novia del monstruo, aunque en los créditos no figura acreditada por este último papel, mientras que Ernest Thesiger dio la sorpresa dando vida al doctor Pretorius. Universal quiso seguir explotando el éxito de la saga en secuelas posteriores cuya calidad y presupuesto fue menguando progresivamente, tales como La sombra de Frankenstein (1939), El fantasma de Frankenstein (1942) o Frankenstein y el Hombre Lobo (1943).

Novia de Frankenstein

Comentario: La novia de Frankenstein es la prueba de que se puede hacer una secuela digna que no se base en el “más de lo mismo”. Era complicado continuar la historia con coherencia y sin caer en la autoparodia (eso sí que sucedió en futuras continuaciones) y se consigue, explorando la humanidad del monstruo a través del pasaje de su encuentro con el anciano ciego, extraído de la novela de Mary Shelley y que no se había utilizado en la película anterior. A pesar de los matices cómicos de esta secuela, no deja de ser una gran tragedia protagonizada por una criatura víctima de la soledad que sufre al ser rechazado por su creador, y por todos aquellos que actúan con miedo o violencia cuando se encuentran con él, sin oportunidad alguna para redimirse o aprender códigos de conducta que lo adecúen a la sociedad. Lo peor de la película reside en que, a pesar de que el título haga mención a ella y protagonice todos los afiches, la famosa novia solo aparece al final y de forma muy breve, aunque su aparición resulte tan antológica como el personaje del doctor Pretorius, haciendo gala de su mezquindad, de su poco disimulado rechazo a las mujeres y de su interés por el atormentando doctor. Ni es mejor que El doctor Frankenstein ni falta que le hace, porque esta novia tiene entidad propia.

Próximo visionado: Dos hombres y un destino (1969)

27/8/18

No más mártires

Poster Revenge
Dir.: Coralie Fargeat
Int.: Matilda Lutz, Kevin Janssens, Vicent Colombe, Guillaume Bouchède
¿De qué va?: Richard, un adinerado hombre de negocios, lleva a su atractiva amante, Jen, al encuentro anual de caza en el desierto que tiene con dos amigos. Pero ella no pasa desapercibida a los ojos de sus compañeros y, pronto, la situación se complica para la joven… Sin embargo, tras ser dada por muerta, Jen regresará para convertir este juego en una sangrienta venganza.

Reseña: En la misma época en la que salieron a la luz las múltiples acusaciones de acoso y abuso sexual por parte de Harvey Weinstein, empezó a moverse por los festivales de cine Revenge, un thriller francés que viene como anillo al dedo al movimiento #MeToo. Se trata de la ópera prima de Coralie Fargeat, cuya premisa, a priori, no se diferencia demasiado de las películas que forman parte del subgénero de “violación y venganza” (sí, existe, y fue muy popular en el circuito de la serie B durante la década de los 70), pero no hace falta que transcurra mucho metraje para darse cuenta de que la cineasta se ha valido de los códigos del cine de explotación para realizar algo sangriento a la par de subversivo.

Revenge

La película arranca con Richard (Kevin Janssens) llegando a su lujosa mansión en medio del desierto con su joven amante bajo el brazo, Jen (Matilda Lutz), una Lolita con facciones entre Jessica Alba y Amber Heard, que parece sacada de un casting para protagonizar la próxima película de Michael Bay. Ella se comporta de la forma en la que él espera que se comporte, sumisa, frívola y juguetona, y la llegada imprevista de sus dos colegas no frena la diversión, recreándose, tanto ellos como la cámara, en el escultural cuerpo de la joven. Sin embargo, la cosificación sexual se agrava cuando las actitudes machistas se tornan violentas y Jen es tratada y castigada por ser vista como una calientabraguetas descerebrada y prescindible. Jen es empalada y abandonada, para poco después sufrir un calvario que le hará renacer de sus cenizas cual ave fénix sedienta de venganza. La cámara recorre entonces su magullado cuerpo con la misma admiración con la que Patty Jenkins veneraba a Wonder Woman en las trincheras de la Gran Guerra, mientras que los primeros planos que se recreaban en sus curvas pasan a ser detalles de cortes, heridas supurantes y miembros rotos. Fargeat nos invitó al comienzo del film a ser vouyeristas, sin soltarnos hasta sus últimas y sanguinolentas consecuencias. Hemos venido a ver esto, y ahora nos vamos a hartar.

Revenge2

El gore es excesivo y explícito pero de ninguna manera gratuito, pues forma parte del perspicaz discurso narrativo y visual de su directora, que lo utiliza tanto como consecuencia de la adhesión al género en el que se enmarca, como para concebir una suerte de venganza global por todas esas películas que se han recreado en la tortura de la tía buena de turno, con escenas tan brutales y tensas como el enfrentamiento final. Matilda Lutz clava la transformación de chica florero a vengadora silenciosa, saliendo airosa incluso de aquellos momentos que se pasan de exagerados y que ponen a prueba la suspensión de credibilidad del espectador, aunque en ningún momento la película pretende ser un relato realista, pese a que las conductas de los tres machirulos nos resulten tristemente familiares. Revenge se alza como un contundente golpe sobre la mesa por parte de la debutante Coralie Fargeat, un grito de rabia reconvertido en giro feminista a un género intrínsecamente ligado a la testosterona; empoderamiento femenino que emerge de un baño de sangre.

7’5/10

24/8/18

Sororidad iniciática

Poster Purasangre


Dir.: Cory Finley
Int.: Olivia Cooke, Anya Taylor-Joy, Anton Yelchin, Paul Sparks, Francie Swift
¿De qué va?: Dos adolescentes de los suburbios de Connecticut retoman su extraña amistad años después de haberse distanciado. Así, Lily, una estudiante modelo de un prestigioso internado de élite, y Amanda, una joven inteligente pero marginada, descubren que no todo es lo que parece y que, quizá, un asesinato sea la solución a todos los problemas de Lily.

Reseña: Fue concebida para ser representada en un teatro, pero su autor decidió transformarla en su carta de presentación en el cine. Purasangre (Thoroughbreds) es la ópera prima de Cory Finley, una historia que se vale de unos pocos personajes y de un único escenario, una fastuosa mansión, para desarrollar una amistad femenina basada en la compresión mutua que surge entre dos adolescentes que comparten una sensibilidad única en torno al mundo que les rodea. A decir verdad, es una de ellas, Amanda, la que tiene una visión fría y calculadora de la vida que podría considerarse daltonismo emocional, mientras que la otra, Lily, se siente atraída hacia ella por una mezcla de curiosidad, aprensión y porque, quizás, en el fondo sea igual y aún no lo sepa.

Purasangre

Amanda se convierte en una especie de mentora para Lily, marcando su rito de iniciación a la vida adulta enseñándole como forzar las lágrimas, contándole los pormenores del suceso por el cual se ha convertido en una celebridad infame en su localidad… o explicándole como podrían cometer un asesinato sin ser sospechosas. “La única cosa peor que ser incompetente, o ser cruel, o ser malo, es ser indeciso”, le espeta Amanda a Lily en cierto momento. La película se atreve a evidenciar que la carencia de sentimientos por parte de Amanda no es una tara, sino una virtud retorcida, que la convierte en un ser solitario pero superior al resto, pues es capaz de ver y analizar los problemas y resolverlos sin que las emociones se interpongan. En su mezcla de comedia negra, drama e incomodidad, Purasangre está emparentada con otros films que veneraban en cierta madera la figura del psicópata, como Escuela de jóvenes asesinos (1989), Stoker (2013) o American Psycho (2000), pero goza de identidad propia gracias a su economía de recursos y a unos diálogos afilados, directos e insólitos.

Purasangre2

Olivia Cooke y Anya Taylor-Joy son dos de las actrices jóvenes más prometedoras de Hollywood, y aquí, como principales conductoras de la película, lo demuestran realizando cada una un triunfal recital interpretativo que se retroalimenta entre ambas. Anton Yelchin dota de una extraña simpatía a su personaje en el el tercer film que veo dedicado a su memoria, pues el joven actor falleció en el 2016, 14 días después de finalizar su rodaje, con otras cuatro películas pendientes de estreno por aquel entonces. Aparte de la noción de saber que es la última película que veremos con Yelchin, el contrapunto negativo del film reside en el ritmo irregular de la trama, algo comprensible tratándose de un director novel que, por otra parte, demuestra habilidad con la cámara, en la gestión del espacio y en la dirección de actores. Así pues, Purasangre es una ópera prima que, sin llegar a ser especialmente rotunda, presenta a un joven talento que, como las protagonistas del relato, posee una visión suficientemente singular, además de ambición y aptitudes, para despuntar por encima del rebaño.

7/10

20/8/18

O.C: Los caballeros de la tabla cuadrada y sus locos seguidores (1975)

Poster Los caballeros de la tabla cuadrada¿De qué va?: El rey Arturo y sus fieles caballeros se embarcan en una búsqueda surrealista  (y de bajo presupuesto) en busca del cáliz sagrado, topándose por el camino con muchos, muchos obstáculos absurdos.

Reputación: La considerada por muchos como una de las mejores comedias de la Historia fue en parte financiada por las ventas del álbum  The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. La banda era tan fan del programa de los Monty Python que detenía sesiones de grabación para poder ver en la tele su programa, Flying Circus. El presupuesto del film fue de unas 229.000 libras, una cuantía muy ajustada que obligó al equipo de rodaje a grabar todo en un mes y a hospedarse en hoteles con un número limitado de baños y agua caliente, así como a reemplazar los caballos que no se podían permitir con el famoso gag de chocar dos mitades de un coco para simular su galope, una idea que se tomó prestada del medio radiofónico. Otro de la complicaciones por las que pasó la producción fue que Graham Chapman, el rey Arturo en la película, pasaba por una grave fase de alcoholismo durante el rodaje que sus compañeros desconocían, y que había empezado como remedio para liberar el estrés que acumulaba durante la grabación de la serie. Terry Jones y Terry Gilliam compartieron el crédito de director de la película, pero no hubo buena sintonía entre ellos durante la producción: mientras que Jones centraba sus esfuerzos en que la comedia funcionara siempre, Terry daba más prioridad al apartado técnico, por lo que al terminarla, pactaron que a partir de entonces, el único encargado de dirigir las películas de los Monty Python fuese Jones. A pesar de todos los contratiempos, la cinta resultó una gran inversión al recaudar 5 millones de dólares en todo el mundo, lo que permitió que La vida de Brian (1979) contase con un presupuesto de 4 millones.

Los caballeros de la mesa cuadrada


Comentario: Le debo un segundo visionado a La vida de Brian. La vi siendo joven e inexperto, junto a amigos que también lo eran, y no le encontramos ni una pizca de gracia. Ahora bien, puede que no sea una cuestión de torpeza, sino de que simplemente el humor de los Monty Python no está hecho para mí. En Los caballeros de la tabla cuadrada y sus locos seguidores, reconozco su creatividad a la hora de aprovechar al máximo sus limitados recursos y de hacer un humor que ahora está muy extendido pero que en aquel entonces debía ser considerado una extravagancia minoritaria, cargado de gags recurrentes, diálogos muy ‘meta’, dobles sentidos y cosas muy marcianas como el conejo asesino o los caballeros que dicen Ni, que solo pueden ser fruto de unas mentes muy brillantes, pero la película en ningún momento se convierte para mí en ese festival de risas que se supone que es; de hecho, el último tramo se me hizo un poco pesado. Si es cuestión de humor absurdo, tiro para lo patrio y me quedo con Amanece, que no es poco (1989), que cuenta con personajes más entrañables y un puñado de frases mucho más memorables.

Próximo visionado: La novia de Frankenstein (1935)

18/8/18

Alivio cuántico

Poster And-Man y la Avispa


Dir.: Peyton Reed
Int.: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Michael Peña, Walton Goggins, Hannah John-Kamen, Laurence Fishburne, Michelle Pfeiffer, Randall Park
¿De qué va?: Scott Lang lidia con las consecuencias de sus acciones como Ant-Man bajo arresto domiciliario, al tiempo que cumple con sus deberes como padre, pero pronto, Hope Van Dyne y Hank Pym volverán a llamar a su puerta para requerir su ayuda. Ambos necesitan llevar a cabo una misión muy urgente y personal, pero están siendo acechados por una misteriosa presencia que amenaza con arrebatar toda su tecnología.

Reseña: Algunos detractores de la factoría Marvel esperan su primer batacazo en taquilla como agua de mayo, pero ese día aún no ha llegado. Se dijo que iba a ser Guardianes de la Galaxia (2014), por tratarse de superhéroes desconocidos para el gran público, pero acabó convirtiéndose en una de las películas más taquilleras y fundacionales de su universo cinematográfico. A continuación, se dijo que ese dudoso honor iba a recaer en Ant-Man (2015), sobre todo por la mala prensa que generó el despido del que iba a ser su director, Edgar Wright, poco antes de que comenzara su rodaje, y aunque los más de 500 millones de dólares recaudados sean insuficientes como para ser considerada uno de los mayores éxitos de la casa, desde luego que tampoco resultan decepcionantes. Y es que tanto Ant-Man como su secuela no son films trascendentales ni pretenden serlo, lo cual refuerza su auténtico carácter de entretenimiento simpático y juguetón.

Marvel Studios ANT-MAN AND THE WASP..Ant-Man/Scott Lang (Paul Rudd) ..Photo: Ben Rothstein..©Marvel Studios 2018

Si la primera parte tonteaba con las características del cine de atracos, Ant-Man y la Avispa resulta más bien una ‘buddy movie’ a tres bandas, con Scott, Hope y Hank en una carrera en la que se enfrentan a varios adversarios que, oh novedad, no tienen planes de acabar con el mundo. Las explicaciones pseudo-científicas sobre el reino cuántico que jamás lograremos entender del todo (y ni falta que hace)abundan, pero están dosificadas para que el humor y la acción puedan campar a sus anchas, siendo la película en sus mejores momentos una suerte de Super Mario en el que Mario (Ant-Man) y Luigi (la Avispa) cambian de tamaño y saltan sobre sus enemigos para seguir avanzando, incluyendo persecuciones a lo Mario Kart por las cuestas de San Francisco. También es de agradecer que la antagonista de esta ocasión (Hannah John-Kamen), sin ser nada memorable, tenga más personalidad y conflicto dramático que el de la anterior, que no era más que Corey Stoll desaprovechado como el enésimo villano corporativo.

Ant-Man2

Paul Rudd y Evangeline Lilly despliegan su química y buen rollo, siendo probablemente la pareja romántica con la dinámica más divertida y compenetrada de la factoría Marvel. También se agradece que Michael Douglas tenga un rol activo e importante en la acción, aunque no es de recibo el poco tiempo en pantalla del que dispone Michelle Pfeiffer. Y luego está Michael Peña, quien, a pesar de protagonizar una escena desternillante, que repite en parte un gag de la anterior entrega, es un elemento puramente cómico que me funciona de forma intermitente, quizás porque en esta ocasión goza de mayor protagonismo, y el humor a veces se pasa de bobalicón. Al fin y al cabo, la película está concebida como una aventura de corte familiar, mucho más domesticada que la locura fluorescente de Thor: Ragnarok (2017) y más luminosa que la oscuridad que se cernió sobre el universo Marvel tras los acontecimientos vividos en Infinity War.

Ant-Man3

Ant-Man y la Avispa es el respiro que necesitan los marvelitas tras la esperada y temida llegada de Thanos. Resuelve la cuestión sobre qué estaba haciendo Scott Lang mientras sus compis superhéroes defendían el universo con una película que compensa el factor sorpresa de su precedente y los vestigios de Edgar Wright (falta alguna secuencia tan ingeniosa como la del ferrocarril de juguete) dando cancha a la Avispa para su lucimiento personal (y el de Evangeline Lilly, que se nota que se lo pasa pipa) y encauzando todos los elementos para que Paul Rudd y su carisma innato lideren el espectáculo con soltura, metiéndose fácilmente al personal en su micro-bolsillo.

7/10

15/8/18

Diplomacia en tiempos revueltos

Poster El rehen


Dir.: Brad Anderson
Int.: Jon Hamm, Rosamund Pike, Dean Morris, Shea Whigham, Mark Pellegrino, Kate Fleetwood, Alon Aboutboul, Jonny Coyne
¿De qué va?: Mason Skiles es un diplomático estadounidense que se ve obligado a regresar a Beirut, diez años después de haberse ido tras un suceso personal trágico, para ayudar en el rescate del que fuera su compañero y amigo, que ha sido secuestrado por terroristas. De esta manera y protegido por una agente de la CIA, Skiles acaba envuelto en una operación de espionaje en el Líbano en pleno conflicto bélico.

Reseña: El género del thriller político ha alcanzado cotas sobresalientes a través de Homeland, serie de la que se descolgó mucha gente en su tercera temporada (la peor), pero que ha entregado a posteriori tramas de espionaje que se funden perfectamente con el clima político mundial y la inestable psicología de su heroína. Podemos encontrar un ejercicio cinematográfico similar en El rehén (Beirut), thriller que parte de un libreto de Tony Gilroy (guionista de la saga de Bourne) que escribió en el año 1992, aunque no pudo realizarse por aquel entonces dado que la guerra civil libanesa en la que se enmarca la acción aún era un asunto que levantaba ampollas. Han tenido que pasar más de 20 años para que pudiera hacerse realidad, bajo la dirección de Brad Anderson, competente cineasta de encargo de carrera irregular cuyo mejor trabajo, El maquinista (2004), ha quedado muy relegado en el tiempo.

Beirut.Day23.Sc.173to178©Sife.Elamine-2-118.CR2

Un héroe traumatizado y enfermo, una trama de espionaje y un conflicto bélico y político. Son los tres ingredientes fundamentales de El rehén, los mismos de Homeland, y aunque no tenga la relevancia actual de ésta, las guerras de ayer y hoy siempre se han caracterizado por ser la consecuencia sangrienta de un conflicto de naturaleza religiosa y con intereses económicos de por medio. Si en algo destaca El rehén es en la representación del caos político y social que imperó en El Líbano durante los 15 años y 6 meses en los que se desarrolló la contienda, así como en evidenciar el baile de lealtades, alianzas y objetivos de las distintas facciones. Jon Hamm encarna a Mason Skiles, un personaje al estilo de los héroes de las novelas de John le Carré: un tipo normal y corriente, alguien que nunca ha empuñado un arma y que se mete de lleno en una telaraña de mentiras, verdades a medias, intenciones ocultas, traiciones y maniobras de despiste, para poder salvar la vida de un viejo amigo; Mason no deja de ser un diplomático desencantado que deberá sacar el mayor rendimiento a su astucia y sus habilidades como mediador para poder salir con vida de esta.

Beirut

El rehén es una buena muestra de cine adulto, de ese que está tan menospreciado hoy en día en la gran pantalla, pero que, más allá de una trama entretenida, tensa hasta cierto punto, y de las interpretaciones estelares de los siempre cumplidores (y atractivos) Jon Hamm y Rosamund Pike, no cuenta con suficientes alicientes como para destacar más allá de que nadie podrá sentirse defraudado con ella, pero tampoco especialmente entusiasmado. La contextualización del conflicto bélico es un tanto vaga y superficial, mientras que el drama personal del protagonista asentado en el prólogo no va hacia ningún lado interesante. Anderson se limita a dirigir con oficio pero sin alardes un thriller que, sin abandonar nunca la corrección, carece de chicha suficiente como para dejar impronta en los espectadores.

6/10