31/5/18

Proyecto de forajido

Poster Han Solo


Dir.: Ron Howard
Int.: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Paul Bettany, Joonas Suotamo, Phoebe Waller-Bridge, Jon Favreau
¿De qué va?: A través de una aventura por un submundo criminal, Han Solo conoce al que será su futuro copiloto y compañero inseparable, Chewbacca, y al conocido jugador Lando Calrissian, años antes de sumarse a la Rebelión.

Reseña: El anuncio de los spin-off de Star Wars cuyos estrenos se intercalarían con los de los episodios VII, VIII y IX, fue definido por Lucasfilm y Disney como una forma de enriquecer el universo creado por George Lucas a través de historias con un tono diferente a la saga madre, otorgando el timón a jóvenes cineastas con ideas y enfoques frescos. Es una idea estupenda, pero en la práctica, cuando se tiene entre manos una maquinaria de hacer dinero tan gigantesca como esta, con un sector fan tan arraigado y puntilloso, lo de experimentar ya no resulta tan factible. Con Rogue One (2016) terminaron por regrabar todo el acto final de la película, con Tony Gilroy sustituyendo al director, Gareth Edwards, pero la jugada les salió bien, la película gustó, funcionó en taquilla y todos tan contentos. Con la siguiente historia de Star Wars, Han Solo, la situación ha sido más grave: los directores originales, Chris Miller y Phil Lord, fueron despedidos a cuatro meses del comienzo del rodaje porque su gusto por la improvisación y por no seguir el guion al pie de la letra estaba poniendo muy nerviosos a los productores, que contrataron rápidamente al curtido e impersonal Ron Howard para reconducir la película.

Alden Ehrenreich is Han Solo and Joonas Suotamo is Chewbacca in SOLO: A STAR WARS STORY.

Con Star Wars está pasando lo mismo que con Marvel, ambas propiedad de la todopoderosa Disney: se encuentran ávidos de jóvenes e innovadores directores, siempre y cuando se produzca una perfecta simbiosis entre los deseos del estudio y las intenciones del realizador. Jamás sabremos cómo habría quedado la película si Miller y Lord la hubiesen terminado, pero podemos imaginar que habría tenido mucho más comedia que en el producto de Ron Howard, que cuenta con algunas frases ingeniosas pero nada especialmente gracioso para tratarse de la historia de orígenes de alguien tan socarrón como Han Solo. La película presenta algunos momentos icónicos del personaje hasta ahora solo mencionados o imaginados por el fan, como el origen de su amistad con Chewbacca, su primer viaje con el Halcón Milenario o su primer encontronazo con Lando Calrissian, en una aventura que recupera la esencia western de Una nueva esperanza (1977), sustituyendo el oro por un preciado combustible espacial y con un espectacular asalto al tren incluido.

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Lamentablemente, la película no tiene mucho más que ofrecer o aportar a la saga. Rogue One mostraba el punto de vista de las tropas anónimas que sacrifican sus vidas por un bien mayor, pero Han Solo se limita a alimentar la curiosidad fandom en torno al pasado de un personaje muy querido, sin ninguna sorpresa que pueda levantar ampollas. Ni siquiera despunta en el apartado visual, pues la fotografía es demasiado oscura, sin ir acorde con el tono ligero del film, dando la sensación en cada escena de que hacía falta un foco más para iluminar a los actores. Alden Ehrenreich aprueba sin honores la complicadísima tarea de llenar los zapatos de Harrison Ford, una interpretación correcta pero carente de chispa, algo de lo que también adolece el conjunto y su interés romántico, Emilia Clarke, encarnando al que me atrevería a definir como el personaje femenino más flojo de la saga, un bajón con respecto a la estupenda cuota femenina de Los últimos Jedi. Mucho se ha hablado de Donald Glover como Lando Calrissian, y aunque desborda estilo, el auténtico robaescenas es un robot subversivo que responde al nombre de L3 y que cuenta con la voz de Phoebe Waller-Bridge, una de las figuras más destacadas del panorama televisivo actual.

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Han Solo es la película de Star Wars más floja desde que Disney asumió su gestión, y es que, sin dejar de ser correcta y entretenida, jamás alcanza las cotas de emoción de sus predecesoras. No deja de sorprender que el episodio VIII, Los últimos Jedi, tome muchísimos más riesgos narrativos que un film que debería de aprovechar la falta de ambición y trascendencia para juguetear con las convenciones del universo al que pertenece, pero no, porque hasta cumple con la norma no escrita de dejar cabos sueltos para una hipotética secuela que, vistos los decepcionantes resultados en taquilla del primer fin de semana, no podemos asegurar que vaya a realizarse. Tal vez Disney y Lucasfilm aprendan la lección de que es necesario mimar mucho a la gallina para que siga produciendo huevos de oro.

6/10

29/5/18

Chimichanga doble para todos

Poster Deadpool2

Dir.: David Leitch
Int.: Ryan Reynolds, Josh Brolin, Morena Baccarin, Zazie Beetz, Julian Dennison, TJ Miller, Eddie Marsan, Karan Soni, Brianna Hildebrand, Leslie Uggams, Stefan Kapicic
¿De qué va?: Wade Wilson, mejor conocido como Deadpool, se empeña en salvar a un chico llamado Russell de las manos de un poderoso rival llamado Cable. En aras de dar cumplimiento a su tarea, el antihéroe formará un grupo de poderosos mutantes al cual pondrá el nombre de X-Force.

Reseña: A todo el mundo le pilló desprevenido el éxito de Deadpool en 2016, incluyendo a uno de sus principales artífices, Ryan Reynolds, que se jugaba mucho con un film que acabó alzándose con el récord al mayor taquillazo de un mes de febrero (hasta que se lo arrebató este año Black Panther) y que se quedó a menos de 10 millones de dólares de superar a La pasión de Cristo como la película con calificación R más lucrativa de la historia. Su productora, Fox, a la que le costó horrores dar luz verde al proyecto, se vio de repente con una nueva franquicia entre manos a partir de  la cantera de superhéroes de Marvel cuyos derechos posee, y no tardó demasiado en anunciar la secuela que llega dos años después a los cines, bajo la promesa de ser más salvaje, transgresora, meta y espectacular que su predecesora.

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David Leith, artífice de una de las películas de acción más sólidas y renovadoras del género de los últimos años, John Wick (2014), ha sido el encargado de materializar esa promesa a través de una película hecha con el mismo molde que la anterior, pero un poco más libre en vista de que al público le ha chiflado este antihéroe bestia y desquiciado que se salta todas las reglas sobre la ilusión de la veracidad cinematográfica. Cada pocos segundos, Deadpool suelta comentarios y referencias a otros superhéroes, películas e hitos de la cultura pop sin restricción alguna y sin importar que a buena parte del público se le escapen las más rebuscadas, lo cual por otra parte, complacerá al nerd de turno que las pille al vuelo (como un servidor). Pero no todo es frikismo, pues el film cuenta con una buena ración de gags sin descuento cultural y acción muy animada que suple la falta de novedad con dosis de gore jamás vistas en un film de superhéroes.

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Esta secuela pierde el elemento de sorpresa pero gana una trama más sólida, aunque bastante previsible y trillada, algo que se compensa con su voluntad autoparódica (la mejor secuencia, el descenso en paracaídas),  así como al reconocer sus referentes más obvios y por el empeño que le pone una vez más Ryan Reynolds para que el despiporre no se resienta. A falta de grandes villanos (¿acaso alguien recuerda al de la primera parte?), Reynolds se reúne de personajes tremendamente carismáticos, con cuerda para rato y con estilos que le complementan a la perfección, como ocurre con el carácter radicalmente opuesto entre Deadpool y Cable (Josh Brolin), o con el poder especial de Domino (Zazie Beetz) en contraste con la naturaleza kamikaze del superhéroe. También cabe destacar la contribución del joven Julian Dennison, que ya demostró su valía en la recomendable Hunt for the Wilderpeople (2016), y la inclusión de un puñado de sorprendentes y fugaces cameos para regocijo del personal.

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Más de lo mismo, pero con la seguridad de que lo que se está haciendo gusta y funciona. Deadpool 2 no ganará adeptos que no haya conseguido ya con la primera parte ni esa es su intención, sino la de hacer disfrutar a su público con una ración más grande “de la misma mierda”. Eso sí, tras la escena post-créditos, con Ryan Reynolds alcanzando el cénit de la autoparodia, habrá que ver cómo podrá seguir adelante sin repetirse, pues la verborrea cómica de este mercenario bocazas podría agotarse rápidamente si no innova pronto su repertorio de chistes.

7/10

15/5/18

O.C: Las señoritas de Rochefort (1967)

Poster Las señoritas de Rochefort¿De qué va?: Delphine y Solange Garnier, dos gemelas que se ganan la vida dando clases de música y danza, deciden marcharse a París para proseguir sus respectivas carreras profesionales y encontrar a su hombre ideal. El último fin de semana que pasan en Rochefort cambia por completo sus vidas... y las de casi toda la población, tras la llegada de un grupo de feriantes que se instala en la plaza principal.

Reputación: Homenaje al musical de la Edad de Oro de Hollywood por parte de Jacques Demy, quien antes de elegir Rochefort como el escenario de la película, consideró Avignon, Toulouse y La Rochelle entre otras localizaciones francesas. Finalmente se decantó por Rochefort debido al tamaño de su plaza principal, aunque el diseñador de producción, Bernand Evein, tuvo que mandar a repintar 40.000 metros cuadrados de las fachadas del lugar. La única interprete que no fue doblada en los números musicales fue Danielle Darrieux, que encarnaba a la matriarca de las protagonistas, Catherine Deneuve y Françoise  Dorleac, también hermanas en la vida real, pero no gemelas. Desgraciadamente, Dorleac murió a los 25 años en un accidente de tráfico, tan solo tres meses después del estreno de la película en Francia, y casi un año antes de su lanzamiento en Estados Unidos, donde recibió una nominación al Oscar a la mejor banda sonora adaptada. La cineasta Agnès Varda, esposa de Jacques Demy, hizo un cameo encarnando a una monja que visita una tienda de música, y realizó en 1993 el documental Les Demoiselles ont eu 25 ans, sobre el rodaje de la película y el impacto que causó en los habitantes de Rochefort. En 2003, el film fue adaptado para el teatro, con cuatro canciones nuevas, y salió de gira por toda Francia, además de ser una de las principales inspiraciones de Damien Chazelle para La La Land (2016).

Las señoritas de Rochefort

Comentario: Tres años después de estrenar la melancólica Los paraguas de Cherburgo, Jacques Demy presentó este alegre musical en el que la presencia de Gene Kelly no hace más que reafirmar que se trata de un cariñoso tributo al musical clásico americano, a su ingenuidad y su inmensa capacidad para hacernos soñar despiertos. Entre canciones, enredos, encuentros y desencuentros, las gemelas sueñan con mudarse a París y nosotros con recorrer las calles de esa colorida y soleada localidad en la que algunos de sus habitantes se encuentran más cerca que nunca de alcanzar por fin el amor ideal, algo que seguramente Demy creía que sólo podía existir en un musical de Hollywood, de ahí su absoluta entrega por hacer que nos olvidemos durante dos horas del mundo real, y así volver a creer en flechazos apasionados, finales felices y celebraciones del amor en forma de bailes espontáneos. Porque hay ocasiones en las que merece la pena dejar el escepticismo aparcado.

Próximo visionado: Entre tinieblas (1983)

14/5/18

Encuentros en la fase punk

Poster How to talk to girls at parties


Dir.: John Cameron Mitchell
Int.: Alex Sharp, Elle Fanning, Nicole Kidman, Ruth Wilson, Matt Lucas, Ethan Lawrence, Stephanie Hazel, Rory Nolan
¿De qué va?: En la Gran Bretaña de los 70, un tímido rockero punk adolescente llamado Enn y sus dos amigos se cuelan en una fiesta en donde conocen a un grupo de chicas extrañas y etéreas; al principio piensan que se trata de una secta, pero pronto se dan cuenta de que son en realidad de otro planeta visitando la Tierra para completar un misterioso rito.

Reseña: A principios de los años 2000, se publicó un videojuego de baile para Dreamcast y PlayStation 2 llamado Space Channel 5 en el que una reportera interestelar se enfrentaba a un extraño alienígena valiéndose de sus movimientos funky, toda una rareza que llegó a contar con un cameo virtual del mismísimo Michael Jackson y que se convirtió rápidamente en obra de culto. Simple y llanamente, era una tremenda marcianada que molaba. Algo así ocurre con How to Talk to Girls at Parties, una adaptación libre de la novela gráfica breve de Neil Gaiman que mezcla ciencia ficción colorida y retro con punk mugriento y ruidoso.

How to talk to girls at parties

Tras el despliegue de sobriedad dramático de la estupenda Rabbit Hole (2010), John Cameron Mitchell vuelve a soltarse la melena como ya hizo en el icónico musical Hedwig and the Angry Inch (2001) y con la revolución sexual de Shortbus (2006) mirando al espacio exterior, aunque esa estética futurista entre Los Supersónicos de Hannah-Barbera, la literatura pulp y una parodia porno demuestra que la ciencia ficción ni se la toma en serio ni le interesa demasiado. De hecho, la esencia de la película se encuentra en la contraposición entre el aséptico y cerebral estilo de vida de los extraterrestres y la agitada libertad de la comunidad punk que se cruza con ellos. Así, se establece el escenario de una historia de amor en la que Julieta es una extraterrestre que se rebela y se descubre a sí misma de la mano de un Romeo atolondrado e inconformista.

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La pareja protagonista, encarnada por Alex Sharp y Elle Fanning, resulta tremendamente entrañable y encantadora, y es gracias a ellos en buena medida que la película se mantiene en pie incluso cuando a su director se le va demasiado la pinza; mención especial merece una Nicole Kidman pletórica como reina punk, demostrando una vez más que es una camaleónica fuerza de la naturaleza sin miedo a nada, ni siquiera a hacer el ridículo. Porque How to Talk to Girls At Parties puede ser por momentos demasiado absurda y psicotrópica, y por lo general no tan hilarante como cree ser, pero como sincero tributo al movimiento punk, a las bandas que lo definieron, a su espíritu contestatario y de denuncia y, en definitiva, a la ruptura que supuso de todas las normas sociales prestablecidas, tiene todo el sentido del mundo... y del espacio exterior también.

6’5/10

10/5/18

Conjura del silencio

Poster Un lugar tranquilo


Dir.: John Krasinski
Int.: John Krasinski, Emily Blunt, Millicent Simmons, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom
¿De qué va?: Evelyn y Lee Abbott son una pareja con tres hijos que vive en una granja aislada de toda civilización. Esta familia ha sobrevivido durante meses en un mundo invadido y amenazado por mortales criaturas que se guían por el sonido para cazar. En este contexto en el que una palabra puede significar la muerte, la familia Abbott vive silenciosamente, andan descalzos y se comunican por medio del lenguaje de señas.

Reseña: El sonido, y la ausencia de él, ha sido un elemento primordial en el género de terror: el viento que sopla, crujidos, gritos, sonidos inhumanos o el silencio que anticipa el susto de turno con su consecuente brinco en la butaca, son algunos de los recursos clásicos para mantener en vilo y hacer sudar al personal, pero pocas veces había sido tan protagonista como en Un lugar tranquilo, película con la que John Krasinski reclama un estatus de estrella que se le había resistido hasta ahora. El actor, al que próximamente veremos dando vida a Jack Ryan en una serie para Amazon, dirige y protagoniza esta pequeña cinta de terror con tintes de serie B que ha tenido un éxito ensordecedor gracias a su atractiva premisa: una familia debe vivir en completo silencio para no llamar la atención de unas misteriosas criaturas que atrapan a sus presas a través del ruido que estas generan.

A QUIET PLACE

El prólogo presenta el apocalíptico contexto y las normas por las que se va a regir la historia, además de dar un golpe de efecto brutal que define el conflicto emocional de los integrantes de esta familia. Krasinski se esmera asentar una puesta de escena cuidadosa que expone con detalle el día a día de los protagonistas y las diferentes localizaciones en los que se desarrolla la trama, de forma que cuando el infierno se desata tenemos una noción perfecta del terreno de juego. Resulta igualmente loable la urgencia y la tensión que se produce cuando un ruido rompe con el sonido imperante, contagiándonos rápidamente la necesidad de salir pitando y escondernos antes de que los monstruos nos atrapen en cuestión de segundos. No obstante, conviene aclarar que el drama familiar pesa más que el terror, concentrándose este último en el tercer acto de la historia.

A QUIET PLACE

Porque al fin y al cabo, el film gira en torno a la responsabilidad paterna de proteger a los hijos, de enseñarles a sobrevivir, y del terror, la ira y la desolación que produce fallar en el intento. John Krasinski y Emily Blunt, pareja y padres en la vida real, exteriorizan estos miedos y el amor que profesan tanto el uno hacia el otro como a sus vástagos con gran solvencia; destaca especialmente lo magnífica que está Blunt en las escenas más escalofriantes, sobre todo la de la bañera, y su hija mayor, encarnada por Millicent Simmons, joven actriz sorda que ya despuntó hace poco en Wonderstruck y que aquí se afianza como un valor en alza.

A QUIET PLACE

Un lugar tranquilo es una película eficaz cuyo mayor mérito reside en el encantamiento que ejerce sobre los espectadores, sometiéndolos a todos (salvo por algún que otro maleducado) a la norma implícita en la historia de no hacer ruido alguno, y que ojalá se extendiese para el resto de películas exhibidas en los cines… Sin embargo, no es la quintaesencia del género de terror como algunos han llegado a aclamar. La atmósfera silenciosa no resulta siempre inquietante, y los resortes utilizados para estremecer al espectador no son especialmente novedosos. Lo rompedor hubiera sido la ausencia absoluta de música extradiegética, pues la banda sonora compuesta por Marco Beltrami, sin estar mal, va a la contra de la esencia de la película, haciéndola más convencional de lo que podría haber sido. A pesar de ello, es una estupenda demostración de que se pueden utilizar otros recursos más allá del 3D para brindar una experiencia cinematográfica única e inmersiva.

7/10

9/5/18

O.C: Almas de metal (1973)

Poster Westworld¿De qué va?: En un futuro lejano, la alta tecnología ha permitido la construcción de un parque de atracciones para adultos, llamado Delos, que cuenta con androides como figurantes que casi no pueden distinguirse de los seres humanos. Dos colegas, Peter y John, llegan de vacaciones a Delos con la intención de vivir aventuras que nunca olvidarán. En una de las atracciones del Lejano Oeste destaca el pistolero, un robot programado para mantener duelos en los que él, en general, suele recibir la peor parte, pero, de pronto, su mecanismo comienza a fallar…

Reputación: Debut cinematográfico como director de Michael Crichton, autor de diversas novelas que fueron llevadas a la gran pantalla como La amenaza de Andrómeda (1971)  o Parque Jurásico (1993). Crichton tuvo la idea para el film tras un viaje a Disneyland, al quedar impresionado con los animatrónicos de la atracción de Piratas del Caribe, y decidió escribir un guion en vez de una novela por considerar la historia demasiado visual para el medio literario. Esta fue la primera película en incorporar imágenes generadas por ordenador en dos dimensiones, concretamente aquellas escenas en las que se muestra el punto de vista del pistolero. Cuando se perfeccionó la técnica que produciría el efecto visual, eran necesarias ocho horas para producir cada diez segundos de dicho metraje. Curiosamente, la primera película en emplear imágenes generadas por ordenador en tres dimensiones fue su secuela, Futureworld, estrenada sólo tres años más tarde, en 1976, y que volvió a contar con la participación de uno de sus protagonistas, Yul Bryner, no así la de Crichton.

Westworld

El pistolero robótico al que da vida Bryner es en realidad una sátira de Larabee Adams, el personaje al que dio vida en Los siete magníficos (1960), y su naturaleza indestructible sirvió de inspiración tanto para el Michael Myers de La noche de Halloween (1978) como para Terminator (1984). Mucho antes de que se lanzara el ambicioso reboot en forma de serie de televisión para la HBO, en 1980, se estrenó en la CBS una serie inspirada en el universo creado por Crichton llamada Beyond Wesworld, pero apenas contó una temporada de cinco episodios, y tras el estreno de Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003), Arnold Schwarzenegger anunció un remake en el que estaría implicado gran parte del equipo técnico de la cinta y en el que él asumiría el rol de Bryner, pero como ya sabemos, jamás llegó a materializarse.

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Comentario: Almas de metal no es tan compleja ni densa como la serie de televisión que ha surgido a raíz de ella. Mientras que la serie de HBO se centra en los anfitriones robóticos del parque temático y en su conflicto de identidad, aquí seguimos los pasos de dos colegas que se lo pasan pipa hasta que un fallo del sistema convierte el lugar en una pesadilla mortal, y a uno de los robots en una máquina de matar indestructible que les perseguirá incansablemente cual Terminator, su reconocido descendiente directo. La película, entre el western y la ciencia ficción, resulta tan sencillita como efectiva, limitándose a mostrar los peligros de la tecnología avanzada y de jugar a ser Dios; la escasez de medios con la que se hizo no permite aprovechar más el potencial de la historia de Crichton, algo que sí se ha hecho, con sus más y menos, en su reinvención televisiva, que al menos suple la carencia de personajes femeninos de la película con dos mujeres, Dolores (Evan Rachel Wood) y Maeve (Thandie Newton), que serían capaces de reducir al pistolero de Bryner en un amasijo de cables y chips en cuestión de segundos.

Próximo visionado: Las señoritas de Rochefort (1967)

7/5/18

Haiku canino

Poster Isla de perros

Dir.: Wes Anderson
¿De qué va?: En un futuro no muy lejano, en Japón, un brote de gripe canina se propaga por la ciudad de Megasaki. Por por eso, el Mayor Kabayashi dicta una orden de emergencia decretando la expulsión de los perros, que van a parar a isla vertedero. Allí, un grupo de perros alfa, encabezados por Chief, han perdido toda esperanza de volver con sus dueños… hasta que un día aparece Atari, un niño de 12 años, que llega hasta la isla pilotando un avión con el objetivo de encontrar a su perro Spots.

Reseña: “Pienso en Japón y me pregunto, ¿habré creado este país en mi cabeza?”. Así de encantada se expresaba Shoshanna en la quinta temporada de Girls, rodeada de gente con looks estrafalarios y cafés de gatos. Porque hay dos maneras de abordar una cultura ajena: manteniendo la postura curiosa pero distante del turista o abrazarla y hacerla propia. Para su noveno largometraje, el segundo de animación, Wes Anderson ha pasado un barniz oriental por ese particular microcosmos que ha construido a través de su filmografía y, lejos de quedarse en la superficie, profundiza hasta llegar a los cimientos, dando lugar a una tierna fábula que reverencia el imaginario nipón desde las entrañas, al tiempo que rinde un sentido tributo al animal mundialmente conocido como mejor amigo del hombre, el perro.

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La distopía que presenta Wes Anderson no resulta demasiado descabellada pese a su aspecto animado; todos sabemos que los humanos preferimos deshacernos de nuestros problemas por la vía rápida antes que encontrar una solución. Así, esos perros abandonados a su suerte en una isla de basura son como samuráis exiliados por un pueblo ingrato tras una vida de lealtad y fidelidad inquebrantables. Y de la misma forma que un samurái no es nadie sin una misión, un can está perdido sin su dueño, de ahí que el grupo de perretes que protagoniza el film se une a la causa de un crío que llega a la isla en busca de su perro desaparecido, emprendiendo un viaje por llanuras de desechos plagadas de peligros. La narración es tan franca y transparente como es habitual en el amigo Wes, de estructura episódica y oportunas explicaciones, como la que indica al comienzo que raramente el japonés hablado en la película va a ser traducido al inglés. Aunque algunos puedan considerar que esa decisión impide poder empatizar con los personajes nipones, lo cierto es que la lengua japonesa es un elemento esencial de su cultura, y de esta manera, el japonés siempre se va a oír, sin importar en qué idioma esté doblado el film. Potencia su identidad, al tiempo que lo dota de un misterio que sólo aquellos espectadores que hablen el idioma podrán desvelar.

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El nivel de detalle en los personajes y escenarios es tan, tan rico y creativo, que merece un revisionado en el que se le haga justicia, dado que la primera vez estaremos demasiado embobados por la belleza de las imágenes (permaneciendo, cómo no, la obsesión de Wes Anderson por la simetría), la ligereza con la que se mueve la cámara y se suceden los planos, y por el irremediable encanto que transmiten sus personajes, los clásicos parias alienados en continua búsqueda de lugar y propósito vital que protagonizan sus historias, con un repertorio de voces de auténtico lujo compuesto por colaboradores habituales del director (Bill Murray, Edward Norton, Jeff Goldblum, Tilda Swinton…) e incorporaciones brillantes (Bryan Cranston, Greta Gerwig, Scarlett Johansson…), con una banda sonora compuesta por otro viejo conocido, Alexandre Desplat, que aunque pueda resultar machacona en contadas ocasiones refuerza el carácter épico, entre John Ford y Akira Kurosawa, que posee el film.

Isla de perros

La película contiene unas dosis de humor negro prácticamente inauditas hasta la fecha en la carrera de Wes Anderson, pero no pierde ni un ápice de la melancolía, la ternura y el tempo cómico que siempre le ha caracterizado, siendo aquí el anclaje emocional más puro, honesto y universal que nunca al residir en la relación entre un niño y su perro. Es algo con lo que es fácil conectar tanto en Japón como en cualquier otra punta del planeta para cualquiera que pueda sentir un mínimo de cariño hacia un animal capaz de profesar un amor condicional de la manera orgánica que se evidencia en la película. No soy capaz de decir si Isla de perros es mejor o peor que la también sobresaliente Fantástico Sr. Fox (2009), pero sí que Wes Anderson continúa en su línea en plena forma, sin presentar síntomas de agotamiento, y que con su último trabajo ha creado un cándido, agridulce y conmovedor poema visual y sonoro dedicado a un animal y un legado cultural que resulta impagable.

9/10