14/6/12

O.C: Lo que el viento se llevó (1939)

Poster Lo que el viento se llevo

¿De qué va?: En la elegante mansión sureña de Tara vive la bella y caprichosa Scarlett O’Hara, la cual suspira por el amor de Ashley, pero él está comprometido con su prima, la dulce y bondadosa Melanie. En la última fiesta, antes de que estalle la Guerra de Secesión, Scarlett conoce a Rhett Butler, un arrogante vividor y aventurero cuya aspiración en la vida es hacerse rico y conquistar el corazón de Scarlett.

Reputación: Lo que el viento se llevó está basada en la novela homónima de Margaret Mitchell ganadora del premio Pulitzer. El productor David O. Selznick compró sus derechos de adaptación pocos días después de la publicación de su 1ª edición, convencido del éxito que iba a tener. Sin embargo, su producción no fue un camino de rosas. Tardaron 5 años en encontrar a la actriz idónea para encarnar a Scarlett O’Hara, mientras que el rodaje duró algo menos de 5 meses. Al final se decidieron por una desconocida en Hollywood, Vivien Leigh, a la que le pagaron 25.000 dólares por 125 días de trabajo. En cambio, su compañero Clark Gable, ya asentado como estrella de cine, se embolsó 120.000 por 71 días. Tal era la potestad del actor que los productores despidieron al director George Cukor porque a aquél no le gustaba. En sustitución entró Victor Fleming, amigo personal de Gable y el único que aparece en los créditos como director, aunque la cinta contó con otros tres realizadores al frente (sin tener en cuanta a los de segunda unidad): Reeves Eason, Sam Wood y William Cameron Menzies.

Lo que el viento se llevo3

En realidad, el auténtico alma mater de la película es Selznick, el productor, porque fue quien decidió rodar el filme en color, introducir diálogos famosos como la frase de despedida de Rhett, y el que escogió a los actores del reparto. Lo que el viento se llevó fue la película más cara (4’25 millones de dólares) y larga rodada hasta la fecha, sin embargo, se convirtió en un gran éxito de taquilla y crítica. Ajustando la recaudación a la inflación, resulta la película más taquillera de la historia, por encima de Avatar y Titanic, con 390,6 millones de dólares recaudados en todo el mundo y 198,7 millones en Estados Unidos. Los Oscar también se quedaron prendados de ella otorgándole 8 estatuillas de las 13 a las que aspiraba: mejor película (la primera rodada en color en ganarlo), director, actriz principal, actriz secundaria (Hattie McDaniel, primera mujer afroamericana en ganarlo), guión, montaje, fotografía en color y dirección artística, además de un premio honorífico por el sobresaliente uso del color y uno técnico.

Lo que el viento se llevo

Comentario: Lo que me había echado para atrás durante todo este tiempo a la hora de ver Lo que el viento se llevó era su duración, y es que 238 minutos son demasiados minutos para los que nos gusta ver las películas de un tirón. Me alegro de al fin haber hecho el esfuerzo de verla  porque me ha parecido una auténtica obra de arte en la que todo fluye en perfecta armonía: su fotografía, que le da un precioso carácter pictórico al filme, la mítica banda sonora, el reparto, la historia tan bien contada (no es fácil comprimir 1.037 páginas ni tan siquiera en cuatro horas de película), el reparto y, lo que me ha sorprendido especialmente, el personaje de Scarlett O’Hara, desde ya uno de mis favoritos del celuloide.

Lo que el viento se llevo2

Me encanta que sea un personaje que evolucione, que las adversidades la conviertan en alguien autosuficiente, pero que a su vez conserve ese carácter engreído y manipulador (ese aqueo de ceja de la gran Vivien Leigh), y esa vulnerabilidad que saca a relucir muy de vez en cuando. En definitiva, que no es una heroína prototípica y que como bien dice su amado/odiado Rhett, ambos son “dos malas personas, egoístas y astutos, pero saben enfrentarse a las cosas y llamarlas por sus nombres”. Sólo le pongo dos ‘peros’ a la película: la acumulación de desgracias en el último acto y su duración, que me impedirá disfrutar de esta maravilla del 7º arte más veces de las que me gustaría.

Próximo visionado: El verdugo (1963)

13/6/12

El rincón de Chechu: Retrato de un imbécil

Adéntrense en sus adentros, que diría el pedante, y compongan la correspondiente imagen mental: muchacho joven (un amigo), se entretiene navegando por Internet. FilmAffinity, Marca.com, Hotmail, Twitter, etc. La luz lo destaca en plan Gordon Willis, junto a la ventana, dejándole medio rostro iluminado de perfil. Es de noche. Quizás quien esté en la calle se deleite con la postal: edificio antiguo, naranja ladrillo, anochece, oscuridad en todos los cristales menos uno: el de mi preciado colega que, cansado de un largo viaje, deja pasar el tiempo antes de irse a dormir.

Gordon Willis

En ese momento, oye cómo se abre la puerta de entrada y deja lo que está haciendo. Se levanta y camina hacia la mesa del salón, ya que tiene curiosidad por conocer a su nuevo compañero. Aguanta de pie, sin alejarse mucho del portátil, para no parecer estúpido allí quieto, para aparentar cierta dejadez a pesar de la educación necesaria que se necesita en esos casos. Al menos, levantarse y saludar. Pero sin flema.

Apreton manos

El nuevo individuo, a partir de ahora Señor X, cruza el umbral en ese momento. No diré si es moreno, rubio, alto o flaco. Sólo diré que es joven y, por cierto, bastante guapo. Se peina con gomina, el pelo hacia arriba, y viste decentemente, lo que denota cierta preocupación por su aseo e higiene personal. Sonríe al ver a mi colega, que se adelanta un par de pasos y le estrecha la mano, a lo que el Señor X responde con otro apretón bastante fuerte. ‘Es un tipo seguro de sí mismo’, piensa mi amigo. Da la mano como se tiene que dar. En la calle, el sol ya se ha puesto del todo.

Poker

Después de las presentaciones, viene el punto fuerte. El segundo escollo tras la primera impresión (que no fue negativa, excepto en el hecho de que fuese guapo, quizá más que mi propio colega, lo que, evidentemente, siempre deja cierto resquemor). ‘¿Qué te gusta hacer?’, pregunta Mr. X. El muchacho de la ventana duda un instante, justo el tiempo necesario para pensar en no ser demasiado arriesgado ni demasiado banal. Calibra la respuesta mientras el Señor Equis parpadea, y entonces habla: ‘Pues no sé, así en general —nótese la precisa figura de disminución, por si las moscas—, me gusta leer y ver películas’. Zas. El otro, con ojos de sorpresa (‘Ah…’), no tarda ni medio segundo en replicar: ‘ya, pero cosas normales digo, ¿te gusta el fútbol, jugar a la Play, echar partidas al póker?’. Mi amigo, decepcionado y sintiendo un poco de vergüenza de su osadía, responde que sí, que eso también le gusta, y la conversación sigue por derroteros más predecibles y aburridos.

Hueso_2001

Elipsis temporal, en plan Odisea en el espacio con el hueso y la nave. Aquí utilizaremos, para ser modernos, una imagen acelerada del edificio por fuera (recuerden, ladrillos naranjas), en la que se ve cómo sale y se pone el sol doscientas veces, a razón de un millón de fotogramas por segundo. Mi amigo está leyendo en su cuarto, tranquilamente, a eso de las seis de la tarde. Pasa el rato de esa forma, disfrutando en este caso del formidable Augusto que protagoniza la novela Niebla, de Miguel de Unamuno. Algo, pensarán ustedes, simple y llanamente normal, que todos hacemos. Vamos. Leer un libro. Nada de Nietzsche o Kant, o Tres ensayos sobre una teoría sexual. No. Una novela corriente. Pues bien, segundo acto. El Señor X, que pasea de un lado al otro del corredor haciendo no se sabe muy bien qué, repara en la puerta de mi colega. ‘No está cerrada’, piensa. ‘Eso quiere decir que puedo entrar cuando quiera’. Y va a entrar, la mano en el pomo, los pies tocando ya la alfombra, cuando algo lo asusta y hace que su cerebro colapse. Mi amigo levanta la vista y lo mira, expectante, esperando a ver qué quiere. Entonces Mr. X pregunta, con los ojos fuera de sus órbitas: ‘¿Qué haces?’. El muchacho del libro responde un simple ‘leer’, y continúa mirándolo, invitándolo amablemente a que lo deje con sus cosas. Pero Equis no se da por vencido, o no capta la invitación, y continúa: ‘¿y qué es?’. Mi colega, en un ejercicio envidiable de paciencia, responde: ‘una novela’. Pero X, cada vez más sorprendido y levantando la voz, vuelve a la carga: ‘pero, ¿es para la facultad?’. ‘No.’ ‘¿Algún trabajo?’. ‘No, tampoco.’ ‘Entonces, ¿por qué lees?’. Mi amigo, después de respirar para calmarse, se toma la educación de contestar de nuevo: ‘porque me gusta’. A lo que el Señor X, ya absolutamente descolocado y convencido de que el muchacho del libro es un auténtico anormal, hace un gesto con los hombros, dice ‘ah, vale, vale…’, se ríe entre dientes, resopla en plan ‘este pavo está zumbao’, se da la vuelta y cierra la puerta, yéndose por fin. Mi amigo sigue con la lectura.

Los muertos

Nueva elipsis (esta vez cogemos un primer plano del muchacho, lo desenfocamos, y volvemos a otro primer plano suyo, esta vez sentado en el sofá y viendo una película, por eso de continuar con las moderneces). Tercer y último acto. El muchacho del libro pasa a ser, casualmente, el muchacho que ve Los muertos, de John Huston, un buen día de primavera después de comer. Él disfruta con la película, le fascina todo lo que subyace. De esas obras —piensa— que dicen todo de forma escondida, elegante, con el tono y la brillantez de la culminación artística. Además, recuerda el final del relato de Joyce en el que se basa: “Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”. Pura delicadeza. Y justo cuando la mujer está a punto de detenerse en las escaleras para escuchar la canción que la devuelve al pasado, esa maravillosa La joven de Aughrim, hace su aparición el Señor X, sudado y respirando fuerte, con un balón de fútbol en las manos. Camina por el salón hacia mi amigo, y él, perro viejo y cansado, pausa la película mientras da un suspiro y mira hacia el futbolero oloroso. ‘¿Qué ves?’, pregunta como es costumbre. ‘Una película’, responde mi colega, consciente ya de las asombrosas limitaciones del Señor X. ‘Pero esa película es muy vieja’, dice el otro, la mirada fija en la pantalla como si estuviese a punto de descifrar un enigma, la respuesta de todo. ‘Es de finales de los 80’. ‘Pero tío, eso está desfasado’. Y continúa, seguro de lo que dice, en un metafórico apretón de manos: ‘¿No te das cuenta de que la tecnología ya ha superado esas limitaciones? Ahora las pelis son mucho mejores tío, tienen efectos especiales, no tienes por qué perder el tiempo viendo ésas’. Dicho lo cual, se larga botando la pelota y riendo ampliamente, seguro de su propia inteligencia, y mi amigo, en silencio y resignado, vuelve a pulsar el botón del play.

Explosion

Pues ya está. Epílogo y punto final. Estos dos individuos tenían la misma edad (más de veinte años) y cursaban ambos estudios superiores. Los dos tienen el mismo derecho a votar, ya que son ciudadanos libres y vivimos en democracia, y el voto de cualquiera de ellos vale exactamente lo mismo. Lo que resulta obvio una vez que alguien se para a pensar en las distintas opciones que existen a la hora de marcar la papeleta: qué más da apoyar a un ignorante que a otro. De todas formas, el Señor X va al cine en pandilla, comiendo ruidosamente, y genera unos beneficios enormes a las producciones más bochornosas. El muchacho del libro también acude al cine, pero con su novia, con amigos escogidos, y su dinero no importa una jodida mierda a nadie porque ve películas europeas. Les juro por lo que quieran que ésta es una historia real. Pero déjenme aclarar una cosa porque seguro que se han confundido: el protagonista no es el Señor X, es mi metafórico amigo. Y el título del artículo es por él, porque en los días que corren, el imbécil es el que lee tranquilamente novelas o ve una película de John Huston, y el ciudadano normal es el otro, el que consume, el que levanta el mercado, el que nos va a sacar a todos con su sudor y sus gastos de esta horrible crisis que nos tiene tan atemorizados. Pero esta horrible crisis, queridos lectores, es el menor de los problemas que tenemos hoy en día.

11/6/12

Mucho más que amigos

Happy_Endings

Creador: David Caspe
Int.: Zachary Knighton, Elisha Cuthbert, Casey Wilson, Adam Pally, Eliza Coupe, Damon Wayans Jr.
Emisión: 2011 – ¿?, ABC y MTV
2 temporadas

El éxito arrollador de Friends fue un hito televisivo que marcó el devenir de las sitcom americanas. Tras su final, muchas series salieron con un esquema similar y con intenciones de ocupar el hueco que había dejado en el corazón de los telespectadores. La única que salió bien parada fue Como conocí a vuestra madre, y porque ofrecía algo diferente y unos personajes tan cuidados y carismáticos como los que se reunían en Central Perk, el resto naufragaron más pronto que tarde por intentar simular algo que, guste o no, no se volverá a repetir.

Poster Happy EndingsUna de las series que parecía destinada a hundirse rápidamente era Happy Endings. Se trataba de una sitcom sin risas enlatadas cuya premisa residía en cómo afectaba en un grupo de seis amigos (el número mágico) la ruptura de la pareja que formaban dos de ellos. Nada del otro mundo. Incluso su cadena, ABC, no parecía tener mucha confianza en ella al relegarla a mid-season y emitiendo sus capítulos de forma desordenada, poniendo los mejores al principio a ver si por algún casual los espectadores se enganchaban. Sorprendentemente, las audiencias no estuvieron nada mal y la serie renovó para una segunda temporada, de 22 capítulos ordenados en vez de 13, aunque la siguen tratando fatal porque la serie se terminó a principios de abril y un mes después se emitió un capítulo que les faltaba.

Happy Endings4

Happy Endings no se merece una emisión tan caótica, es mucho mejor de lo que parece a primera vista. Le pasa lo mismo que a Cougar Town, resulta mucho más divertida cuando se olvida de su premisa (allí era una mujer madura saliendo con jóvenes, aquí una pareja rota que intenta mantener la amistad) y se decanta por explotar la locura de los personajes en situaciones descacharrantes porque, a fin de cuentas, es lo que hace que la serie funcione. Empezando con Penny (Casey Wilson), una suerte de Bridget Jones neurótica y torpe que, con un poco más de repercusión, podría llegar a ser un icono televisivo como ya lo es Barney Stinson. No exagero, potencial para ello tiene.

Happy Endings2

Max (Adam Pally) también es muy grande. Es el gay del grupo pero no tiene nada que ver con el estereotipo que nos ha dejado series como Sexo en Nueva York o Queer as Folk. Es vago, pasota, un poco borde, prefiere atiborrarse de comida y cerveza antes que ir de compras, no tiene pluma y le sobran unos kilos de más. Cuando Penny y Max se juntan la diversión está garantizada. Luego están Jane (Eliza Coupe) y Brad (Damon Wayans Jr.) que forman la pareja perfecta; ella, la típica obsesa del orden y la limpieza, y él, que también tiene sus particulares neuras y complementa las de su mujer. Por último, tenemos a la pareja central de la trama, Dave (Zachary Knighton) y Alex (Elisha Cuthbert). En la primera temporada eran los menos graciosos con diferencia, incluso llegué a poner en duda si Cuthbert tenía algo de vis cómica, pero en la segunda temporada han potenciado tanto el patetismo de él como la tontuna de ella y han salido mucho mejor parados.

Happy Endings3

Sus similitudes con Friends son tan autoconscientes que incluso son objeto de uno de los mejores gags de la segunda temporada. Por suerte, la han renovado para una tercera temporada, aunque su futuro a largo plazo no está garantizado puesto que tampoco es de lo más visto de la cadena. Sólo le falta un poco más de impulso y merecidas nominaciones a los Emmy y a otros premios para que se asiente por unos cuantos años más. Para mí es una de las mejores comedias actuales, sin pretensiones pero con risas garantizadas (el capítulo 2x20 es un no parar). Yo con eso me quedo plenamente satisfecho. Eso sí, ni se les ocurra ver la versión doblada que está emitiendo MTV España. No es sólo que las voces desentonen, sino que le quita toda la gracia. Siempre defiendo la versión original subtitulada, pero es que este caso resulta sangrante con sólo ver los anuncios de la cadena.

10/6/12

Teaser de Djando Unchained y Wreck-It Ralph: Spaghetti-western y videojuegos

Poster Djando UnchainedContinúa el goteo de avances de las películas más destacadas que llegarán durante las próximas fiestas navideñas. El gran Gatsby y Los miserables ya presentaron sus credenciales, y ahora le toca el turno a lo nuevo de Quentin Tarantino, Djando Unchained, la esperada incursión del director de Malditos bastardos en el western, más concretamente, en el subgénero conocido como spaghetti-western, que fue el que se desarrolló en Europa entre los años 60 y 70 adaptando los clichés americanos para crear un estilo propio y con el director Sergio Leone como máximo representante.


Tras esta breve clase de historia del cine, volvamos a Djando Unchanined, o Djando desencadenado, que es como se llamará en España. La película versa sobre un cazarrecompensas alemán que compra a un esclavo, Django, para que le ayude a capturar a dos hermanos asesinos, a cambio de la libertad  y de ayudarle a rescatar a su esposa, que está retenida por Calvin Candie, quien utiliza su plantación para obligar a sus esclavos a que luchen los unos contra los otros por diversión. Jamie Foxx (Cómo acabar con tu jefe), Christoph Waltz (Un dios salvaje), Leonardo DiCaprio (J. Edgar), Samuel L. Jackson (Los vengadores) y Kerry Washington (Madres & hijas) encabezan el reparto del filme, el cual no ha estado exento de problemas, puesto que Kurt Russell y Joseph Gordon-Levitt se cayeron de él con el rodaje ya comenzado, aunque parece que unos cambios en el guión han puesto solución al asunto.

Jamie Foxx, left, and Leonardo DiCaprio in Columbia Pictures' "Django Unchained," also starring Christoph Waltz.

A mí, personalmente, el tráiler que se ha publicado no me ha entusiasmado todo lo que esperaba. Tiene imágenes muy potentes pero salvo por la divertida presencia de DiCaprio en un personaje opuesto a lo que suele hacer, el resto me ha dejado bastante indiferente. Pero tan sólo se trata de un avance, habrá que esperar a ver los próximos tráilers y, sobre todo, la película, que se estrenará en Estados Unidos el día de Navidad, pero en España un mes después, el 25 de enero de 2013. Siempre con retraso…



P1.43 (120136_A - Domestic Teaser)Mejor sabor de boca me ha dejado el tráiler de Wreck-It Ralph (¡Rompe Ralph! in Spain), nueva película de animación de Disney (que no de Pixar, aunque seguro que algo habrá tenido que ver) y que promete ser la Toy Story de los videojuegos. Pero mejor no adelantemos acontecimientos y veamos de qué va la historia. Resulta que Ralph es el villano de una maquina recreativa que siempre está rompiendo cosas para que el héroe, Fix-It Félix, las arregle, hasta que un día se harta de ser el malo y se pira a un videojuego moderno donde intentará cambiar el rol para el que fue concebido.


John C. Reilly
(Un dios salvaje), Jane Lynch (Glee) y Sarah Silverman (Los Muppets) prestan sus voces a los protagonistas, aunque el gran gancho del filme reside en el sinfín de cameos de personajes famosos de la “cultura videojueguil” y las referencias y guiños hacia este medio de entretenimiento tan denostado, por lo que los ‘jugones’ estamos de suerte. En definitiva, con este tráiler ¡Rompe Ralph! se ha convertido en la película de animación que con más ganas espero, estando previsto su estreno americano para el 2 de noviembre; a España, cómo no, llegará un mes más tarde, el 30 de noviembre. Les dejo con el tráiler doblado al castellano:


ACTUALIZACIÓN: Prueben el juego de ¡Rompe Ralph! en este enlace, ¡es sencillo pero muy adictivo!

8/6/12

O.C: Cabaret (1972)

Poster Cabaret¿De qué va?: Bryan Roberts es un joven estudiante de Cambridge que llega al Berlín de principios de los años 30 para dar clases de inglés. Allí se instalará en una pensión donde conocerá a la pizpireta y extrovertida Sally Bowles, una cabaretera que trabaja por las noches en el Kit Kat Club, donde ella y un divertido maestro de ceremonias hacen olvidar las tristezas de la vida.

Reputación: La adaptación cinematográfica del musical Cabaret, que a su vez está basado en el relato corto Adiós a Berlín de Christopher Isherwood, llegó a la cartelera cuando el cine musical estaba prácticamente desaparecido e hizo que el público volviera a fijarse en el género. Bob Fosse se encargó no sólo de dirigir el filme, sino de diseñar las coreografías de todos los números musicales. Liza Minnelli fue la elegida para dar vida a la protagonista, y dejó tan encandilado a Fosse que éste dirigió en su honor el concierto televisado Liza with a Z. En lo que respecta a Joel Grey, el maestro de ceremonias, Fosse no estaba para nada conforme con su fichaje aunque ya hubiera interpretado el papel sobre las tablas de Broadway. Ante este conflicto, los productores le dieron a elegir entre contratar a Grey o ser fulminantemente despedido. La película fue nominada a 10 Oscar y ganó 8, algo curioso, puesto que la favorita de ese año era El padrino, que ganó el de mejor película, actor protagonista y guión adaptado. Cabaret es la única película de la historia que ha conseguido 8 estatuillas sin estar el premio gordo entre ellas. Ganó mejor director, actriz principal, actor de reparto, montaje, fotografía, canción original, dirección artística y sonido.

Cabaret

Comentario: Si hay un musical que puede conquistar a los detractores del género ese es Cabaret, porque su estructura, utilizada décadas después en Chicago, no es la típica de que los personajes se ponen a cantar por la calle como si fuera lo más natural del mundo. Aquí los números se concentran en el escenario del cabaret y sin perder la conexión con la trama, con la que se intercala en ocasiones para ofrecer un montaje espléndido (en esto sí que sacó mucho más provecho Chicago). Sin duda, otra de sus armas es la forma en la que presenta el contexto histórico y político: de manera sutil, latente e inquietante, el movimiento nazi hace acto de presencia, cerrando la película con una escalofriante imagen. Con todo, la vida es un cabaret, Liza Minnelli y Joel Grey son dos monstruos escénicos y números musicales como Mein Herr, Maybe This Time o Money, Money resultan impagables.

Próximo visionado: Lo que el viento se llevó (1939)

6/6/12

El rincón de Chechu: Écfrasis

El mundo de Cristina es lejano, pajizo, repleto de algo así como azul oscuro a punto de llover. En ese instante en que se revuelve el viento y gira el pelo encabritado, Cristina se aferra a las hierbas (lo único que puede tocar, las hierbas) y nota la tierra pegándose a su vestido. Está sentada, mira hacia la colina. Está al borde de su colina. Se hinchan las nubes, amenazan el posible camino de sudor, de insectos, de esfuerzo recompensado por los maderos; hierro, un clavo, humedad a punto de llover. Cobíjate, Cristina, de la tormenta.

Christina's World

Lanzan el vuelo ciertos pájaros, allá en la esquina: cuervos. El momento no ha empezado, está a punto de suceder, Cristina todavía no repta y las nubes todavía no llueven. Ellos, los cuervos, son el detonante de los pinceles. Sonido de alas batiendo a lo lejos. Olor a tierra seca. Aire, pierna, Cristina comienza a escalar. Y el cuadro se termina con el estallido (sordamente). Quizá llegue a la casa antes de que empiece a llover (esto ya es vuelo, esto lo imagino). Quizá se moje, a medio camino, y las manos comiencen a resbalar sobre el barro, el barro apretujado contra sus dedos mientras ella se arrastra, reptil, contra las hierbas amarillas. Detrás estoy yo, pensando lo que ocurrirá a Cristina.

Kurosawa-Van-Gogh

¿Cuál es el mundo de Cristina, qué es Christina’s World? Momento, en fin: ‘qué haces que no estás pintando, el sol no volverá a iluminar así aquellos árboles, ¡eso es el cuadro!’, decía Van Gogh en Los sueños de Kurosawa. El mundo de Cristina es fugaz, pero es infinito, es el retrato de una vida anterior y una vida futura, son sus ilusiones, es su día: ese vestido rosa pálido recién lavado que se mancha de tierra.

Wind from the sea

Su historia es una historia más, no es la historia de un cuadro. Quizá la historia del cuadro sea Andrew Wyeth pintando en su estudio o pintando en el campo, a través de la memoria o de las fotografías, a través de sus ojos o de Cristina. Ésa es la historia del lienzo. Ésa y otra, que será la historia del propio Wyeth, de su vida y sus influencias, de su evolución pictórica; los mundos que retrata tienen un origen, ese aire que todo lo mueve, esos tonos ocres, grisáceos. Los cuadros de Wyeth han nacido en alguna parte, durante muchos años han nacido. Viento del mar, Wind from the sea, penetra, clarea, revuelve el pelo del que mira, quizá tocó su piel mientras pintaba, quizá nunca existió y es tan sólo un sueño. Un sueño. ¿Son los cuadros un sueño?

Marilyn Monroe

Después de las dos historias, la historia que muestra el cuadro y la historia del cuadro, está la historia del que ve. Es decir, Museum of Modern Art de Nueva York, camino a los lavabos, un chico solitario divaga entre Marilines y Dalíes y Miróes, perdido, tan lejos de su hogar, tan maravillado, que se sienta un instante en el banco, frente al mundo de Cristina, relegado allí, al camino de los retretes, en honor de un tal Pollok o qué se yo qué Magritte. Y el mundo de Cristina se revela de pronto con un chasquido (sordamente) y se mezcla con el de aquel muchacho, tan lejano en el tiempo y en el espacio, cansado y fascinado, que se sienta en el banco a esperar un minuto y liberar la mente.

museum-of-modern-art-new-york1

Historias que se cruzan: está a punto de llover, hace calor, vuelan los cuervos, las manos de Cristina se aferran a las hierbas, empieza a arrastrarse, no puede caminar porque es paralítica; el pintor lo sabe, lo ve, lo recuerda, el pintor viene de lejos y trae demonios e inspiraciones, pinta a Cristina en algún lugar perdido en los papeles; yo me siento y observo, imagino el mundo de Cristina, su dolor reflejado en cada pincelada, la forma en que mira la colina. Y entonces veo a Andrew Wyeth creando, traduciendo la realidad desde esa otra realidad fantástica; imagino el ansia y la superación de Cristina, sus manos duras de tocar la tierra, su deseo de alcanzar el cobertizo. Y me encuentro a mí mismo volando en el MoMA, los pies que reposan junto al cuadro, los ojos repletos de sueños (escribe, traduce, transmite), y todo se junta en un qué se yo mágico, en un visceral remolino, y me traigo aquel cuadro de vuelta a casa, el mundo de Cristina y el de Wyeth y el mío, y lo recuerdo hoy que es tarde ya, y todavía me queda mucho para subir la colina.

4/6/12

Teaser de Les Misérables: Soñando un sueño

Poster Los MiserablesYa lleva casi una semana circulando por la Red, pero no quería dejar pasar la ocasión de comentar el primer tráiler que se ha publicado de Les Misérables, adaptación cinematográfica del exitoso musical que se basa a su vez en la novela de Victor Hugo de 1862. Se trata de una producción que cuenta con muchas papeletas para ser un triunfo, no tanto de taquilla como de crítica y premios, y es que al frente del proyecto se encuentra Tom Hooper, el penúltimo ganador del Oscar a mejor director por El discurso del rey, la cual también se llevó el galardón a la mejor película del año.

Los Miserables2

Con la Francia del siglo XIX como trasfondo, la película cuenta la historia de varios personajes, encontrándose en el epicentro un ex-prisionero, Jean Valjean, perseguido durante décadas por el policía Javert después de que rompiera su libertad condicional. Cuando Valjean accede a cuidar de Cossette, la hija de una pobre desgraciada llamada Fantine, las vidas de todos ellos cambian para siempre. El reparto de la película es muy llamativo, con actores que ya han demostrado sus aptitudes vocales como son Hugh Jackman (Acero puro), Anne Hathaway (One Day), Amanda Seyfried (In Time) y Helena Bonham Carter (Sombras tenebrosas), y otros que se estrenan dando la nota como Russell Crowe (Los próximos tres días) y Eddie Redmayne (Mi semana con Marilyn).

Los Miserables

Seguro que muchos de ellos están ante una posibilidad de oro de alzarse con un Oscar, Hathaway sin ir más lejos, quien brilla con luz propia en el breve avance que, si aún no han visto, deben de ver a continuación. En el caso de que ya lo hayan visto pueden volverlo a ver porque escuchar a la nueva Catwoman cantando I Dreamed A Dream consigue que se nos erice la piel. El 14 de diciembre se estrenará en Estados Unidos, mientras que en España llegará un poco después, el 28 del mismo mes. Les dejo con el teaser: