7/9/19

Érase una vez en… Hollywood – Mapa de las estrellas




Dir.: Quentin Tarantino
Int.: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Al Pacino, Margaret Qualley, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Bruce Dern, Luke Perry
¿De qué va?: Un actor de televisión de capa caída y su doble de acción se esfuerzan por alcanzar la fama y el éxito en la industria del cine durante los últimos años de la Edad de Oro de Hollywood, a finales de la década de los 60.

Reseña: Siendo Quentin Tarantino un director cuyo cine se alimenta siempre de los referentes con los que se formó artísticamente, aún le faltaba algo importante a lo que reverenciar: Hollywood, cuna del cine norteamericano que siempre le ha recibido con los brazos abiertos gracias a la férrea complicidad que ha mantenido con el gran público desde sus primeros trabajos. Aunque aún le queda por estrenar una película para cumplir su promesa de retirarse tras la décima, Érase una vez en… Hollywood tiene un toque crepuscular tanto por temática como por tratarse de la propuesta más serena y madura de Tarantino… aunque eso no implique que sea la mejor.


Esta es la historia de Rick Dalton, una estrella de cine en decadencia que, con su doble de riesgo como fiel escudero, intenta adaptarse a los cambios que se están introduciendo en Hollywood. Se da la casualidad de que Dalton vive puerta con puerta con aquello que se está convirtiendo en tendencia en su ciudad: Roman Polanski, exponente del cada vez más imitado cine europeo, y su esposa, Sharon State, actriz que se está abriendo paso en la industria y cuyo estilo está influenciado por el movimiento hippie que se había extendido por Estados Unidos en la década de los 60. Tarantino se vale de estos personajes para componer una serie de pasajes que en su conjunto forman una panorámica del aire que se respiraba en aquella época en los sets de rodaje, en las calles, en los corrillos hippies, en los cines… sin olvidar esa amenaza escondida en la figura de Charles Manson y sus acólitos que acabaría con toda esa ingenuidad y despreocupación.


Tan embelesado está Tarantino con la recreación de la época que no ha metido demasiado tijera en el montaje. Siempre ha hecho películas largas, pero pocas veces da la impresión de que falte o sobre algo. Aquí, por el contrario, hay tramas subdesarrolladas y otras alargadas en exceso. Esto es algo que se percibe más durante el visionado que a posteriori, pues al final lo que permanece en la memoria son los momentazos, que no son pocos, como el que probablemente sea de los más bonitos del cine de Tarantino, uno que encapsula de forma tan sencilla como hermosa la magia del cine: Sharon Tate (luminosa Margot Robbie) viéndose a sí misma en la pantalla de un cine y cómo el resto del público disfruta de la película. Que Quentin haya decidido quedarse con lo que simboliza Tate en vez de convertirla en un personaje complejo y con peso en la trama es un poco decepcionante, pero también lógico, pues su intención nunca ha sido rodar un biopic, y el homenaje que se le hace es bonito y respetuoso sin dejar de ser tarantiniano (ese fetichismo de pies…).


De lo que sí no puede caber duda es de lo bien que está aprovechada la histórica unión de Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en la gran pantalla. Juntos tienen una química brutal y por separado están igual de sensacionales: DiCaprio como la estrella cuyo peor enemigo son sus propias inseguridades y Pitt como un especialista de acción fanfarrón, chulesco y misterioso. La película tiene más alicientes, como la interpretación de una magnética Margaret Qualley o la inesperada resolución de algunas situaciones, pero también deja un regusto amargo: los diálogos no siempre están a la altura de lo que nos tiene acostumbrados su director, el ritmo acelera y frena como un coche que se cala continuamente y ese tercer acto, que tanto ha gustado, me parece una concesión de Tarantino a aquellos que solo se quedan con la violencia cafre de sus películas. Que sí, que el final es de lo mejor y más divertido del conjunto, pero puede que las carcajadas histéricas del chico que estaba sentado tras de mí me hayan hecho pensar que se trata de un trazo de brocha gorda que interfiere en todo lo visto anteriormente: un Tarantino irregular, pero el más cálido y tierno hasta la fecha.

7’5/10

5/9/19

Midsommar – Relativismo cultural





Dir.: Ari Aster
Int.: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Vilhelm Bomgren, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Henrik Norlén, Isabelle Grill
¿De qué va?: Dani y Christian atraviesan una dura crisis de pareja cuando deciden embarcarse con el resto de sus amigos en un prometedor viaje a un festival de verano que se celebra una vez cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Sin embargo, y a pesar de su paradisiaca apariencia, el lugar no es lo que parece…

Reseña: El miedo a no estar a la altura de las expectativas generadas puede sumir en un estado de bloqueo a los directores que han causado una gran impresión con su ópera prima. No es el caso de Ari Aster, pues mientras Hereditary (2018) se iba estrenando en todo el mundo, él ya estaba enfrascado en la producción de su segundo largometraje, basado en un guion que había escrito hace un tiempo tras terminar una complicada relación de pareja. La buena acogida que tuvo su carta de presentación le dio alas para sacar adelante Midsommar, en la que vuelve a utilizar elementos propios del género de terror y el fantástico para llevar al extremo un drama tan terrenal como cotidiano: si en el film protagonizado por Toni Collette se trataba de la descomposición de una familia, en Midsommar lo que se destroza es una relación sentimental.


Dani ha sufrido un trauma tremendo y su novio, Christian, no es lo que se dice un gran apoyo. Pese a todo, se embarcan en un viaje junto a los amigos de él a una aldea de Suecia en la que apenas hay horas de oscuridad y en donde se va a realizar un festival de verano compuesto por rituales un tanto peculiares. Aster puede jactarse del nulo miedo que tiene a hacer el ridículo, lo cual se traduce en diversas situaciones en las que no se sabe muy bien si la comicidad es voluntaria o no. En realidad da lo mismo, porque si hay una sensación que sobrevuela durante las 140 horas de metraje es el desconcierto: la película es un viaje psicotrópico en el que la belleza de los parajes contrasta con las imágenes macabras que se dan lugar en ellos, orquestadas por una comunidad tan aparentemente pacífica como inquietante, en sintonía con los vecinos satánicos de La semilla del diablo (1968), film que se asemeja en estilo e intenciones con Midsommar.


Si el film de Polanski giraba en torno a la creciente paranoia y degradación psicológica de su protagonista, el film de Aster hace lo mismo con su particular heroína, interpretada por una magnífica Florence Pugh. Su personaje realiza un viaje personal que parte de un lugar muy oscuro, arrastrando una tragedia personal y una relación tóxica y de dependencia (con un estupendo Jack Reynor), pero que desemboca en la luminosidad del festival de verano, donde va a poder realizar la catarsis que necesita con la ayuda de los lugareños. La historia de Dani es brutal de principio a fin, pero el problema está en lo que le rodea; el grueso de la película es una sucesión tanto de rituales a cada cual más esperpéntico como de elementos que, o bien arrojan pistas de lo que pasará más adelante, o simplemente se quedan en nada y no resultan tan importantes en la trama como cabría esperar. Puede que esto se arregle en el anunciado montaje del director que se va a estrenar próximamente en Apple TV, aunque 171 minutos se antojan igualmente excesivos.


Con Midsommar, Ari Aster se confirma como un director con tan buen ojo como pulso para relatos incómodos, tensos y que infunden un terror que, en vez de generar sustos fáciles, perturban y se meten debajo de la piel. Aún así, su segundo trabajo se queda un escalón por debajo de su ópera prima al acusar de cierta dispersión. Su alta ambición se salda a medias, pues pese a la cuidada y peculiar atmósfera, que da un giro de tuerca a lo ya visto en The Wicker Man (1973), se empeña demasiado en resultar chocante y desagradable, cuando su mejor golpe de efecto se encuentra en el rostro de Florence Pugh. Con todo, muchas ganas por saber en qué nuevos horrores se enfrascará Aster en un futuro próximo.

7’5/10

4/9/19

Itinerario de estrenos de septiembre 2019




It. Capítulo 2: Segunda parte de la adaptación cinematográfica de la voluminosa novela homónima de Stephen King, que reúne al club de los perdedores en Derry para acabar de una vez por todas con Pennywise, que ha vuelto para atormentarles y ocasionar estragos en la localidad. Andy Muschietti vuelve a encargarse de la dirección, y aunque los jóvenes protagonistas de la primera parte vuelven en forma de flashbacks, el reparto ahora está encabezado por James McAvoy (Glass), Jessica Chastain (X-Men: Fénix oscura), Bill Hader (Barry), Isaiah Mustafa (Shadowhunters), Jay Ryan (Mary Kills People) y con Bill Skarsgård encarnando una vez más al diabólico payaso. La película, que dura casi 3 horas, está recibiendo críticas entre buenas y regulares. 
Estreno: 6 de septiembre






Ad Astra: El nuevo film del siempre estupendo y algo infravalorado James Gray (Z. La ciudad perdida) es una epopeya espacial en la que un astronauta viaja a los límites exteriores del sistema solar en busca de respuestas tanto a la desaparición de su padre como a un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Brad Pitt (Érase una vez en… Hollywood) protagoniza y produce la cinta, acompañado de Liv Tyler (The Leftovers), Ruth Negga (Loving), Donald Sutherland (El viaje de sus vidas) y Tommy Lee Jones (Jason Bourne). Fue presentada en el Festival de Venecia con críticas mayoritariamente notables.
Estreno: 20 de septiembre





Blinded by the Light (Cegado por la luz): En la Inglaterra de los años 80, un adolescente británico con ascendencia paquistaní, empieza a verse a sí mismo, a su familia y al mundo que le rodea desde otra perspectiva cuando descubre la música de Bruce Springsteen. Gurinder Chadha (Quiero ser como Beckman) dirige esta comedia protagonizada por Viveik Kalra (Next of Kin) y con Hayley Atwell (Christopher Robin) en su reparto. Buena recepción de la crítica.
Estreno: 20 de septiembre







Mientras dure la guerra: Tras el fiasco de Regresión (2015), Alejandro Amenábar vuelve con este drama histórico que gira en torno a la figura de Miguel de Unamuno, contando lo que ocurrió con el escritor tras arrepentirse de haber salido en defensa de la sublevación militar orquestada por el general Franco, apoyo que  le costó su puesto de rector en la Universidad de Salamanca. Karra Elejalde (La pequeña Suiza), Eduard Fernández (Todos lo saben), Santi Prego (A Esmorga) y Nathalie Poza (No sé decir adiós) encabezan el reparto de la película, que se podrá ver por primera vez en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Estreno: 27 de septiembre



3/9/19

Actor del mes: James McAvoy





Méritos: Aunque nadie había puesto en duda su talento como actor, James McAvoy consiguió la admiración del gran público gracias al éxito de Múltiple hace tres años;  para un intérprete no hay nada más infalible para lucirse que interpretar a varios personajes diferentes entre sí en una misma obra. No obstante, aunque ya sea descrito por las señoras cinéfilas modernas como “un chico que trabaja bien”, la carrera del actor escocés no ha experimentado ningún cambio importante a raíz del film de M. Night Shyamalan. Desde entonces, ha sido la comparsa de Charlize Theron en Atómica (2017), protagonizó la denostada Inmersión (2017) junto a Alicia Vikander, prestó su voz a uno de los protagonistas de la miniserie La colina de Wathership y ha hecho secuelas: Sherlock Gnomes (2018), Glass (2019) y X-Men: Fenix oscura (2019).

Es una lástima que se haya despedido del personaje de Charles Xavier en una de las entregas más flojas de la saga X-Men, pero lo más probable es que compense ese desastre taquillero con It: Capítulo 2, que aspira a superar los impresionantes 700 millones de dólares que recaudó la primera parte. En la película, encarna a la versión adulta de Bill Denbrough (Jaeden Martell), que intentará acabar de una vez por todas con Pennywise con la ayuda de sus amigos de la infancia ya crecidos, entre los que se incluye Jessica Chastain, con la que repite tras haber trabajado en La desaparición de Eleanor Rigby y en Fénix oscura. No será la última vez que veamos a McAvoy en lo que queda de año, pues este otoño se emitirá la primera temporada de His Dark Materials, con la que se intentará hacer justicia a las novelas de Philip Pullman tras la fallida adaptación cinematográfica del 2007 llamada La brújula dorada. Se trata de la producción televisiva británica más cara de la historia, lo que viene a reforzar el estatus de estrella de McAvoy, al que sin embargo, le hace falta fichar por algún que otro proyecto arriesgado para impedir que su carrera se estanque como le ha ocurrido a su colega Michael Fassbender. Pero ya no hay nada ni nadie que pueda arrebatarle el título de actor todoterreno. Que Pennywise se eche a temblar.





Lo mejor de lo mejor de James McAvoy


5. X-Men: First ClassX-Men: Primera generacion (Matthew Vaughn, 2011)

Antes de convertirse en el Profesor X, Charles Xavier era un doctorado en mutación genética que podía caminar y lucía pelazo. James McAvoy tomó el testigo de Patrick Stewart para encarnar la versión joven del líder de los X-Men, además de tener una química fantástica con su colega Magneto (Michael Fassbender) quien, a raíz de los acontecimientos narrados en la película, se convertiría en su principal enemigo. Cada secuela ha ido de mal en peor, conforme la relación entre Xavier y Magneto ha perdido importancia pen beneficio de otras historietas que han conducido a que la saga termine en muy mala forma, y a la espera de ver cómo Disney y Marvel introduce a los mutantes en el MCU. Habrá un nuevo Xavier, pero no nos olvidaremos de la impecable labor de McAvoy.




4. Rory O’Shea Was HereBailo por dentro (Damien O’Donnell, 2004)

Una de sus primeras películas fue esta dramedia británica, carne de los casi extintos videoclubs, en la que el actor da vida a un joven paralítico que se alía con un compañero de residencia para conseguir un piso tutelado y la ansiada libertad. McAvoy es un rebelde que le enseñará a su retraído colega que la vida puede ser divertida, loca e impredecible aunque estén confinados a una silla de ruedas. La película huye de cualquier atisbo de paternalismo o compasión a la hora de explorar la amistad entre estos dos personajes, estupendamente interpretados por Steven Robertson y James McAvoy, quien ya mostraba por entonces lo carismático que puede llegar a ser.




3. AtonementExpiación (Joe Wright, 2007)

Es muy probable que la mayoría de nosotros hayamos descubierto a McAvoy a raíz de esta película de Joe Wright. En ella, el actor vive un breve pero tórrido romance con Keira Knightley y nos lleva de la mano por uno de los planos secuencia más espectaculares que jamás se hayan rodado. Fue nominado al Globo de Oro a mejor actor dramático y las puertas de Hollywood se abrieron para él, donde permanece 12 años después. Para quien esto escribe, es su mejor película hasta la fecha, y aunque fue el personaje con el que nos conquistó, no es con el que ha podido lucirse más.




2. Split Múltiple (M. Night Shyamalan, 2017)

M. Night Shyamalan le ofreció el papel protagonista en primer lugar a Joaquin Phoenix, pero cuando este lo rechazó fue a parar a McAvoy, quien supo aprovechar la oportunidad al máximo. Fueron muchos los que reclamaron premios de interpretación que no se materializaron, quizás porque la película se había estrenado un año antes de la temporada de galardones a la que pertenecía. En cualquier caso, el habitualmente agradable actor escocés nos metió el miedo en el cuerpo y dio una clase magistral de interpretación física y cambio de registro que repetiría una vez más en Glass, si bien ya en la secuela se nota que le dieron escenas de más para que pudiera dar rienda suelta a las 23 personalidades de Kevin.




1. FilthFilth, el sucio (Jon S. Baird, 2013)

Para esta adaptación de una novela de Irvine Welsh (Trainspotting), McAvoy volvió a su Escocia natal y encarnó al personaje más detestable de su filmografía: un detective de policía misántropo, pervertido, maleducado y adicto a las drogas y al sexo que intenta conseguir un ascenso resolviendo un asesinato y poniéndole la zancadilla a sus compañeros sin remordimiento alguno. McAvoy convence tanto cuando tiene que entregarse al desmadre como cuando se atisban las muchas vulnerabilidades que hay ocultas debajo de tanta suciedad. Su mejor y más magnético trabajo hasta la fecha.




Extras:

Tráiler de It: Parte 2

Tráiler de His Dark Materials

Entrevista sobre Glass

Office Erotic Asphyxiation - After Hours con Josh Horowitz

Air Traffic Control - Saturday Night Live 

11/8/19

O.C: American Graffiti (1973)

¿De qué va?: Es la última noche del verano de 1962 y los adolescentes de Modesto, California, quieren pasar un buen rato antes de ser acosados por las responsabilidades del mundo adulto. El DJ de la radio hará que grandes éxitos musicales suenen en los salpicaderos de la pandilla de jóvenes hasta la madrugada como acompañamiento a sus dudas, aventuras amorosas y expectativas de futuro.

Reputación: Tras pinchar con su ópera prima, THX 1138 (1971), George Lucas consiguió que Universal Pictures se interesara por su segundo proyecto tras haber sido rechazado por otras ‘majors’. El presupuesto fue de 775.000 dólares de presupuesto, 175.000 más de lo propuesto por el estudio en primer lugar, gracias a que Francis Ford Coppola, amigo de Lucas, se incorporó en calidad de productor. Coppola sugirió cambiar el título de American Graffiti por Another Slow Night in Modesto o Rock Around The Block, pero Lucas rechazó la propuesta. Debido al bajo presupuesto, el director no podía pagar a todos los miembros del equipo, así que les ofreció a cambio aparecer en los créditos finales del film. Todos aceptaron, lo que hizo que la película iniciase la tradición de que todos los miembros del rodaje figurasen en los créditos, pues hasta ese momento solo aparecían los jefes de cada departamento.



Ron Howard y Charles Martin Smith eran los únicos miembros del reparto que tenían 18 años; el resto ya se encontraba en la veintena, menos un debutante Harrison Ford, que cumplió 30 durante el rodaje. A este último se le pidió que se cortara el cabello, a lo que se negó alegando que el papel era demasiado reducido, así que que en su lugar se puso un sombrero. El rodaje se realizó en 29 jornadas nocturnas y de forma secuencial, de modo que el creciente cansancio de los actores es reflejado en los personajes, que parecen más agotados conforme avanza la noche. Cuando Lucas terminó la película, Universal retrasó su estreno seis meses y exigió cambios en el montaje. Con todo, American Graffiti fue un éxito que recaudó más de 100 millones de dólares, siendo nominado a 5 Oscar: mejor película, director, actriz de reparto (Candy Clark), guion original y montaje, aunque no se llevó ninguno. Desde 1998, se celebra en Modesto el American Graffiti Festival, una concentración y desfile de coches de época que ha contado con la presencia del propio Lucas en varias de sus ediciones.


Comentario: Antes de que George Lucas viajase a una galaxia muy, muy lejana, y cambiara para siempre la historia del cine, dirigió esta película ambientada en la ciudad donde se crió y en la que sigue las andanzas de un grupo de chavales la noche antes de que dos de ellos se marchen a la universidad. A través de las cinco subtramas que confluyen y se entrecruzan a lo largo del metraje, Lucas aborda varios de los conflictos clásicos de la época del fin del instituto: la inseguridad por abandonar la ciudad natal, las dudas acerca de la viabilidad de las parejas a entrar en la universidad, las hormonas que siguen tan disparadas o más que cuando se tenía 13 años, el miedo de perder eso que te hace especial cuando de repente tu mundo se hace mucho más grande… Animada con un jukebox de clásicos setenteros, American Graffiti es una comedia generacional estilizada y juguetona que ejerció una enorme influencia en el cine ‘Coming-of-Age’ norteamericano, llena del inconfundible regusto agridulce de la nostalgia que desprende el retrato de un lugar, una juventud y una inocencia que jamás volverá a vivirse igual.

Próximo visionado: El hombre de mimbre (1973)

8/8/19

Infierno bajo el agua – Temporal reptiliano




Dir.: Alexandre Aja
Int.: Kaya Scodelario, Barry Pepper
¿De qué va?: Una mujer se queda atrapada en una vivienda infestada de cocodrilos tras intentar salvar a su padre de las consecuencias de un huracán de categoría 5.

Reseña: Tiburón (1975) inició la tradición del blockbuster de verano, aquel estreno estival que atrae a los espectadores en masa para refugiarse de las altas temperaturas en la fresquita sala de un cine. La película tiene que ser pura y desacomplejada diversión, hecha para disfrutar armado de un buen paquete de palomitas y de una Coca-Cola. Hoy en día, cuesta imaginar que el título de blockbuster del verano pueda llevárselo algo que no sea una secuela, un remake o la adaptación de un material conocido por el gran público. Los espectadores acuden al cine sobre seguro, sabiendo lo que se van a encontrar, y los grandes estudios de Hollywood producen en consecuencia. Sin embargo, cada verano suele llegar alguna que otra película palomitera de la vieja escuela gracias a que su bajo coste le permite ser amortizada rápidamente en la taquilla. La de este año se llama Infierno bajo el agua (Crawl).


La película va como un tiro con su premisa: una chica, nadadora profesional, va a ver cómo está su padre, que no responde al teléfono mientras un enorme huracán empieza a hacer estragos en la zona. Cuando llega a la casa, acaba atrapada con él en un sótano que se va inundando cada vez más y con un mortífero cocodrilo al acecho. Consciente de que cualquier paso en falso convertirá a la película en la nueva Sharknado (2013), el director Alexandre Aja se toma en serio la labor de crear una historia de supervivencia angustiosa y salvaje que va in crescendo a lo largo de 87 minutos. No le falta ni le sobra nada salvo, tal vez, el conflicto familiar entre padre e hija, puesto que, al igual que en la igualmente disfrutable Infierno azul (2016,) parece un pegote puesto ahí para aportar algo de trasfondo, sin conseguir que resulte tan interesante como la tesis principal: el ser humano a ostias contra la naturaleza. Más que suficiente.


Infierno bajo el agua cuenta con un trabajo de fotografía muy efectivo, alguna que otra escena muy bestia, tensión a raudales y una protagonista, Kaya Scodelario, completamente entregada a la causa. También esquiva algún que otro lugar común del género, aunque en líneas generales, no tiene nada que la haga especialmente original, y los cocodrilos son terroríficos, si bien el CGI resulta evidente en varios planos. En definitiva, dignísima serie B que ofrece un tipo de entretenimiento obsoleto: aquel que no te obliga a llegar al cine con los deberes hechos y que no abona el terreno de cara a las secuelas. Evasión pura, dura y agradecida.

6’5/10

6/8/19

Súper empollonas – Todo en una noche


Dir.: Olivia Wilde
Int.: Kaitlyn Dever, Beanie Feldstein, Jason Sudeikis, Billie Lourd, Jessica Williams, Lisa Kudrow, Will Forte, Skyler Gisondo
¿De qué va?: Dos estudiantes de último año de instituto se dan cuenta de una terrible verdad el día antes de su graduación: han trabajado tanto que no han sido capaces de divertirse. Las dos jóvenes deciden hacer todo lo posible para convertir la noche de la graduación en una velada tan épica que consiga compensar los cuatro sacrificados años a los que se han visto sometidas.

Reseña: Yo fui un adolescente muy responsable. Tanto, que no probé gota de alcohol hasta la noche de mi decimo octavo cumpleaños. Meses antes, en un viaje de instituto, mis amigos se emborracharon y yo me mantuve abstemio. “Alguien tenía que vigilarlos” y “yo ya me lo paso bien viéndolos a ellos” eran mis excusas. Luego descubrí cuán equivocado estaba. Con esto no quiero defender el alcoholismo juvenil, sino señalar que existen ritos de iniciación por los que tenemos que pasar para llegar a la “meta” de la madurez. Y de eso trata la divertidísima y refrescante ópera prima como directora de Olivia Wilde titulada Smartbook, o como la han llamado en España, Súper empollonas.


Amy y Molly son dos amigas que han sacrificado las fiestas para centrarse única y exclusivamente en sacar los sobresalientes que les abran la puertas de las mejores universidades de los Estados Unidos. Pero cuando descubren que sus compañeros, a los que miran por encima del hombro, también van a ir a facultades estupendas sin haber necesitado encerrarse en la biblioteca, deciden que van a experimentar todo lo que se han perdido en una fiesta la noche previa a la graduación. Con esta premisa arranca una odisea nocturna en la que no solo se producirán situaciones disparatadas y surrealistas, sino en la que además, Amy y Molly descubrirán facetas desconocidoa de los demás, de ellas mismas y de su amistad. Es fácil definir la película como una respuesta femenina a Supersalidos (2007), puesto que los paralelismos entre ambas son más que evidentes, pero Smartbook se beneficia de la década que le saca a la otra, lo que se traduce en un enfoque de la adolescencia más moderno y acorde a los tiempos que corren; sin ir más lejos, no todo gira en torno al sexo, y la homosexualidad de una de las protagonistas se presenta y lleva en la trama de una forma tremendamente natural, y sin que suponga nunca motivo de conflicto.


La historia tiene una estructura de clásica comedia gamberra americana, con diálogos más elaborados de lo habitual y un abanico de secundarios a cada cual más excéntrico. Esa tendencia a la hipérbole no era necesaria, aunque Billie Lourd esté fantástica como colgada omnipresente, puesto que las protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, conducen perfectamente la película con un torrente de carisma, química y ternura. Ellas son el corazón de la película, mientras que el músculo es Olivia Wilde, revelándose como una directora muy hábil, que resuelve con técnica y creatividad las mejores secuencias de una película rodada de forma impecable para tratarse de un primer trabajo tras las cámaras. Véase por ejemplo la escena de una discusión, en la que llega un momento en el que los gritos se silencian para enfatizar el dolor y la rabia implícitas en la disputa entre dos personas que se quieren muchísimo.


Habrá quien no vea nada especial en Smartbook, y que no detecte nada que la distinga de todas las películas ‘Coming-of-Age’ que aterrizan habitualmente en la cartelera, pero en realidad, se trata de una cinta que no solo resulta valiosa como divertimento alocado, sino también por la forma en la que captura ese momento en el que empieza a brotar la nostalgia por una época que sabes que está llegando a su fin, y que un día rememorarás con cariño y tristeza. Y por supuesto, vale su peso en oro como oda a la amistad femenina y a la complicidad que ayuda a superar todos los ritos de paso necesarios para convertirnos en los adultos que aspiramos ser.

8/10