31/3/16

Disputa desequilibrada

Poster Batman v Superman

Dir.: Zack Snyder
Int.: Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Holly Hunter, Jeremy Irons, Laurence Fishburne, Gal Gadot, Diane Lane
¿De qué va?: Años después de la destrucción de media Metrópolis durante la batalla entre Superman y Zod, muchos se preguntan si el hijo de Krypton es el salvador que el mundo necesita, o si por el contrario se trata de una seria amenaza. Una de las personas más escépticas es Bruce Wayne, quien utiliza sus recursos como Batman para seguirle la pista tanto a él como a determinado objeto que podría ser clave para mantenerlo a raya.

Reseña: DC y Warner por fin han puesto en marcha un universo cinematográfico que pueda rivalizar con Marvel. Su estrategia es la misma pero a la inversa: partir de los personajes icónicos del sello y de una película conjunta para así poder enganchar a los espectadores de cara a las aventuras en solitario de cada personaje. El modo de confeccionar su universo también difiere: DC se aleja del tono relajado de Marvel para decantarse por una solemnidad heredada de la trilogía de El caballero oscuro de Christopher Nolan, pero añadiendo un componente mitológico y de ciencia ficción del que aquella rehusó. No obstante, a DC y Zack Snyder, su elegido para llevar el timón de la saga, le han podido las ansias, y han querido abarcar demasiado en una película que es más Amanecer de la justicia que Batman v Superman, y así ha salido, tan irregular.

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Tras presentarnos el momento que condicionó la vida del joven Bruce Wayne para siempre (sí, otra vez, exactamente igual que siempre), la película comienza de forma inmejorable con él asistiendo, impotente, a la destrucción que se produjo en el clímax de El hombre de acero. El nuevo Batman es un tipo cascado, una mole con el perfil más detectivesco de sus encarnaciones cinematográficas, y pelea como en la serie de videojuegos de Arkham. A Snyder le mola tanto que a veces se le olvida que también tiene que encargarse de Superman, que funciona más como objeto de debate que como personaje en sí. Se nota la mano de Chris Terrio (Argo) en el guión cuando el asunto versa sobre la dualidad del superhéroe como adalid/amenaza de la seguridad mundial , pero nunca llegamos a saber qué opina él sobre los daños colaterales que han producido sus batallitas. En vez de eso, la película monta una trama enrevesada, al menos sólo en apariencia, para que el conflicto entre el héroe forjado a sí mismo y el de condición divina surja más de malentendidos y acciones de terceras personas que por puntos de vista opuestos sobre la forma de combatir contra el crimen.

Batman V. Superman: Dawn Of Justice

¿Por qué odia tanto Batman a Superman? En vez de indagar sobre esta cuestión y de descubrir qué piensa un inmutable Clark Kent de todo lo que está pasando, el film introduce a mitad del metraje una secuencia de 10 minutos que anticipa cosas que probablemente ocurran en la secuela de La Liga de la Justicia y que, a pesar de su naturaleza alarmante, no tendrá repercusión en el resto de la trama. La parte positiva de que DC boicotee la película promocionando todos sus futuros estrenos es contar con la aparición de la Mujer Maravilla. Sí, su justificación en la trama está muy cogida con pinzas, pero también supone un soplo de aire fresco, porque Gal Gadot hipnotiza cada vez que aparece en pantalla, y su lúdica intervención en la batalla final, acompañada de una electrizante música, compensa el hieratismo de sus compañeros masculinos. Bien jugado Warner, ya me has vendido la entrada de Wonder Woman.

BATMAN V SUPERMAN

Como Batman v Superman es película de contrastes donde las haya, vayamos por partes. En el lado positivo, Ben Affleck es un Batman estupendo y con personalidad propia, capaz de cerrar las bocas de aquellos que se apresuraron a recoger firmas para apartarlo del papel, y Jeremy Irons como su fiel Alfred le aporta cordura y la jocosidad de la que anda escaso. El sector femenino también es de lo mejor del film; más allá de Wonder Woman, Holly Hunter, Diane Lane y Amy Adams aportan humanidad al film, y eso que Lois Lane es rescatada por Superman más veces de lo necesario. La esperada batalla entre Superman y Batman es todo lo espectacular, física y violenta que podíamos esperar de un duelo de tal magnitud. Y claro, la película que reúne por primera vez a estos dos personajes en la gran pantalla difícilmente puede resultar aburrida.

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Ni frío ni calor: correcto Henry Cavill, torpedeado por un guión poco generoso con su punto de vista. El Lex Luthor de Jesse Eisenberg tiene matices interesantes y horripilantes, pero se pierde ante la indefinición de sus intenciones y por sus cualidades de Joker de segunda. Y en el lado negativo, un montaje imposible que abusa de imágenes potentes a cámara lenta (marca Snyder) y de fundidos a negro cuando no sabe cómo pasar a otra cosa; ardua tarea la de ubicarse espacialmente, sobre todo porque jamás vemos un plano general de la ciudad de Gotham. Demasiados frentes abiertos, demasiados finales y demasiado chorra la forma en la que Batman y Superman resuelven su conflicto. La he disfrutado, sí, pero también siento que ha sido una ocasión desperdiciada para hacer algo realmente importante y distinto dentro del género de superhéroes, albergando elementos que invitan al optimismo y otros que a todo lo contrario. Podría ser peor: podríamos no tener a Wonder Woman.

6/10

29/3/16

Retratando celebridades insólitas

Poster The End of the TourLo de meterse en las casas de los famosos y/o artistas para descubrir cómo son en la intimidad no es algo que haya inventado Bertín Osborne, sino una práctica habitual en el periodismo para intentar descifrar las figuras más enigmáticas e interesantes del panorama cultural. The End of the Tour arranca con la noticia del suicido del escritor David Foster Wallace, desencadenando en David Lipsky el recuerdo de cuando pasó 5 días entrevistándolo en su casa y durante sus últimos compromisos del tour promocional de su obra más aclamada, La broma infinita (1996).

No hace falta conocer la obra de Foster Wallace para ver la película, pues los derroteros van por desarrollar el duelo entre los dos escritores: uno que no sabe muy bien cómo saborear las mieles del éxito que tiene entre manos, porque lo único que quiere es seguir dando clases en su pequeña universidad, pasar el tiempo en casa con sus perros y huir de la alargada sombra de la depresión, y otro que siente, por una parte, envidia de su enorme talento, y por la otra fascinación, al tratarse de  un individuo tan normal como brillante, tan cercano como enigmático.

The End of the Tour

Entre risas y enfados, acuerdos y desacuerdos, tiras y aflojas, la historia se beneficia del cálido acercamiento a los personajes y la afinada dirección de actores de James Ponsoldt, algo que ya se veía en las también estupendas Tocando Fondo (2012) y The Spectacular Now (2013), y que ya se podría considerar como parte de su impronta personal. Jason Segel se revela como mejor actor de lo que había demostrado hasta ahora exteriorizando la confusión, la soledad y la inseguridad de Wallace, mientras que Jesse Eisenberg le da una buena réplica como su receloso entrevistador. The End of the Tour no es de esas películas que provoca fácilmente reacciones entusiastas, pero siempre resulta interesante y es honesta en el acercamiento a su figura central, pues en vez de enfatizar su carácter trágico se decanta por ser, en última instancia, una celebración del arte y de la vida de aquellas personas que dejan huella, por muy escueta que haya sido su intervención en nuestras vidas.

7/10


Poster LifeLife también gira en torno a la relación entre un artista en los albores de su éxito y otro que se fija en él para intentar lanzar su carrera. A punto de estrenar Al este del Edén, un aún desconocido James Dean aceptó protagonizar un perfil fotográfico realizado por Dennis Stock para la reputada revista Life en el año 1955. El fotógrafo pasó unos días con Dean en Nueva York y en la ciudad natal de éste, un pueblo de Indiana, y su fotoreportaje acabaría alcanzando una enorme notoriedad al tratarse del único material de carácter intimista que se realizó en torno a la figura del actor, pues murió poco después en un fatídico accidente de tráfico.

La película de Anton Corbijn no resulta tan certera a la hora de plasmar la relación entre sus personajes protagonistas como The End of the Tour. Se supone que Dean y Stock forjaron una estrecha y efímera amistad, pero lo que se trasmite es más bien una relación profesional para beneficio mutuo pese a no terminar de soportarse el uno al otro. La trama tira por lo convencional centrando el conflicto de Stock (un correcto Robert Pattinson) en la distante relación con su hijo pequeño, idéntica a la que hemos visto en cientos de películas (salvo por el momento en el que le vomita encima), mientras que James Dean es retratado tal y como nos lo imaginábamos: un joven ambivalente, reservado y un poco bocazas, rebelde ¿sin causa? al que da vida Dane DeHaan en una interpretación que no termina de cuajar del todo.

Life

En determinado momento de la película, el director de Warner, encarnado por Ben Kingsley, le dice a James Dean: “Todo lo que te ocurra en esta vida no va a ser por accidente”. Así de sutil es Life, que tal vez podrá saciar la curiosidad de algunos mitómanos que quieran descubrir cómo se hizo la célebre sesión de fotos, pero tampoco aporta nada ni especialmente revelador ni especialmente interesante sobre la búsqueda de la fama y del éxito, ni sobre la figura de James Dean, ni sobre su relación con Dennis Stock. Ni chicha ni limoná.

5/10

28/3/16

Érase una vez la América profunda

Fargo Banner

Creador: Noah Hawley
Int.: Patrick Wilson, Kirsten Dunst, Jesse Plemons, Ted Danson, Jean Smart, Jeffrey Donovan, Zahn McClarnon, Bokeem Woodbine
Emisión: 2015, FX
2ª temporada

La primera temporada de Fargo no sólo consiguió disipar las dudas de aquellos a los que no les terminaba de convencer una versión serializada de la célebre película de los hermanos Coen, también se convirtió en uno de los mayores ‘hits’ televisivos del año 2014, acaparando más premios que la más ambiciosa y publicitada True Detective. Por eso, el anuncio de una segunda temporada trajo consigo un nuevo reto para su creador, Noah Hawley, el de desarrollar y expandir una mitología propia que fuese más allá de las líneas narrativas de referencia, sin perder ese sentido del humor tan negro y característico que enganchó a la audiencia. Su “rival natural”, la obra de Nic Pizzolatto, se hundió en la segunda vuelta, dicen que por las prisas que la HBO le metió para tenerla lista en un plazo demasiado corto, pero Hawley ha sabido mantener la buena imagen de Fargo en las conversaciones seriéfilas.

FARGO -- Pictured: (L-R) Ted Danson as Hank Larsson, Patrick Wilson as Lou Solverson. CR: Chris Large/FX

Esta segunda tanda se presenta como una precuela de la original, ambientada al final de la década de los 70, en un episodio de la juventud de Lou Solverson, a quien conocimos en la primera temporada como el padre de Molly (Allison Toman), regentando un restaurante y ya retirado de su trabajo como oficial de policía. Una vez más, se trata de un caso “basado en hechos reales” que parte de un suceso tan sangriento como aleatorio, y que ejerce de detonante de una serie de catastróficas desdichas que establecen una conexión imposible entre mindundis de pueblo con mafiosos tan poderosos como letales, de tal forma que se saca a relucir el lado oscuro de los primeros y las flaquezas de los segundos. La idea es la misma, igual de atractiva, ídem en cuanto a la brillante forma de aplicarla en una historia similar, diferente y con nuevas connotaciones, sacadas en su mayoría a colación del contexto histórico.

FARGO -- “The Gift of the Magi” -- Episode 205 (Airs November 9, 10:00 pm e/p) Pictured: Bruce Campbell as Ronald Reagan. CR: Chris Large/FX

Estados Unidos llegó al final de la década de los 70 fatigado. En los últimos diez años había sufrido la crisis del petróleo, la derrota de la Guerra de Vietnam, el caso Watergate, la muerte de Elvis Presley… y su futuro presidente, Ronald Reagan, era un ingenuo y un superficial, si hacemos caso a la imagen que brinda la propia serie de él. De todo ello no se habla explícitamente en la serie, pero ese derrotismo y agotamiento se percibe en sus personajes, sobre todo en aquellos que fueron a luchar a la guerra, pues la experiencia les ha dejado un poco tocados. También hay cabida para un poco de paranoia alienígena que le reporta un controvertido giro fantástico a la serie. La segunda temporada de Fargo resulta más reflexiva que su predecesora, de ahí que el clímax de la serie se produzca en su noveno y penúltimo capítulo, con un ensordecedor tiroteo, y que en buena parte del décimo se dediquen, además de establecer vínculos con la primera temporada, a que los personajes supervivientes, ya en calma, reflexionen sobre las consecuencias del disparate en el que se han visto envueltos.

FARGO -- “Before The Law” -- Episode 202 (Airs October 19, 10:00 pm e/p) Pictured: (l-r) Angus Sampson as Bear Gerhardt, Jean Smart as Floyd Gerhardt.
CR: Chris Large/FX

El excentricismo y las evoluciones tan bien definidas de los personajes encarnados por Billy Bob Thornton, Martin Freeman y compañía en la primera tanda de episodios, vuelve a destacar a través de un elenco que recupera a Patrick Wilson de la nadería en la que se había convertido su carrera estos últimos años, y a uno de los valores más seguros de la televisión americana, Ted Danson (Bored to Death, Damages…). Y aunque Jean Smart destaque como una matriarca mafiosa tan implacable como maternal (a su pesar) y el indio (Zahn McClarnon) dé muy, pero que muy mal rollo, aquí quien brilla con luz propia es Kirsten Dunst. La joven actriz encarna a una peluquera con sueños de grandeza y de incipiente esquizofrenia con sumo encanto y desparpajo. Una amiga me dijo que parecía una muñeca pepona… pero y lo bien que le sienta el look a su personaje, y qué gran alegato feminista, finalmente interrumpido, con el que se despide de la serie. Lástima que al ser una trama tan coral, Dunst no haya tenido más escenas, porque la pareja de tarados con suerte que conforma con su marido, encarnado eficazmente por Jesse Plemons, es de lo mejor que nos ha dado la cosecha televisiva reciente.

Fargo

En definitiva, Fargo ha gozado de un magnífico segundo capítulo de vida televisiva, ya sin el factor sorpresa, pero superior en algunos aspectos a su predecesora. La tercera temporada ya ha sido confirmada, y traerá de vuelta a Molly y a otros personajes de la primera, pero no la veremos este año, sino en el próximo, probablemente para evitar que ocurra lo mismo que con True Detective. No pasa nada, podemos esperar, y volveremos con más ganas si cabe a la región americana con los mejores episodios de la historia negra ficticia de los Estados Unidos.

25/3/16

El espíritu del bosque de acuarela

Poster Cuento Princesa Kaguya

Dir.: Isao Takahata
¿De qué va?: Una pareja de ancianos campesinos encuentran a una niña diminuta dentro de una planta de bambú, y deciden criarla como si fuera hija suya. Convertida rápidamente en una hermosa mujer, su padre decide hacer todo lo posible por convertirla en princesa para que pueda ser pretendida por los hombres más poderosos del reino y tener la vida de lujo a la que cree que ella está destinada.

Reseña: En el 2014 se anunció la retirada profesional del director Hayao Miyazaki y, un año después, el cierre del estudio Ghibli, el estudio de animación japonés que co-fundó junto a Isao Takahata en 1985. Entre las posibles razones del cierre se cita el fracaso comercial de El cuento de la princesa Kaguya, una película que costó 8 años de producción y 49 millones de dólares, pero que sólo recaudó en su país de origen 22 millones. Con tres años de retraso llega a los cines españoles este film basado en el cuento folclórico El cortador de bambú, considerado el texto japonés más antiguo que existe. Y aún así, al igual que El viento se levanta, último trabajo de Miyazaki, tiene un aurea crepuscular, de fin de viaje, que acentúa la tristeza que posee el relato de por sí.

Cuento Princesa Kaguya2

El cuento de la princesa Kaguya parte de una premisa que no es ajena a las historias que han caracterizado a Ghibli a lo largo de todos estos años, pero con un significativo intercambio de roles: la tradicional heroína que se embarca en un viaje por un mundo de fantasía es, en esta ocasión, la que posee una naturaleza mitológica, y el mundo que explora es el terrenal, la sociedad japonesa del siglo IX. Así, somos testigos de cómo Kaguya debe aprender y adaptarse a las normas de conducta noble de la época, aunque ella lo que en el fondo desea es libertad, y vivir en el campo, en comunión con la Naturaleza, siendo éste otro de los rasgos fundamentales de Ghibli, el amor y el respeto por la Madre Tierra. Sus dos horas y cuarto de duración se antojan un tanto largas, pues el ritmo se resiente en algunos tramos, siendo ese el gran ‘pero’ que se le puede achacar a un film único.

Cuento Princesa Kaguya1

Su animación, basada en trazos finos  y suaves a lápiz y tonos acuarela sobre un lienzo blanco es de una belleza inaudita, sin igual. Las imágenes se van sucediendo como si formaran parte de un pergamino antiguo que se va desenrollando tal y como hace la propia Kaguya en cierto momento de la película. El cénit llega en la escena en la que la princesa huye al bosque, dejando sus ropajes nobles atrás y convirtiéndose en una imagen borrosa rodeada de rayones que conforman los árboles que la rodean, acompañada de una exquisita banda sonora que se detiene en el momento preciso para dejar que sólo suenen sus acelerados pasos. Takahata nos partió el corazón con La tumba de las luciérnagas y con El cuento de la princesa Kaguya nos ofrece una obra profundamente lírica y bella sobre el paso del tiempo, tan rápido como escaso, inexorable ante el arrepentimiento, que nos embriaga de un sentimiento de nostalgia por una forma de hacer y entender el cine de animación cuyo espíritu, ante la desaparición de Ghibli, sobrevive gracias a cineastas como Tomm Moore o Sylvain Chomet, sucesores de su impagable legado.

8’5/10

23/3/16

O.C: Todos los hombres del presidente (1976)

Poster Todos los hombres del presidente¿De qué va?: En 1972, dos periodistas del diario The Washington Post comienzan a investigar lo que parece ser un simple allanamiento del cuartel general del Partido Demócrata en Washington. Sus descubrimientos desencadenan el conocido como “caso Watergate”, que acabó con la dimisión de Richard Nixon como presidente de los Estados Unidos.

Reputación: En 1974, el mismo año en el que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein publicaron un libro que recopilaba su investigación sobre el caso Watergate, Robert Redford compró sus derechos cinematográficos por 450.000 dólares, siendo la única condición que impuso Warner para financiar la película que él mismo encarnase a Woodward. En un primer momento, Redford pensó en Al Pacino para encarnar a su co-protagonista, pero finalmente se acercó a Dustin Hoffman en un partido de los Knicks y le ofreció el papel. Ambos actores se prepararon en las mismas oficinas del Washington Post y acudiendo a numerosas ruedas de prenda. Además, se aprendieron las líneas de diálogo de los dos, para poder interrumpirse el uno al otro durante el rodaje de las escenas, consiguiendo desestabilizar a los demás actores y aportar mayor verosimilitud. Por su parte, el director Alan J. Pakula pasó horas entrevistando a editores y periodistas, tomando notas de sus comentarios. Nada fue permitido en el guión a menos que hubiese sido meticulosamente verificado y confirmado por fuentes independientes.

Todos los hombres del presidente

La película fue el segundo mayor éxito de taquilla del año 1976, sólo por detrás de Alguien voló sobre el nido del cuco. Recibió 8 nominaciones a los Oscar, de los cuales consiguió el de mejor actor de reparto (Jason Robards), guión adaptado, dirección artística y sonido, pero el de mejor película lo perdió ante Rocky. En 2010 fue incluida entre las películas que conserva el Registro Nacional de Films de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por ser considerada “cultural, histórica o estéticamente significativa”.

Todos los hombres del presidente2

Comentario: La referencia más obvia de la última ganadora al Oscar a mejor película, Spotlight, es sin duda Todos los hombres del presidente. Las dos siguen a un equipo de periodistas que, a través de muchas horas de trabajo de oficina y otras tantas de campo, destapan un escándalo que afecta directamente a dos de las fuerzas más poderosas de los Estados Unidos: en Spotlight, la Iglesia católica, y en Todos los hombres del presidente, la Casa Blanca. El foco no está puesto en la vida privada de los periodistas, sino en el exhaustivo procedimiento que llevaron a cabo para sacar a la luz las vergüenzas de un sistema corrompido. Llamadas desde cabinas telefónicas, interrogatorios a testigos amenazados, búsquedas en archivos documentales, encuentros con el célebre Garganta Profunda en aparcamientos sombríos… Toda la película respira a periodismo de investigación de la vieja escuela, guiada con aplomo por el dúo dinámico formado por Redford y Hoffman, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje que no pesan y que consiguen el difícil logro de no enmarañar una trama tan densa y compleja de por sí. Normal que Todos los hombres del presidente se proyecte en todas las escuelas de periodismo, y a partir de ahora en sesión doble con Spotlight, su sucesora natural.

Próximo visionado: Nausicaä del Valle del Viento (1984)

22/3/16

La amabilidad de los extraños

Poster Cloverfield Lane 10

Dir.: Dan Trachtenberg
Int.: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr.
¿De qué va?: Una joven sufre un accidente de coche. Al despertar, se encuentra encerrada en una celda bajo tierra, secuestrada por un extraño hombre que dice haberla salvado de un ataque químico que ha hecho inhabitable el exterior, así que la única forma de seguir con vida es pasar los próximos dos o tres años encerrados en su búnker.

Reseña: Calle Cloverfield 10 no figuraba en ninguna lista de las películas más esperadas para el 2016, pero sólo porque nadie sabía de su existencia. Uno que suele revisar las fichas de IMDb de sus actores favoritos tenía constancia de una película titulada The Cellar con Mary Elizabeth Winstead y John Goodman, pero no fue hasta la aparición de su tráiler a mediados de enero que descubrimos que se trataba de una producción de J.J. Abrams y una especie de continuación de Monstruoso (Cloverfield, 2008), aquella película de un bicho gigantesco arrasando Nueva York cuya secuela nunca terminó de concretarse. El efecto sorpresa producido por el tráiler se traslada a la película, siendo tal vez, la primera película en mucho tiempo en la que no sabes ni intuyes lo que va a ocurrir a continuación. En tiempos de saturación informativa, es tan inaudito como agradecido.

Cloverfield

Poco tienen en común Monstruoso y Calle Cloverfield 10, formal y narrativamente hablando. El debut en largo de Dan Trachtenberg (quédense con su nombre) es un thriller que se sustenta por sí mismo y  que impacta desde un prólogo parco en palabras pero elocuente y cuidado en la imagen, proseguido de unos impactantes títulos de crédito. A partir de ahí, el misterio va cobrando forma bajo una latente amenaza interna y otra externa, siempre fuera de plano . Un poco de suspense hitchcockiano (que los ‘talifanes’ no se lleven las manos a la cabeza), otro poco de paranoia conspiratoria ‘made in USA’ y especias marca J.J. Abrams (humor, referencias frikis, algunas idas de olla…) son los ingredientes fundamentales de una película que, a pesar de desarrollarse en un único escenario, cambia con cada giro de la historia, mutando a nivel narrativo, tonal, interpretativo y hasta musical; atentos al ‘tour de force’ que se marca el compositor Bear McCreary con la banda sonora de la película.

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John Goodman también se somete a una constante metamorfosis que le permite mostrar ese talento que pocas veces le dejan desplegar, clavando la ambigüedad y las múltiples caras de su personaje. Su co-protagonista, Mary Elizabeth Winstead, otro de los talentos más infravalorados de Hollywood, también aprovecha la ocasión para sacar lo mejor de sí, dando vida a una chica con tendencia a huir de sus problemas en la tesitura de estar atrapada en un búnker bajo tierra. Winstead se revela como una combinación perfecta entre el rol de víctima y el de heroína, mientras que John Gallagher Jr. cierra el triángulo protagonista con un rol no tan rico en matices como el de sus compañeros, pero esencial en una trama, guionizada en parte por Damien Chazelle (Whiplash), que funciona como un reloj suizo a la hora de dosificar la información y de dar giros de 180º cuando está a punto de estancarse, al tiempo que disecciona el terror infundido por los monstruos a pequeña y gran escala.

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Calle Cloverfield 10 es uno de los thrillers más redondos y ejemplares de los últimos años. Su nivel de exigencia sólo baja en contadas soluciones narrativas facilonas y en su recta final, precisamente en la parte que se siente más deudora de su referente, más convencional, pero diferente a la par de coherente con lo que hemos visto hasta ese momento. En su conjunto, es una nueva demostración de que el talento y la calidad no siempre va de la mano con el caché y el despliegue de medios, pues una película así, casi de serie B y con talentos de “segunda fila”, deja en pañales a otras producciones más ambiciosas que son incapaces de transmitir la angustia, la tensión y la sorpresa de forma tan certera como este pequeño film, que supera a su predecesor y afianza las bases de una antología de ciencia ficción que puede traer muchas alegrías al género en los años venideros.

8/10

20/3/16

Feliz día del mapa

Banner Transparent
Creadora: Jill Soloway
Int.: Jeffrey Tambor, Amy Landecker, Jay Duplass, Gaby Hoffmann, Judith Light, Alexandra Billings, Kathryn Hahn, Carrie Brownstein
Emisión: 2014 – Actualidad, Amazon
2 temporadas

Cuando Netflix comenzó a revolucionar el panorama seriéfilo con House of Cards, Amazon también quiso apuntarse al negocio de las series en streaming, lanzando una serie de pilotos para que los usuarios decidieran cuál de ellos recibía luz verde para seguir adelante. Sin embargo, tuvieron que esperar un año para encontrar un producto realmente competitivo y que les otorgase la notoriedad que estaban buscando. Transparent fue para Amazon lo que House of Cards para Netflix, un buque insignia que menoscaba el reinado de HBO en cuanto a series de calidad se refiere, aquellas demasiado arriesgadas y libres como para ser emitidas en un canal de televisión en abierto, y que abordan temas tan “controvertidos” como puede ser la transexualidad.

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Transparent cuenta lo que ocurre con los miembros de una familia de Los Ángeles, los Pfefferman, a partir de que el cabeza de familia, un profesor de ciencias políticas retirado, decide abrirse y revelar que siempre se ha sentido mujer, y que va a empezar a vivir siendo consecuente con ello. La creadora de la serie, Jill Soloway, tomó la idea de su propia experiencia, pues su padre también confesó ser transgénero a una edad madura, y su experiencia en series sobre familias desestructuradas (escribió varios capítulos de A dos metros bajo tierra y de United States of Tara) puso el resto. Tan importante es el viaje que inicia Maura, tras quitarse su disfraz de Morton, como el que realiza su ex mujer y sus tres hijos adultos, y es que al producirse la gran revelación, cada uno de ellos empieza a darse cuenta de que no saben ni quiénes son ni qué quieren hacer en la vida.

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De entrada, puede parecer difícil empatizar con una familia judía y de economía saneada de Los Ángeles; otra serie sobre problemas del primer mundo pensarán algunos. A los de Modern Family les hemos cogido mucho cariño, pero a veces nos dan de cara cuando manifiestan lo pijos que son, pero con los Pfefferman es diferente, porque al igual que pasa en Girls, el mecanismo de identificación se pone en marcha desde los defectos, no desde las virtudes. Puede costarnos reconocerlo, pero muchos hemos sido tan egoístas y hemos estado (o estamos) tan perdidos en la vida como los tres hijos de Maura. Transparent acierta al no convertir la confesión del padre en el conflicto global de la trama, sino en utilizarlo de detonante para que Sarah (Amy Landecker), Josh (Jay Duplass) y Ali (Gaby Hoffmann) empiecen también a auto-descubrirse, no sin cometer errores y sin dejar víctimas por el camino; no aprenden las lecciones al final de cada capítulo, y distan mucho de ser perfectos, pero eso es lo que les hace tan interesantes, junto a la forma tan íntima en la que Soloway se acerca a ellos, sin juzgarlos.

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La experiencia personal de su creadora prometía un tratamiento cercano, respetuoso y natural de la transexualidad, y así ha sido. Soloway, junto a su equipo creativo, en el que figuran guionistas y asesores transgénero, no brinda una imagen idílica del tema, pero tampoco carga las tintas en el drama, ni lo priva de sentido del humor. La Maura que encarna Jeffrey Tambor de forma magnífica, se siente como una mujer auténtica, valiente al haber dado un paso tan importante a su edad, pero sin ser abanderada de nada. Maura debe encontrar su lugar en el mundo, lidiar con sus problemáticos hijos, quienes empiezan a llamarlo cariñosamente ‘mapa’, y con su ex mujer (Judith Light), una fuente de apoyo pero algo asfixiante por su miedo a la soledad.

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Con ese título tan perfecto en su doble sentido, Transparent es un vehículo inmejorable para la visibilidad de la comunidad transgénero, pues le da el enfoque apropiado, sin caer en la caricatura ni en la ‘hetero normalización’. Es una cálida oda a la diferencia, a la imperfección y a ser fiel a uno mismo, y aunque la primera temporada fue la que acaparó más premios, la segunda ha ido a mejor, pues al tiempo que las tramas avanzan y la comedia, el drama y el absurdo se entrelazan con naturalidad pasmosa, nos encariñamos más con los Pfefferman, y sufrimos al ver cómo se las arreglan para torpedear su felicidad. Mención especial merecen la partitura compuesta por Dustin O’Haloran, tan delicada y entrañable como la misma serie, y el final de la segunda temporada, en el que cobra completo sentido una trama iniciada capítulos atrás, inconexa en apariencia, que se revela como uno de los giros de guión más emocionantes y conmovedores de la televisión reciente, y que nos recuerda lo poco que sabemos del bagaje de aquellas personas que creemos conocer.