24/10/19

O.C: Bella de día (1967)

¿De qué va?: Sévérine es una joven casada con el doctor Pierre Serizy, un atractivo cirujano con el que tiene muy poca relación íntima. Debido a esa carencia afectiva, fantasías como la dominación o el sadomasoquismo se dan cita en la vida de la mujer, que decide llevar una doble vida y empezar a frecuentar una casa de citas donde acaba por ejercer la prostitución.

Reputación: Adaptación cinematográfica de la novela Belle de Jour de Joseph Kessel, publicada en 1928. El título hace referencia a un eufemismo francés para referirse a una prostituta, además de tratarse del nombre de una planta, el dondiego de día, cuyas flores solo se abren en horas diurnas. Escéptico ante las posibilidades cinematográficas del relato, su director, Luis Buñuel, accedió a dirigirla con la condición de tener el control absoluto de la producción. Él siempre prefería adaptar novelas que consideraba malas que a las buenas, pues le otorgaban un amplio margen de mejora. Para el papel protagonista, los productores, los hermanos Hakim, escogieron a Catherine Deneuve, quien tiempo después declaró haber sido muy infeliz durante el rodaje por la falta de comunicación con el resto del equipo (algo promovido por el propio Buñuel) y por haberse sentido más expuesta de lo que ella había permitido en primer lugar. Sin embargo, volvió a colaborar con el director en Tristana (1970) y acabaría convirtiéndose en amiga y musa del encargado de vestuario: Yves Saint Laurent.


La película ganó el León de Oro del Festival de Venecia y fue el mayor éxito comercial de la carrera de Buñuel, aunque debido a su polémico contenido, no llegó a estrenarse en España hasta el año 1975, tres meses antes de la muerte Franco. Martin Scorsese, gran fan del film al igual que Alfred Hitchcock, logró reestrenarla con éxito en Estados Unidos en 1995. El director portugués Manoel de Oliveira realizó una secuela no oficial, Belle Toujours (2006), que imagina un reencuentro tardío de los protagonistas de la película, pero no contó con la participación de Deneuve.


Comentario: Bella de día tiene un planteamiento incendiario: la idea de que una mujer casada y bien posicionada sienta pulsiones sadomasoquistas y las canalice trabajando como prostituta. Buñuel no está tan interesado en el origen de ese oscuro deseo como en convertirlo en el epicentro de una historia en el que la línea que separa la realidad de la fantasía se vuelve cada vez más difusa. Los conflictos que surgen a raíz de la decisión de Sévérine con un joven gángster y un repulsivo amigo de su marido sirven para conducir la historia a un final abierto y satisfactorio, pero son lo de menos; la belleza y el misterio de Catherine Deneuve, el vestuario de Yves Saint-Laurent, el característico onirismo buñueliano y el prostíbulo y tanto lo que se ve como lo que se deja a la imaginación de lo que ocurre allí, son las principales virtudes del film.

Próximo visionado: El hombre que ríe (1928)

23/10/19

Zombieland: Mata y remata – La familia que aniquila zombies unida…



Dir.: Ruben Fleischer
Int.: Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin, Rosario Dawson, Zoey Deutch, Avan Jogia, Luke Wilson, Thomas Middleditch
¿De qué va?: Columbus, Tallahassee, Wichita y Little Rock se mudan al corazón de los Estados Unidos mientras se enfrentan a zombis evolucionados, a otros supervivientes y a los roces y problemas que surgen a raíz de la familia que han improvisado.

Reseña: Bienvenidos a Zombieland llegó a los cines en 2009 en pleno furor zombie, un año antes del inicio del fenómeno televisivo de The Walking Dead y cinco después de la comedia de muertos vivientes por excelencia, Zombies Party (2004). Como la deseada secuela nunca llegaba a cobrar forma, se rodó en 2013 un piloto para Amazon basado en la película que no logró convertirse en serie porque no gustó a nadie. Su principal error fue creer que actores de tres al cuarto podrían estar a la altura de lo que hizo el estelar reparto del film original. Pero pese al tiempo transcurrido, a la buena salud de la carrera de casi todo el cuarteto protagonista y a que ya nadie la esperaba demasiado, Ruben Fleischer ha podido sacar adelante la secuela una década después del estreno de Bienvenidos a Zombieland.


La película arranca con los protagonistas instalándose en la Casa Blanca. Aunque a priori parezca que su situación es idílica, pronto empezarán a aflorar los problemas de haber pasado demasiado tiempo juntos en un mundo post-apocalíptico: ansias de independencia, soledad sentimental, miedo a la rutina y al compromiso… Cuando el conflicto estalla y el grupo se resquebraja, comienza una aventura que introduce nuevos personajes, nuevas clases de zombies y nuevas formas de explotar los mejores gags el film original. El argumento es una excusa sencilla para poner contexto a la acción y a la comedia, mientras que el aprendizaje que van a realizar los personajes sobre sí mismos y su particular familia es tan simple como el mecanismo de un chupete.


Entre alguna que otra virguería visual, humor meta y casquería, Woody Harrelson y Jesse Eisenberg vuelven a ser excelentes conductores de la película, mientras que Emma Stone parece disfrutar de unas vacaciones de roles mucho más exigentes y la participación de Abigail Breslin va acorde con sus limitaciones. Lo verdaderamente sorprendente de esta secuela es que el cuarteto protagonista sea eclipsado por una actriz menos popular en un rol secundario: Zoey Deutch interpreta a un cliché rosa de super-pija-mega-tonta con un desparpajo y una gracia inauditas. Por ahí también está Rosario Dawson, que tiene el don de hacer que todo en lo que participe mole mucho más, pero Deutch es la verdadera estrella de la película porque siempre que está ella en escena el nivel de risas aumenta considerablemente.


Zombieland: Mata y remata es una secuela que cumple a rajatabla la norma del “más de lo mismo”. Gustará a buena parte de los fans del film original pero no ofrece nada nuevo más allá de incrementar el reparto de reglas de Columbus y las excentricidades de Tallhasse, reciclar y expandir gags (algunos complicados de pillar fuera de Estados Unidos), y deleitarnos con creativas y violentas formas de acabar con los muertos vivientes. Y claro, Zoey Deutch, que de verdad que es lo más divertido y memorable de una película que, en general, se limita a dejarse ver.

6/10

21/10/19

Diecisiete – Derecho a ser rescatado



Dir.: Daniel Sánchez Arévalo
Int.: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Itsaso Arana, Lola Cordón, Iñigo Aranburu, Kandido Uranga
¿De qué va?: Héctor tiene 17 años, y lleva dos interno en un centro de menores. Un día, se anima a participar en una terapia de reinserción con perros y conoce a una perra tan apocada y esquiva como él. Héctor y su perro, a la que llama Oveja, establecen un vínculo muy especial. Claro que, al cabo de unos meses, Oveja no aparece porque por fin ha sido adoptada. Héctor decidirá entonces escaparse, para ir en busca de su perro con la ayuda de su hermano Ismael.

Reseña: Han pasado seis años desde La gran familia española (2013), el último largometraje estrenado de Daniel Sánchez Arévalo, y ya nos hacía falta que volviese a rodar. Porque sus comedias, deconstrucciones del macho alfa español, agridulces pero tiernas, suponen un oasis entre ese humor regionalista que tan bien funciona en la taquilla española. Y por fin ha regresado, de la mano de Netflix, con Diecisiete, una película que retrotrae a la sencillez y al descubrimiento de nuevos y prometedores rostros de su ópera prima, AzulOscuroCasiNegro (2006), y en la que, al igual que en todo su cine, el drama no es algo en lo que regodearse, sino una oportunidad de recuperar lazos rotos y dar nuevas oportunidades a la vida.


La película tiene ingredientes mas que necesarios para construir una ‘feel good movie’ de manual: un viaje por carretera de dos hermanos que no logran entenderse, perros recogidos, delitos cometidos siempre por una buena causa, un regreso al pueblo de la infancia y una abuela con la cabeza ida. Pero en vez de limitarse a explotar su vertiente lacrimógena, se esfuerza por crear una narración que resulta profundamente empática, divertida y emotiva sin forzar los resortes dramáticos, o al menos, sin que nos demos cuenta ni nos moleste. En los primeros veinte minutos de la película ya le hemos cogido cariño al chaval protagonista, Héctor, y hasta puede que hayamos soltado alguna lágrima en la hermosa secuencia en la que se ve cómo evoluciona su relación con Oveja, el perro por el que se escapará de la institución en la que está internado para ir a buscarlo. El joven que lo interpreta, Biel Montoro está magnífico, al igual que su hermano de la ficción, Nacho Sánchez, haciendo suyo un papel que parece hecho a la medida de Quim Gutiérrez, actor fetiche de Sánchez Arévalo.


En Diecisiete hay mucho amor hacia los perros, hacia los hermanos, hacia los abuelos y hacia Cantabria, cuyos paisajes naturales ejercen de espectacular escenario de la historia. También hay miedo a hacerse mayor, a la muerte, a ser excluido y a no estar a la altura ni de las circunstancias ni de las personas a las que queremos. Podría haber salido algo empalagoso y autocompasivo, pero en cambio, Sanchez Arévalo eleva el cine amable y de buenos sentimientos al haber sabido tocar las teclas precisas para construir una película luminosa, entrañable y optimista capaz de desarmar hasta al espectador más escéptico. Es un tipo de película que, en realidad, escasea bastante: aquella que puedes recomendar a cualquiera, sin importar gustos, género, edad o procedencia, sin miedo a recibir represalias.

8/10

19/10/19

O.C: Diez negritos (1945)

¿De qué va?: Diez personas son invitadas un fin de semana a una isla por un misterioso personaje. Cuando llegan a la isla, su anfitrión no está en ella, pero sí una cinta con una acusación de asesinato y muchas sospechas…

Reputación: Primera adaptación cinematográfica de la novela Ten Little Niggers de Agatha Christie, cuyo título se cambió posteriormente por And Then There Were None al considerarse ofensivo en Estados Unidos y otros países; Reino Unido fue el único país de habla inglesa en el que el film se estrenó bajo el título original de la novela. Se ha descubierto que la premisa de la historia está inspirada en una  pieza teatral poco conocida de Owen Davis titulada The Ninth Guest, que también fue llevada al cine en 1934 y que versa sobre un grupo de personas que son reunidas por un anónimo que las va asesinando una a una. La adaptación de Diez negritos es bastante fiel a su referente literario, pero el final es el que la propia Christie escribió para su adaptación teatral; uno que infunde más optimismo a la audiencia de tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Al no haberse renovado la licencia de copyright, la película es de dominio público, por lo que cualquiera puede duplicar y vender una copia del film. Por eso, muchas de las ediciones de la película que hay en el mercado tienen una edición y una calidad extremadamente pobres.


Comentario: La primera de muchas adaptaciones al cine y la televisión de una de las novelas más populares de Agatha Christie contiene toda la esencia de ese atractivo misterio que ha enganchado a todas las generaciones, y que ha influenciado enormemente a multitud de historias de terror y de suspense. De hecho, es considerado por muchos como el auténtico primer slasher de la historia, siempre que se obvie su olvidado “referente”, The Ninth Guest. La película está dirigida con elegancia por René Clair y bien interpretada por su elenco, pero tiene un tono familiar, incluso cómico, que va a la contra de la tensión que debería generar la trama, concluyendo en un desenlace menos potente que el de la novela. Probablemente no sea la mejor adaptación que se haya hecho, pero sí que es la más clásica tanto para lo bueno como para lo malo. 

Próximo visionado: Bella de día (1967)

16/10/19

Día de lluvia en Nueva York – Cuento de otoño



Dir.: Woody Allen
Int.: Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Diego Luna, Jude Law, Liev Schreiber, Cherry Jones, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall
¿De qué va?: Gatsby y Ashleigh son una joven pareja de universitarios que se dispone a pasar un fin de semana en la ciudad de Nueva York. Ella va a entrevistar a un reconocido cineasta que pasa por un momento de crisis creativa, mientras que Gatsby se reencontrará por casualidad con Chan, la hermana pequeña de una ex-novia.

Reseña: Al final de Midnight in Paris (2011), Owen Wilson y Léa Seydoux conectan al descubrir que a los dos les gusta más la capital parisina cuando llueve. La lluvia vuelve a funcionar como elemento romántico en el último film de Woody Allen, puesto que para su joven protagonista, Gatsby, un aguacero otoñal forma parte de un conjunto de pequeños placeres que, a diferencia de tanto su generación como la clase alta neoyorkina de la que proviene, él sí que sabe apreciar. Gatsby, al igual que el personaje de Wilson en Midnight in Paris, es un nostálgico de épocas pretéritas que ni siquiera ha vivido, algo muy característico de aquellas privilegiados a los que nunca les ha faltado de nada y aún así se quejan por todo.


Gatsby es el personaje que probablemente hubiese interpretado Allen de joven, el protagonista por excelencia de su filmografía: intelectual, ególatra, neurótico, excéntrico y sentimentalmente confundido. Sin embargo, en esta ocasión se enfatiza bastante que es un crío consentido que no aprecia la inmensa suerte de haber nacido en una familia acomodada, gracias a su encuentro con Chan (una increíblemente carismática Selena Gomez) que le tiene calado y le habla con desarmante franqueza. Al tiempo que Gatsby va dando tumbos por la Gran Manzana, su novia, Ashleigh, vive una inesperada aventura al dejarse llevar por una serie de encuentros e incidentes con un director, un guionista y una estrella de Hollywood que encuentran en la joven la frescura y la ingenuidad ausente en sus vidas y carreras desde hace tiempo.


A través de esas dos tramas paralelas, se construye la comedia de Woody Allen más efectiva desde Midnight in Paris. El humor funciona como un tiro en la historia de Ashleigh gracias en buena medida a Elle Fanning presumiendo de vis cómica como no lo había hecho hasta ahora. Por su parte, Timothée Chalamet conduce con confianza una trama en la que los gags se alternan con el romance y la melancolía, forjando una gran química con Selena Gomez y protagonizando grandes momentos, como cuando interpreta Everything Happens to Me de Chet Baker al piano. Muchos actores repudian ahora a Woody Allen, pero el cineasta neyorkino siempre ha sabido sacar lo mejor de ellos en papeles que les sientan como un guante, si bien es verdad que en cuarenta años no ha variado nada con los arquetipos sobre los que se rigen sus personajes.


Es probable que si Día de lluvia en Nueva York se hubiese estrenado hace un año no hubiese tenido tan buena acogida como está teniendo ahora. La ruptura de la tradicional cita anual con Woody Allen ha hecho que el reencuentro con su cine haya sido como un cálido regreso al hogar tras una larga ausencia, tal y como le ocurre a Gatsby al redescubrir Nueva York tras haberse marchado renegando de ella. Por cierto que la Gran Manzana nunca se ha visto tan hermosa en la filmografía de Allen; la culpa la tiene Vittorio Storaro, que consigue concentrar la esencia del otoño en unas estampas de la ciudad grises y ocres, iluminadas por los rayos de sol que se cuelan entre los nubarrones que pueblan un fin de semana de enredos y romance como solo ocurre en un tipo de películas que ya no se hace.

8/10

15/10/19

Paradise Hills – Las doncellas perfectas




Dir.: Alice Waddington
Int.: Emma Roberts, Milla Jovovich, Eiza González, Awkwafina, Danielle Macdonald, Jeremy Irvine, Arnaud Valois
¿De qué va?: En una extraña isla se encuentra Paradise Hills, una residencia de lujo a la que las familias acomodadas mandan a sus hijas para que sean entrenadas y educadas para ser mujeres perfectas. La joven Uma es enviada a este internado en el que pretenden moldear su personalidad, pero quiere seguir siendo fiel a sí misma, y pronto descubrirá que la residencia oculta un turbio secreto.

Reseña: Tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos del cine fantástico y de terror que se hace en España: grandes películas, grandes directores, atraemos estrellas de Hollywood, hemos sido objeto de remakes (ninguno que haya conseguido superar al original) y tenemos en Sitges uno de los festivales de género más prestigiosos e importantes a nivel mundial. Precisamente, en la sección a competición de este festival participó Paradise Hills, ópera prima de la directora bilbaína de 29 años Alice Waddington, que se rodó entre Barcelona y Gran Canaria en inglés y con un reparto internacional. Se trata de una fábula distópica que gira en torno a una institución donde chicas rebeldes son enviadas para ser dóciles y cumplir con lo que sus familias esperan de ellas. Podría definirse como una versión “Young Adult” de  Las esposas de Stepford (1975,) pero no es la única referencia que se puede encontrar en la película.


Desde los clásicos Disney hasta El cuento de la criada, pasando por los videoclips multicolores de Katy Perry y por Black Mirror, Waddington bebe de muchas fuentes para construir una fábula deliberadamente kitsch, con un cuidado vestuario que convierte a sus protagonistas en princesas encadenadas, y un diseño de producción barroco con detalles futuristas. Paradise Hills entra fácil por los ojos… pero no tanto por los oídos. El guion escrito por Nacho Vigalondo y Brian DeLeeuw es sumamente básico, con resortes primitivos para hacer avanzar la trama y líneas de diálogo burdas que son recitadas sin demasiada convicción por Emma Roberts y sus compañeras. Hay una subtrama romántica con Jeremy Irvine que da bastante vergüencita ajena y se descuida la descripción del internado donde se desarrolla el film, apostándose todo por un misterio que se resuelve de forma atropellada y confusa. Bien por reunir en su elenco a una nueva y diversa generación de actrices como Eiza González, Awkwafina y Danielle Macdonald; mal por reducir sus personajes a un par de adjetivos y a ser meras comparsas del de Roberts.


Al margen de la dirección artística, lo mejor del conjunto es una Milla Jovovich que encuentra el punto perfecto de mamarrachismo que necesita su personaje, una mezcla imposible de señorita Rottenmeier y Hiedra venenosa. La película toca temas que deberían calar en la audiencia joven como pueden ser la obsesión por el culto al cuerpo y la belleza, la explotación de la clase baja, el temor a que el futuro nos aguarde un regreso a la Edad Media y la importancia de la liberación femenina. Pero no dejan de ser ideas que en su mayoría no terminan de desarrollarse ni de encajar con la recargada imaginería visual. Con todo, no descartemos que acabe convirtiéndose en film de culto, y no deja de ser una carta de presentación lo bastante llamativa como para que prestemos atención a lo próximo que nos llegue de su directora.

5/10

14/10/19

O.C: Vinieron de dentro de… (1975)

¿De qué va?: Un científico que está realizando experimentos con una nueva forma de trasplantes orgánicos mata a una mujer residente en un complejo de apartamentos e inmediatamente después se suicida. La investigación de ambas muertes conduce a un descubrimiento espeluznante: un parásito que originalmente había sido creado por el científico como parte de su experimento ha escapado del lugar y se encuentra recorriendo el edificio en busca de un huésped.

Reputacion: Tras rodar dos películas y haber trabajado en televisión, David Cronenberg decide que quiere centrarse en el cine, y en 1973 termina el guion de su siguiente proyecto, titulado Orgy of the Blood Parasites (La orgía de los parásitos de la sangre). Pese a buscar financiación en Estados Unidos, es su Canadá total la que finalmente pone dinero para poder rodarla. Se estrenó bajo el título Shivers (Escalofríos), aunque en Estados Unidos se comercializó bajo el nombre They Came from Within, del que sale su título español. Se rodó en 14 días con 200.000 dólares y con un equipo técnico cualificado que tenía a Ivan Reitman (Los Cazafantasmas) a cargo de la música y de la producción, una mejoría considerable respecto a las anteriores películas de Cronenberg, para las que había recurrido a amigos y compañeros de la universidad. La película funcionó bien en taquilla, pero pese a ganar el premio a mejor dirección del Festival de Sitges, recibió críticas terribles. El periodista canadiense Robert Fuldord la atacó a través de un artículo para una revista nacional titulado "You Should Know How Bad this Movie Is: You Paid for It” (Deberías saber lo mala que es esta película: Has pagado por ella), en relación a las ayudas públicas con las que se había costeado parte del film. El artículo tuvo tanta repercusión que no solo dificultó la búsqueda de financiación de los proyectos posteriores de Cronenberg, sino que propició que éste perdiera su apartamento de Toronto.


Comentario: David Cronenberg se ha convertido en uno de los directores más interesantes y subversivos de la industria cinematográfica global, pero como muchos otros, necesitó de tiempo y práctica para perfeccionar su estilo. Su tercera pelicula, Vinieron de dentro de…, forma parte de ese aprendizaje y… no es buena. Tiene un prólogo prometedor e inquietante mostrando diapositivas de los apartamentos de lujo en los que se va a desarrollar la acción y un argumento que parece una variante sexual de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956). Sin embargo, en el apartado técnico es cutre, los actores son terribles, el suspense está mal manejado y ni siquiera es lo bastante disparatada como para ser divertida. Pero que no quepa duda de que en esta revolución sexual asquerosilla se atisban destellos de genio por parte de su director que se avivaron en posteriores y mejores películas, como es el caso de La mosca (1986).

Próximo visionado: Diez negritos (1945)