10/10/19

Joker – El rey bufón



Dir.:
Todd Phillips
Int.: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen, Shea Whigham, Bill Camp, Glenn Flescher, Leigh Gill
¿De que va?: En la ciudad de Gotham, Arthur Fleck es un aspirante a comediante con problemas mentales que se embarca en una espiral de revolución y crímenes sangrientos. Este camino lo pone cara a cara con su álter ego: "Joker".

Reseña: El ruido mediático puede ocasionar que no pensemos la cosas con claridad. La cantidad de titulares generados durante el último mes a raíz del paso triunfal de Joker por el Festival de Venecia ha sido abrumadora: discusiones sobre si es o no una película de superhéroes, su director, Todd Phillips, declarando que la corrección política ha acabado con sus ganas de hacer comedia (ugh), asociaciones americanas de víctimas de tiroteos alertando de los peligros de la película, más declaraciones absurdas de Phillips… En estos casos uno puede llegar al visionado sin haberse comido ningún spoiler pero exhausto, con el deseo último de descubrir al fin a qué viene tanto jaleo, pero sobre todo de poder pasar a otra cosa. Porque sí, es probable que estemos ante la película favorita del año para medio planeta, y es muy buena, pero cuidado con el hype, que siempre nos juega malas pasadas.


Todd Phillips tiene una intención clara con Joker, y que al comienzo de la película aparezca el logo clásico de Warner es toda una declaración de intenciones: traer de vuelta el thriller urbano que tuvo su auge en la década de los 70. Para ello cuenta con dos grandes referentes: Taxi Driver (1976) y El rey de la comedia (1982), ambas dirigidas por Martin Scorsese, el mismo que hace poco declaró que las películas de Marvel no eran cine auténtico. Joker es, en esencia, una historia de orígenes de uno de los supervillanos más importantes de la cultura popular contada en clave de drama psicológico. Arthur no es un loco espontáneo por haberse caído en un tanque de productos químicos, sino una persona con un trastorno mental agravado por un entorno dañino y violento que le menosprecia y le da la espalda. La película narra el descenso a la locura de Arthur en su intento por crecerse en un mundo caótico, y esto se produce  a través de una serie de tragedias, traumas y carencias tremendistas que le emparenta directamente con Precious (2009), pues aquella muchacha también acarreaba con todos los males del mundo sobre sus hombros.


Joker es valiente porque, a diferencia de todos los spin-off centrados en villanos, jamás intenta redimir al personaje ni defender sus actos. Sí que se genera cierta empatía al tratarse de una víctima del sistema y de que todo lo veamos a través del prisma de Arthur, pero en ningún momento se inclina a apoyar sus acciones o incita más a iniciar una revolución que otras películas que abordan agitaciones sociales. Si bien Gotham no recupera el icónico estilo gótico que le infundió Tim Burton, sí que se ha hecho un gran trabajo de ambientación. Casi se puede oler la basura tirada por las calles de Gotham, de la misma forma en la que se percibe la crispación y el malestar de una ciudad que tan solo necesita de un detonante para implosionar… y ese detonante cobra la forma del Joker, que se convierte sin buscarlo en un símbolo de la lucha contra el sistema.


Y qué se podrá decir que no se haya dicho ya sobre lo que hace una bestia parda de la interpretación como Joaquin Phoenix con este personaje. Extremadamente delgado, retorciendo su cuerpo como si se tratase de una marioneta, y con esa risa histérica e incómoda que se reproduce hasta la saciedad, Phoenix construye un Joker distinto a todos los que conocemos, lo saca de su rol de archienemigo de Batman para hacerlo suyo y logra una simbiosis perfecta tal y como se puede ver en la mejor escena del conjunto, la del baile en el baño, en la que también destacan los otros grandes valores del film: la fotografía de Lawrence Sher, la partitura compuesta por Hildur Guðnadóttir y la dirección de Phillips. El resto de personajes son meramente funcionales, siendo el más destacable Robert De Niro. Lástima que se introduzcan algunos flashbacks explicativos que no hacen más que subrayar obviedades y, sobre todo, que al final me haya quedado con la duda de si Joker es algo más que la suma de sus referencias aplicada a un villano extrapolado del tebeo donde ha crecido. Que no queda duda de que es un film notable gracias en gran medida a su factura y su protagonista, pero su supuesto carácter revolucionario no es más que una reproducción fidedigna de un tipo de cine que se hacía hace cuarenta años.

8/10

9/10/19

O.C: ¡Jo, que noche! (1985)

¿De qué va?: Paul Hackett trabaja como programador en una compañía de informática de Nueva York. Una noche, después de finalizar su jornada laboral, conoce en un bar a una joven que le invita  a su apartamento en el Soho. En el camino, Paul se verá inmerso en una espiral de contratiempos y coincidencias, perdido en un extraño barrio y perseguido por algunos de sus extraños habitantes. Entre miedo y asombro, la noche de Paul se convertirá en una auténtica locura.

Reputación: Martin Scorsese planteó ¡Jo, qué noche! (After Hours) como una parodia del estilo de Alfred Hitchcock. Los elaborados movimientos de cámara emulan las secuencias de Marnie, la ladrona (1964), mientras que la partitura de Howard Shore recrea el estilo de uno de los colaboradores más habituales de Hitchcock, Bernard Herrmann. Tim Burton fue la segunda opción para dirigir el film después de que los productores viesen Vincent (1982). Sin embargo, la agenda de Scorsese quedó libre cuando la producción de La última tentación de Cristo (1988) se retrasó, así que Burton se retiró del proyecto alegando que no quería entrometerse en el camino de Scorsese. El guion es de Joseph Minion, que lo presentó como su tesis para la Escuela de Cine de Columbia, calificada con una 'A' por el director yugoslavo Dusan Makavejev. Scorsese le pidió a su actor protagonista, Griffin Dune, que se abstuviera de mantener relaciones sexuales y de dormir durante el rodaje para conseguir de él un sentimiento de paranoia más realista. La película recaudó poco más de 10 millones de dólares en Estados Unidos. A pesar de no ser bien recibida por el público, recibió buenas críticas y le proporcionó a Scorsese el premio a mejor director del Festival de Cannes.


Comentario: La película más marciana de la filmografía de Scorsese es una suerte de Alicia en el país de las maravillas en la que Alicia es un ejecutivo gris, la madriguera donde se mete el Nueva York nocturno, y el conejo blanco que persigue una atractiva y misteriosa joven. A lo largo de su periplo, Paul se cruza con una galería de personajes con conductas a cada cual más errática y excéntrica que lo conducen a experimentar una serie de catastróficas y delirantes desdichas. Griffin Dune esta estupendo como el ¿cuerdo? en un mundo de locos que se rige por su propia lógica interna en este sueño febril surrealista, absurdo y muy, muy divertido.

Próximo visionado: Vinieron de dentro de… (1975)

7/10/19

Noche de bodas – La liebre y los galgos



Dir.: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett
Int.: Samara Weaving, Adam Brody, Mark O’Brien, Henry Czerny, Andie McDowell, Melanie Scrofano, Kristian Bruun, Nicky Guadagni
¿De qué va?: Durante su noche de bodas, una novia recibe una extraña invitación de la rica y excéntrica familia de su marido. Todo toma un giro siniestro cuando la obligan a participar en una tradición ancestral, que se convierte en un juego letal en el que tendrá que luchar por su supervivencia.

Reseña: Es fácil odiar a los ricos y privilegiados. Repudiamos el afán por exhibirse, la altivez, el sentimiento de superioridad y la cuna de oro donde muchos han nacido. Pero al mismo tiempo, sentimos cierta fascinación hacia sus rituales sociales, sus excesos y al lujo del que están rodeados. Leemos sobre sus miserias en la prensa y no podemos evitar jactarnos de aquellos que caen en picado después de haberlo tenido todo. Mi abuelo solía decir que “la gente rica es el demonio”; una expresión un tanto exagerada como cualquier muestra de sabiduría del refranero popular, pero que no deja de evidenciar el escepticismo que siempre ha sentido la clase obrera hacia la alta. Esta lucha de clases está presente en Noche de bodas (Ready or Not), una comedia negrísima con todos los ingredientes para convertirse en película de culto.


Tras un perturbador prólogo, el film dirigido a cuatro manos por Matt Bettinelly-Olipn y Tyler Gillett arranca en las horas previas a la boda entre Grace y Alex. Se da la situación de que Alex pertenece al clan Le Domas, que ha sustentado su imperio económico en la industria de los juegos de mesa a lo largo de varias generaciones. También tienen una peculiar tradición: en la noche de bodas, el recién llegado a la familia debe sacar una carta de una máquina en la que se indica el juego al que todos los miembros deberán jugar. A la pobre de Grace le tocará un juego a vida o muerte que emparenta la película con el estupendo slasher Tú eres el siguiente(2011), y si bien ambas revierten el rol de víctima que siempre se le ha adjudicado a la ‘final girl’, Noche de bodas no intenta infundir miedo ni se preocupa por generar sustos, lo cual puede decepcionar a aquellos que busquen una propuesta de terror al uso.


Pero aquellos que consigan entrar en el juego que propone el film se encontrarán con una sátira divertidísima con tanta mala uva como socarronería. El guion viene co-escrito por Ryan Murphy (American Horror Story), notándose su impronta tanto al sacar tiempo para desarrollar las personalidades de cada personaje en el caos que no tarda en generarse como en la caricaturización en la que cae alguno de ellos. No obstante, si bien es genial que se recupere  para la ocasión a Adam Brody y a Andy McDowell en un rol muy diferente al que estamos acostumbrados a verla, la película pertenece a Samara Weaving, la desafortunada novia. La actriz australiana, que ya demostró lo bien que se le da aunar comedia y terror en The Babysitter (2017), nos conquista progresivamente a lo largo del metraje gracias al cursillo acelerado de empoderamiento al que su personaje debe someterse si quiere sobrevivir a su noche de bodas, armada con lo que buenamente puede agarrar, con sus Converses amarillas, y con una personalidad irresistible con la que consigue que nos preocupemos seriamente de que se mantenga con vida… porque nos encantaría llevárnosla de fiesta a celebrarlo.


En resumidas cuentas, Noche de bodas parte de la preocupación sobre cómo encajar en la familia política para desarrollar a posteriori una jornada de caza que se vuelve en contra del depredador, quien a su vez sufre un miedo atroz a caerse del eslabón más alto de la cadena alimenticia. La película hace sufrir a las clases privilegiadas, le da material a Samara Weaving para que nunca más la confundamos con Margot Robbie y construye una trama tensa llena de giros y humor absurdo que no explota hasta culminar en un impactante clímax difícilmente superable. Te quedarás con ganas de echar otra partida.

7’5/10

3/10/19

Mientras dure la guerra – La brecha hispánica



Dir.: Alejandro Amenábar
Int.: Karra Elejalde, Eduard Fernández, Santi Prego, Carlos Serrano-Clark, Patricia López Arnaiz, Inma Cuevas, Tito Valverde, Nathalie Poza, Mireia Rey
¿De qué va?: Salamanca, 1936. El célebre escritor Miguel de Unamuno apoya la rebelión militar con la esperanza de resolver la caótica situación del país. Mientras tanto, el general Franco suma sus tropas al levantamiento, aspirando en secreto a tomar el mando de la guerra. Cuando el conflicto se torna sangriento y algunos de sus amigos son encarcelados, Unamuno se cuestiona su posición inicial.

Reseña: Es horrible empezar una crítica citando a un amigo, mi querido Luis Ogando, que a su vez hacía alusión a algo que leyó en un artículo, pero en este caso, conviene hacerlo para dejar claro algo fundamental desde el principio: es muy probable que el joven Alejandro Amenábar, el que revolucionó el cine español y de género con Tesis (1996), Abre los ojos (1997) y Los otros (2001) ya no exista. Esa época ya terminó. Ahora tenemos a un Amenábar maduro, que se decanta por géneros cinematográficos más clásicos como el melodrama (Mar adentro, 2004) o el cine histórico (Ágora, 2009), y que cuando intenta volver a sus orígenes (Regresión, 2015) le sale el tiro por la culata, porque ya no es el de antaño. A todos nos pasa: con la edad, perdemos facultades y adquirimos otras. Amenábar ha perdido capacidad para sorprender pero es probable que haya ganado aptitud para cautivar al gran público con historias que a priori no tienen elementos que puedan interesarles. Pasó con Ágora y vuelve a pasar con Mientras dure la guerra.


La película cuenta básicamente lo que se resume en el párrafo de la wikipedia de Miguel de Unamuno sobre la Guerra Civil, de su apoyo inicial a la rebelión militar para poco después arrepentirse por ello al ver todas las atrocidades que estaba cometiendo dicho bando, incluso en su círculo más cercano. No profundiza demasiado en las contradicciones del filósofo pero es un retrato limpio y correcto acerca de cómo una de las personas más sabias del país se equivoca y se debate entre sucumbir al miedo o dar un paso al frente. De forma paralela, se muestra la llegada de Franco al mando militar, y cómo con la ayuda del general Millán-Astray se convierte en la máxima autoridad del bando sublevado. Es muy interesante la forma en la que está retratado Franco en el film, pues no está caricaturizado como sí lo está Millán-Astray (Eduard Fernández), aunque habría que ver si este último era así de esperpéntico en la vida real. El Franco al que encarna con eficacia Santi Prego es en apariencia un “pobre diablo”, tal y como lo define Unamuno en un momento dado, pero a través de pequeños detalles y gestos se entrevé que en realidad es una persona taimada y ávida de poder, y que cuando al fin lo consiga no lo va a soltar; a las pruebas me remito…


Volviendo a Unamuno, el recto de la Universidad de Salamanca cobra vida a través de Karra Elejalde haciendo uno de esos ejercicios de interpretación en los que el actor hace suyo al personaje real al que encarna en vez de desaparecer en él, lo cual, en muchas ocasiones es mas interesante que dejarse llevar por las prótesis y la sobreactuación. Aquí hay mucho maquillaje, pero no resulta tan artificial como en otros muchos biopics. A pesar de su terquedad, el Unamuno de Elejalde resulta empático, cercano y hasta entrañable, y en el esperado clímax del film, aquel en el que Unamuno dio su famoso discurso y sobre el que toda la película está construida, el actor convence liderando el momento más emocionante del conjunto.


Alejandro Amenábar sigue siendo un gran contador de historias, y aunque técnicamente siempre resulte impecable, le pueden los recursos narrativos de brocha gorda: música rimbombante, flashbacks de juventud, intentos de emotividad manidos… Pero puede que eso le funcione a la hora de conectar con su público, y poder así transmitirles ese mensaje de entendimiento y diálogo que sobrevuela la película y que hoy en día se necesita aplicar en una España más fracturada que nunca. El problema es que al ser tan correcta, tan mansa, no deja poso, y así, el espacio para la reflexión se queda demasiado corto, con lo cual el film resulta menos memorable de lo que debería ser para lo necesario que es.

6’5/10

2/10/19

Itinerario de estrenos de octubre 2019



Joker: Todd Philips (Juego de armas) dirige y co-escribe esta película que se inspira en el archienemigo de Batman para contar la historia de Arthur Fleck, un aspirante a comediante ignorado por la sociedad que, a raíz de una serie de acontecimientos trágicos, empezará a ver el mundo de otra manera. Joaquin Phoenix (Los hermanos Sisters) tiene un pasaporte directo al Oscar por su encarnación del Joker en este film, muy buen recibido por la crítica, y ganador del León de Oro a mejor película del pasado Festival de Venecia. Completan el reparto Robert De Niro (Joy), Zazie Beetz (Deadpool 2) y Frances Conroy (American Horror Story).
Estreno: 4 de octubre




Día de lluvia en Nueva York: Con un año de retraso llega el último film de Woody Allen (Wonder Wheel), guardado en un cajón por su productora, Amazon, tras la mala prensa generada por el director a raíz del movimiento #MeToo. Timothée Chalamet (Beautiful Boy), Elle Fanning (Teen Spirit), Selena Gomez (Los muertos no mueren), Jude Law (Capitana Marvel), Diego Luna (Narcos: México), Rebecca Hall (Holmes & Watson) y Liev Schreiber (La quinta ola) encabezan el reparto de la película, que gira en torno a una joven pareja que viaja un fin de semana a Nueva York, donde se enfrentarán al mal tiempo y a una serie de aventuras que podrá a prueba su relación. La recepción crítica está siendo bastante dispar, aunque en general parece que no estamos ante de uno de los mejores trabajos del director, pero tampoco de los peores.
Estreno: 11 de octubre



Noche de bodas: Comedia negra sobre una mujer que, en su noche de bodas, debe participar en una tradición ancestral de la adinerada familia de su marido y que acaba convirtiéndose en una lucha a muerte por su supervivencia. Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin (El heredero del diablo) dirigen el film, protagonizado por Samara Weaving (Tres anuncios en las afueras), Adam Brody (¡Shazam!) y Andie MacDowell (Héroes en el infierno) entre otros. Podrá verse en el Festival de Sitges, marco perfecto para una cinta divertidísima y sangrienta, con una tremenda interpretación a cargo de Weaving. En breve, reseña.
Estreno: 11 de octubre



Paradise Hills: La bilbaína Alice Waddington dirige este film que ha contado con la participación de Nacho Vigalondo (Colossal) en el guion y que se ambienta en un futuro donde las familias adineradas mandan a sus hijas a un internado para que las conviertan en las esposas perfectas. Sin embargo, con la llegada de una nueva residente, un plan de fuga se pone en marcha. Emma Roberts (American Horror Story), Milla Jovovich (Hellboy), Awkwafina (Ocean’s 8), Danielle Macdonald (Creedme), Eiza González (Baby Driver) y Jeremy Irvine (Mamma Mia: Una y otra vez) conforman el reparto internacional de esta producción española, que se filmó entre Barcelona y Gran Canaria, y que ha recibido críticas mayoritariamente regulares tirando a negativas.
Estreno: 11 de octubre



Zombieland: Mata y remata: Diez años después del estreno de Bienvenidos a Zombieland llega su secuela, que vuelve a estar dirigida por Ruben Fleischer y a contar con su cuarteto protagonista: Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone y Abigail Breslin. Rosario Dawson (Alguien especial), Zoey Dutch (Cómo deshacerte de tu jefe) y Luke Wilson (Qué fue de Brad) son algunos de los fichajes realizados para esta continuación en la que los protagonistas tendrán que sobrevivir tanto a hordas de muertos vivientes como a las rencillas que surgen en su convivencia.
Estreno: 18 de octubre



Parásitos: Corea del Sur ganó por primera vez la Palma de Oro del Festival de Cannes gracias a este film de Bong Joon-ho (Okja) que versa sobre lo que ocurre cuando los destinos dos familias de estratos sociales muy opuestos se entrecruzan Parece que es de esos casos en los que cuanto menos se sepa de antemano sobre el argumento mejor, así que lo único que diremos es que se trata de uno de los films con mejores críticas de lo que va de año y es que es muy probable que sea la próxima ganadora del Oscar a mejor película de habla no inglesa si Pedro Almodóvar y su Dolor y gloria no se lo impiden.
Estreno: 25 de octubre



Secretos de Estado: Thriller basado en la historia de Katherine Gun, una traductora británica que se enfrentó a una condena a prisión al filtrar un e-mail clasificado sobre una operación de espionajes a miembros de las Naciones Unidas para forzar la participación en la Guerra de Irak. Gavid Hood (Espias desde el cielo) dirige la película protagonizada por Keira Knightley (El día que vendrá), Matt Smith (The Crown) y Ralph Fiennes (El bailarín). Las criticas han sido correctas.
Estreno: 25 de octubre



La oveja Shaun. La película: Granjaguedón: Nueva aventura cinematográfica de Shaun y su panda de ovejitas creadas por Aardman Animations. En esta ocasión, una adorable extraterrestre de asombrosos poderes aterriza en la granja, y Shaun hará todo lo posible para que su nueva amiga no sea capturada por una siniestra organización. Richard Starzak, uno de los co-directores de la anterior película, dirige en solitario esta secuela que promete muchas referencias a E.T. el extraterrestre (1982).
Estreno: 31 de octubre



La trinchera infinita: El triplete de directores vascos integrado por Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga (Handía, Loreak) vuelve a la carga con esta historia en la que, al estallar la Guerra Civil, un hombre en peligro de muerte se esconde con la ayuda de su mujer en un agujero cavado en su propia casa. Pero lo que parecía un escondite provisional, acabará alargándose durante varias décadas. Antonio de la Torre (El Reino) y Belén Cuesta (Litus) protagonizan una de las películas más aclamadas del recién finalizado Festival de San Sebastián, donde se llevó cuatro premios: mejor dirección, guion, el Irizar al cine vasco y el Feroz Zinemaldia concedido por la crítica.
Estreno: 31 de octubre



1/10/19

Actor del mes: Timothée Chalamet



Nombre completo: Timothée Hal Chalamet

Fecha de nacimiento: 27 de diciembre de 1995

Lugar de nacimiento: New York City, New York (EE.UU.)

Filmografía destacada:

The French Dispatch (2020)
Dune (2020)
Little Women (2019)

The King (2019)
Día de lluvia en Nueva York (2019)
Beautiful Boy (2018)
Hostiles (2017)
Lady Bird (2017)
Hot Summer Nights (2017)
Call Me By Your Name (2017)
Miss Stevens (2016)
Navidades, ¿bien o en familia? (2015)
El paraíso perdido (2015)
Interstellar (2014)
Hombres, mujeres & niños (2014)
Homeland (Serie de TV) (2012)


Méritos: Puede que estemos ante el primer caso en la historia de este blog en el que un actor es homenajeado por una película de la que reniega. Timothée Chalamet estrena en España Día de lluvia en Nueva York, el último film de Woody Allen, pero el sueldo que recibió lo donó, al igual que algunos de sus compañeros de reparto, al movimiento #MeToo cuando éste se encontraba en auge. La reivindicación feminista propició que muchos se tomaran en serio las acusaciones de abuso sexual hechas por Dylan Farrow, aunque Allen fuese exculpado de ellas en su momento. Día de lluvia en Nueva York tendría que haberse estrenado hace un año, pero permanece inédita en Estados Unidos después de que Amazon la metiera en un cajón al no sentarle bien a la compañía unas declaraciones de Allen sobre el #MeToo, aunque sí que llegará a los cines europeos a lo largo de este otoño. Paradójicamente, la interpretación de Chalamet está recibiendo muy buenas críticas.

Habrá que ver si le preguntan a Chalamet sobre el film y qué contestará en las entrevistas que concederá en los próximos meses por otras dos películas que sí promocionará: The King y Little Women. La primera es una producción de Netflix donde da vida al rey Enrique V y que tendrá un estreno en cines minoritario el próximo 18 de octubre, para luego poder verse de forma global en la plataforma de streaming a partir del 1 de noviembre. La segunda es una nueva versión de Mujercitas que dirige Greta Gerwig, con la que ya trabajó en Lady Bird, y que llegará a los cines por Navidad. La carrera de Chalamet ha ido viento en popa desde que tanto la crítica como el público se rindiera a sus pies gracias a su interpretación en Call Me By Your Name; su Elio es uno de esos personajes que marcan carreras y las lanzan directas al estrellato. No hay más que ver sus últimos proyectos: Dune y The French Dispatch, lo nuevo de Denis Villeneuve (Blade Runner 2049) y Wes Anderson (Isla de perros) respectivamente. Y ojo, que está saliendo con la también en alza Lily-Rose Depp. Con 23 primaveras que tiene, ojalá que el éxito no se le suba a la cabeza.



Extras:

Tráiler de Día de lluvia en Nueva York

Tráiler de The King

Tráiler de Little Women

Entrevista sobre Beautiful Boy

Timothée Chalamet Statistics

30/9/19

Crónica del 67º Festival Internacional de Cine de San Sebastián




Como siempre, vamos a desgranar lo que he tenido la ocasión de ver este año en la nueva edición del Festival de Cine de San Sebastián, ya en su 67 cumpleaños. Y, por primera vez, lo haremos en forma de lista. De lo peor a lo mejor, aquí van las 19 películas.

19- Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Se trata de una película chilena que habla de la enfermedad en el seno de la pareja y de cómo esta afecta a sus relaciones internas. En este caso, entre dos mujeres cuyo amor es incondicional. En realidad, nada nuevo bajo el Sol. Pero no es esa falta de originalidad lo que me molesta. Sin irnos muy lejos, hace bien poco Fernando Franco presentaba en este mismo Festival Morir, hablando de lo mismo pero con resultados mucho más satisfactorios, y a muchos niveles. El caso es que hacía tiempo que no veía una película tan pagada de su propia pretensión y ampulosidad. En un intento fútil por manipular las emociones de los menos avezados (o del más cool, según se mire), el director José Luis Torres Leiva debe pensar que podemos tragar con los interminables primeros planos de sus actrices, y deleitarnos con ellos. Lejos de transmitir cercanía o intimismo, el espectador pierde la referencia espacial y el lirismo que despliega me empalaga, me resulta fuertemente antipático. Así pues, la película queda vacía en su pobre descripción del duelo, torpedeada una y otra vez por un ritmo en exceso moroso, sin que la belleza de sus imágenes, que no la hay, compense lo más mínimo el esfuerzo. Los personajes, en eterno compungimiento, se pasan toda la película con la misma expresión facial, y solo rompen la monotonía dos insertos de historias dentro de la historia, que si bien parecen aportarle algo de frescor al relato, la conexión con la trama principal parece algo dudosa cuanto menos, intrascendente y, en última instancia, un experimento fallido. En resumen, sencillamente podemos estar hablando de lo peor que he visto nunca en San Sebastián.




18- Zeroville
Como de experimentos fallidos va la cosa, el nuevo trabajo de James Franco, sin ser tan insoportable como el anterior, acaso es más decepcionante, viniendo de todo un (merecidísimo) ganador de la Concha de Oro. Franco nos trae la historia de un personaje amante del cine que trata de abrirse paso en el Hollywood del cambio de paradigma, aquel cuya generación de cineastas, por primera vez, bebían de influencias netamente cinematográficas. Primero como constructor escenográfico y luego como montador de cine, en lo que se intuye un homenaje a la profesión. Como planteamiento, es original, pues nos propone un juego metafílmico en el que a medida que su personaje aprende el oficio, el relato se enrarece y el montaje es más caótico. El problema es que no termina de encontrar un equilibrio adecuado entre experimentación, comedia y narrativa. Al contrario, lo que debería ser gracioso está mal ejecutado, el desfile de personajes secundarios resulta anodino, el relato se estanca en demasiadas ocasiones debido a las constantes piedras que Franco se pone a sí mismo y, en este sentido, cabe destacar su horrenda interpretación principal. Los apuntes estéticos parecen aludir al universo posmoderno de Harmony Korine, sin lograr jamás su capacidad de evocación ni su hipnotismo, y la dirección de actores, empezando por la de sí mismo, al último Nicolas Winding Refn, pero sin su coherencia interna. James Franco parece dar tumbos buscando una voz cinematográfica propia, apoyado en múltiples referentes, pero es obvio que aún no lo ha conseguido.




17- The Audition
Como músico profesional, la temática me interesaba a priori: una profesora de violín cuya constricción social forja un carácter impredecible, irritable y frustrado en esencia, y se analiza cómo esto se transmite de arriba abajo, de madre a hijo, de profesor a alumno. El sentido vertical del constructo social ya nos da una pista de que algo no se está haciendo bien, y surgirá el conflicto. Por desgracia, el drama transcurre a ritmo de tortuga, aderezado con escenas intrascendentes, de la mano de una dirección planísima y de unos actores que no me interesan. Muy mal descritos algunos secundarios, como la pareja de la protagonista, con nula química entre ambos, y deficiente manejo del drama, excesivamente opaco y escaso. En la línea de este tipo de dramas centroeuropeos, se incluyen escenas duras, que en este caso devienen en molestas para el espectador, como aquella en que hace repetir a su alumno una y otra vez un pasaje de violín. Un intento de emular a Haneke, sin la fuerza y la inteligencia de aquel. El apunte más interesante de su directora es justo el plano final, que eleva ligeramente su calidad tirando de mala baba y pesimismo.




16- The Other Lamb
En lo referente a la lista, a partir de aquí, entramos en el largo terreno de las medianías, que al final es de lo que más se nutren los festivales. The Other Lamb, película producida por, entre otras, la Zentropa de Lars Von Trier, parece ampararse en el universo estético y temático de sus producciones para narrarnos la historia de una secta en la que un líder posee toda una cohorte de acólitas sobre las que ejerce derecho de pernada. La temática sobre sectas no es novedosa, llega tarde. Tampoco su desarrollo ofrece conclusiones frescas. Por el contrario, su iconografía es pobre y sus metáforas se hallan subrayadas hasta el paroxismo. También adolece de una trama demasiado facilona y predecible, con un tono que en ningún momento termina de estar claro. Solo me interesa su ambientación, que una vez más encuentra en el bosque un elemento de misterio donde esconder al mal. Los paralelismos con Anticristo (Lars Von Trier, 2009) son evidentes, con algún homenaje directo bastante penoso. El plano final, una memez que provoca la risa involuntaria.




15- Las letras de Jordi
Estimable en su intención, Las letras de Jordi, un documental español sobre una persona con parálisis cerebral, no termina de encontrar un equilibrio adecuado en la forma de abordar el tema. Estructurado en un 80% en torno a las conversaciones de su directora con Jordi, el principal escollo al que se enfrenta el espectador es que es muy difícil que el mensaje llegue de la mejor forma por las propias circunstancias del documentado: para comunicarse, Jordi emplea un papel con todas las letras del abecedario, que va señalando una a una. A pesar de que la mirada de su directora es respetuosa, y se muestra totalmente comprometida a desentrañar el mundo interior de su protagonista, es un hándicap demasiado grande cuando se trata de buscar la mejor forma de comunicarlo. La película se estanca ahí y es imposible sacarla del atolladero formal. Lo que más me interesa, es la evolución en la relación entre entrevistado y entrevistadora, que nos muestra cómo, a través del proceso de grabación del documental, esta va obteniendo una paulatina mejora en la comprensión, van adquiriendo un vínculo mayor y la fluidez en la comunicación comienza a mejorar. Los aderezos y apuntes sobre religión no terminan de encajar bien. Por tanto, y a pesar de su conciso metraje, los alicientes no compensan.




14- Mientras dure la guerra
La nueva película del celebérrimo Alejandro Amenábar nos narra, en clave de drama histórico, los días de Unamuno en Salamanca durante la sublevación militar fascista. El talento de Amenábar se intuye más comercial que otra cosa. Sabe simplificarlo todo para, haciendo gala de un didactismo molesto, llegar al gran público, que posiblemente disfrute de este ejercicio fútil de contarnos no se sabe muy bien qué. Porque, si lo que pretendía era homenajear a Unamuno, yo me pregunto qué habrá hecho el pobre para merecer semejante trato. Vaya por delante que la tarea era difícil de base, dada la naturaleza contradictoria y compleja del personaje. Pero eso no exime a su autor de responsabilidad cuando nos describe a un Unamuno sentencioso (la cultura del zasca trasladada de forma chabacana a los años 30), huraño pero bonachón, cuyo único afán es no mojarse hasta que, y solo exclusivamente por eso (bueno, y también si alguien “redacta mal”), secuestran a sus dos amigos. Las ideas que pone en su boca son igualmente pobres y diría que hasta peligrosas, como lo de que en España “unos y otros tienen parte de culpa, izquierda y derecha siempre discutiendo”. Si pobre es el retrato de Unamuno, caricaturesco es el de los militares del bando nacional, mención especial a un Millán Astray horrendo, escrito equivocadamente como descargo cómico. La producción de cartón piedra y su escritura deficiente hacen que, en resumen, no me crea nunca el guiñol, pero, lo que es peor, que me resulte hasta vergonzoso por momentos.




13- Y llovieron pájaros
La directora canadiense Louise Archambault nos trae este drama sobre un grupo de viejos ermitaños, su forma de afrontar la vida, y cómo acaban “adoptando” en su pequeña comunidad, de forma improbable, a otra anciana con enfermedad mental. La ternura con la que relata algunos de sus pasajes contrasta con el convencionalismo en las formas y con la excesiva reiteración de algunas ideas, como hacer cantar en demasiadas ocasiones a uno de sus personajes, empleando la música para transmitir su mundo interior. Acaba cansando. Eso sí, cuando la cámara se aleja del lago donde viven los ermitaños, la película pierde muchos enteros, amén de los personajes de la fotoperiodista y del trabajador del hotel, cuya relación está mal escrita y carece de interés. Al final, tenemos una película que no molesta, y quizá ese es precisamente su punto débil, cóctel descafeinado, plagado de decisiones dudosas y con un metraje inflado que no termina de convencer. Nadie la recordará.




12- Los miserables
Recientemente premiada en Cannes, Los miserables es un drama social francés de Ladj Ly sobre la delincuencia en el barrio de Montfermeil en París. Posee una estructura narrativa algo amorfa; la película avanza con un drama central algo pobre y con una trama que recuerda a otras cosas que ya has visto antes (Training day, por ejemplo), pero con un esquema formal reiterativo y plano. Se tiende al maniqueísmo y, por ende, a la simplificación en la construcción de los arquetipos, amén de todo un desfile de secundarios anodinos. También a la exageración de los elementos descriptivos de la miseria y a la recreación excesiva en los mismos. Cuando, en determinado punto de la película, esta parece que va a terminar, aún prosigue casi 20 minutos más, en una jugada que, ciertamente, me descoloca, pero me acaba convenciendo acaso porque son las escenas de más fuerza de todo el metraje. Lástima esa tendencia al tremendismo y a la moralina más burda, al estilo de American History X, que destruyen una película en la que se intuye el talento, pero puesto al servicio de la espectacularidad y la manipulación.




11- Sorry We Missed You
Con defectos similares, este otro drama social, ahora del británico Ken Loach, recuerda más a las películas de los Dardenne por temática. Pero, ante todo, es un guion más de Laverty al servicio de Loach, para lo bueno y para lo malo. Tocaba ahora hablar del problema de los falsos autónomos trabajando para empresas como transportistas sin apenas derechos laborales. Brillante el arranque, en el que se describe la situación del protagonista a través de una simple entrevista de empleo (“no trabajas para nosotros, trabajas CON nosotros”). La trama, como casi siempre en Loach, es una excusa para hablarnos de la eterna lucha del proletariado frente al capitalismo voraz. Para mostrarlo, Laverty describe personajes, familias, eternamente al borde del precipicio, inermes ante cualquier contratiempo. Pero es precisamente su tendencia a recrearse en la miseria de la familia protagonistas lo que hace que se atasque. Me es difícil creer tanto contratiempo. Mientras, aderezos de sentimentalismo barato y obvio trufan la historia de este héroe moderno que lucha por sacar adelante a su familia, enfrentado a un trabajo alienante y a un hijo rebelde pero bueno en el fondo. Demasiado simplista.




10- Patrick
Aunque por los pelos, más pasable es esta película portuguesa sobre un chaval de 20 años que fue secuestrado y arrancado de su familia con 8. El nombre de Patrick es empleado durante la película como sinónimo de una nueva identidad, forjada durante los años posteriores a su secuestro, en contraste con Mário, su nombre de nacimiento. Este dualismo se explora a través de un viaje a su infancia, reencontrándose con una madre que también perdió algo de sí misma cuando Mário desapareció. Nunca volverá a encontrar lo perdido. En este sentido, la película es rica en su escritura y me interesa la hondura de sus dolorosas conclusiones. Interesantes son también los apuntes en torno a su tormentosa relación con el secuestrador. El problema principal es formal. La dirección, demasiado plana, y sus imágenes, de irregular calado, no ayudan a hacer más digerible el trago. Tampoco el exceso de hermetismo en la escritura del personaje principal, irremediablemente antipático, a pesar de que es el motor de las emociones del film. Esto, unido a un ritmo moroso que se deleita demasiado escudriñando los rasgos físicos de su protagonista y sus intrascendentes desplazamientos, más algún que otro agujero de guion, la hace una película difícil, y torpedea el fluir de la trama. Los momentos mejor dirigidos, donde más se intuye el genio detrás de la cámara, son aquellos que describen la relación con su prima, de lo poco realmente bello en Patrick.




9- Proxima
El contrapunto a la recién estrenada Ad Astra, que explora la relación paterno-filial, es esta película francesa de la directora Alice Winocour sobre una astronauta, interpretada por la fantástica Eva Green, que se dispone a realizar su primera misión larga en el espacio, teniendo que lidiar por el camino con los problemas habituales de ser madre y mujer en un mundo mayoritariamente dominado por hombres. El homenaje es pertinente y realizado desde una sensibilidad bien medida. Por el camino, algunas ideas interesantes, como ese momento en que los niños descubren por primera vez el significado de la muerte, que algún día ellos y sus padres morirán, o el miedo a la separación, brillantemente reforzado por la idea del astronauta que despega de la Tierra. Muy bien rodada la relación entre los personajes de Eva Green y su hija, interpretada por Zélie Boulant, transmitiendo complicidad y ternura. Lástima que la emotividad nunca termine de alcanzar altos vuelos. En determinada escena, recuerdos a París, Texas, el espectador se encuentra buscando un clímax emocional que no termina de llegar del todo. En parte, la interpretación comedida de Green funciona, pero la encuentro perdida a la hora de transmitir sentimientos profundos. Tampoco termino de creérmela del todo como astronauta. Menos aún a Matt Dillon, perfecto como asesino en serie en La casa de Jack, pero errático en este papel. El tramo final, con el momento del despegue del cohete, es bello y emocionante, acaso lo que más de la película, pero inmediatamente después Winocour añade un epílogo innecesario que no aporta nada.




8- La verdad
La nueva película de Koreeda, en lo que ya viene siendo una tradición anual en San Sebastián, traslada con éxito a Francia el mundo fílmico del nipón, a través de la historia de una vieja actriz de éxito y las rencillas internas con su hija. Protagonizada por Catherine Deneuve en uno de los mejores papeles que le recuerdo en mucho tiempo, y por Juliette Binoche, algo más intrascendente, la comedia suave y el drama amable pero hondo que suelen vertebrar las películas de Koreeda se amoldan a la perfección a esta historia sobre la mentira, el orgullo y la mascarada en el seno de una familia acomodada francesa. El japonés tiene sobrado talento para narrar, para hacer avanzar sus pequeñas historias sin que perdamos interés. Deneuve, que parece de algún modo haber asimilado los gestos (y también la escritura) de los personajes habitualmente interpretados por la ya fallecida Kirin Kiki, musa de Koreeda, se echa la película a los hombros, como personaje central sobre el que orbitan el resto, con algún paralelismo con la Norma Desmond de El crepúsculo de los dioses. También es interesante observar cómo el japonés, con una tradición fílmica que bebe sobre todo de Ozu, asimila una sensibilidad más europea sin perder en ningún momento su esencia. La ausencia de concesiones al espectador y tal vez de mayor hondura en el tratamiento del drama (no me termino de implicar o emocionar del todo nunca) la hacen algo olvidable, pero es sin duda otro éxito, aunque moderado, en la excelente filmografía de su autor.




7- Monos
Elegida por Colombia para representarles en los Óscar, Monos es una película feroz y con nervio que narra la historia de un pequeño grupo paramilitar formado por adolescentes que han secuestrado a una mujer americana. La estilización de manos de su director Alejandro Landes está medida con precisión de cirujano: en todo momento elige la fotografía adecuada, el movimiento de cámara adecuado, o el plano fijo cuando es requerido. También la disposición de los elementos en el cuadro se halla perfectamente estudiada. Todo esto coadyuva en una película que destila rabia y fuerza, una extraña belleza de la violencia, del terror. Las interpretaciones son fantásticas, pocas veces unos actores tan entregados a sus papeles, rayan lo doloroso, tan físicos pero también con sentimientos al borde del colapso. La música es un elemento que genera tensión con una creatividad reseñable. El problema de Monos es que la trama parece estancarse en demasiadas ocasiones, y añadir elementos de repetición, o formularios, en otras tantas. El aporte de exotismo le viene muy bien a la mezcolanza de referentes, que van desde La chaqueta metálica, pasando por El señor de las moscas o, incluso, Defensa, de John Boorman. Una película más que estimable.




6- El tiempo contigo
Tras el exitazo internacional de Your Name, Makoto Shinkai, erigido en uno de los nuevos máximos referentes del anime tras la (¿)retirada(?) de Miyazaki, se propone repetir el éxito de aquella (como muestra, su elección por Japón para representarles en los Óscar) empleando la misma fórmula: una historia de amor central entre dos adolescentes en la que media algún tipo de elemento fantástico. En este caso, la protagonista (aunque la película se posiciona en el punto de vista del chico) posee el poder de manipular la meteorología a su antojo. En un Japón eternamente lluvioso, ella es la única persona que puede traer la luz. La metáfora funciona a la perfección en la lógica interna de la película. Sin embargo, lo que en Your Name redundaba en una variedad de situaciones divertidas, aquí pronto se hace repetitivo. Reconozcámoslo, la nueva idea da menos juego, o al menos está algo más desaprovechada, que el intercambio de cuerpos de Your Name. Mientras que el preciosismo del dibujo de Shinkai sigue desarmando al más duro, el sentimentalismo llega a estar tan subrayado, sobre todo a través de la tramposa música, que acaba empalagando. Una mezcla de sensaciones curiosa en la que a veces la cantidad de azúcar es aceptable (a nadie le amarga un dulce, que se dice) y, en otras, corremos riesgo de contraer diabetes tipo 2. En su tendencia al exceso, le cuesta mucho despedirse, e incluso recurre a la misma fórmula que en Your Name. Con todo y con eso, los amantes del buen anime encontrarán en El tiempo contigo un producto casi de culto, siempre a remolque del anterior éxito de Shinkai, pero muy por encima de la media actual.




5- First Love
De la extensísima carrera de Takashi Miike poco se puede decir. Que tiene películas buenas y películas menos buenas. Pero todas poseen un elemento común: un autor libre divirtiéndose, haciendo lo que le da la gana. Hasta cuando tocan películas “serias”. First Love no entra en este último catálogo, pero por poco. La trama central, un boxeador mediocre se ve envuelto en un alocado entramado de mafias donde intervienen la yakuza, la Tríada y la policía, resulta algo insustancial. Pero no preocuparse: se trata de una mera excusa para que Miike exponga su repertorio habitual, de forma más mesurada. Al tratarse de una trama más o menos convencional, la película es más accesible que otros experimentos mucho más radicales de su autor, pero los que veníamos a ver una película de Miike no podemos sino salir satisfechos con el espectáculo. El humor slapstick marca de la casa se combina a la perfección con una trama que avanza a un ritmo frenético gracias a su ligereza (nada de la ampulosidad del cine coreano). Miike se las apaña para salir indemne de situaciones que, en manos de otros, habrían resultado ridículas cuando menos. Quizá le eche en falta mayor personalidad para acabar de disfrutarla del todo; sigo admirando más al Miike radical de Visitor Q o, incluso, de Yakuza Apocalypse. Pero el nipón tiene la capacidad de que sus películas, sean como sean, siempre apetezcan, siempre entren bien. Desde esa base, First Love es decididamente superior a la media.




4- La trinchera infinita
La nueva película de los directores de Handia, esta vez formando una sólida terna, algo bastante poco común, traslada la acción del País Vasco a una Andalucía opresiva, descrita magistralmente a través de la puesta en escena, y nos narra la historia de un concejal republicano en un pueblo que, al estallar la Guerra Civil, se ve obligado a esconderse en un agujero de su casa. Parece ser que no fueron pocas las historias de personas que tuvieron que permanecer escondidas prácticamente media vida con temor a ser apresados por el régimen fascista. Topos, les llamaron. Al temor a ser apresado, se suma la paranoia tan bien retratada en la película a que cualquier persona del pueblo te pudiera delatar. Magistralmente interpretado por un Antonio de la Torre que, lejos de cansarse de ofrecernos trabajos impecables, aquí se supera, y por una Belén Cuesta que sigue demostrando ser una de las actrices españolas del momento (por momentos, incluso supera a su partenaire), los directores consiguen que nos interesemos por el devenir de los acontecimientos durante las, en ocasiones agotadoras, dos horas y media de película. El ritmo, no obstante, es bueno, trufado de escenas de tensión, pero también hondura en su tratamiento de los problemas de pareja y del universo interno de ambos. La evolución de la situación, en un principio desesperada y tratada en clave de suspense, deviene en kafkiana a medida que avanzan los minutos y no se termina de resolver. La película se ha podido ver envuelta en cierta polémica porque el marcado acento andaluz impide en ocasiones el correcto entendimiento del texto. En este sentido, creo que a La trinchera infinita le sienta perfectamente sacrificar un poco el entendimiento del texto (problema que se acaba solucionando a los 30 minutos una vez que se te ha hecho el oído) en favor de la verosimilitud y la cercanía. Sin duda, una decisión acertada de sus directores que prefieren una dirección de actores más naturalista a la habitual declamación teatral que, sin irnos muy lejos, hace que no me crea nada, como decía, a Mientras dure la guerra.




3- Lo que arde
Ya son unas cuantas las películas españolas que están confirmando el 2019 como un gran año para el cine patrio. Dolor y gloria, La virgen de agosto, la propia La trinchera infinita y, también, Lo que arde, lo último del director de origen gallego Oliver Laxe. Como en sus trabajos anteriores, Laxe nos presenta un producto a caballo entre el documental y la ficción. Los límites son difusos, pero tampoco es necesario definirlos. Se trata de la historia de un hombre que sale de la cárcel tras cumplir condena por pirómano de montes en la Galicia rural, y regresa a vivir a la casa de su sufrida madre. Ambos personajes se interpretan a sí mismos. Su construcción es fascinante: él, un soltero de montaña (como lo describe el director), frágil, que sale de una prisión para meterse en otra, fruto del desarraigo, de la sensación de no pertenecer ya a ningún lugar, al menos en lo sentimental; ella, una mujer muy mayor pero contrastantemente fuerte. La mirada de Laxe es aséptica en su acercamiento a los personajes, algo distante, documentalista, pero busca la belleza en los pequeños gestos cotidianos, se recrea en las duras labores de esta gente de campo y es ahí donde encuentra su verdadera fuerza. La evolución de la trama encuentra un enlace orgánico entre costumbrismo y denuncia (en este caso, de la terrible situación de la Galicia asolada por los incendios), pero sin aspavientos, dejando que las rabiosas imágenes hablen por sí solas. El espectador no puede sino asistir hipnotizado a este mundo de belleza mágica que despliega Laxe, siempre apoyado en la espléndida y sufrida fotografía de Mauro Herce. El magistral tratamiento de la elipsis cinematográfica desemboca en un desenlace pesimista que, aunque se ve venir, es tan elegante como demoledor.




2- Parásitos
Flamante ganadora de la Palma de Oro, la sección Perlas del Festival nos trae la última película del coreano Bong Joon-ho, el que quizá sea su trabajo más maduro en una filmografía ya de por sí estimabilísima, en la que el coreano demuestra ser uno de los directores más creativos del panorama mundial. En Parásitos, una familia humilde en la que todos sus miembros están en paro, se las apaña para tejer una red de recomendaciones y conseguir empleo en la casa de otra familia rica mediante engaños. El despliegue narrativo y el trabajo de puesta en escena durante la primera hora de película son magistrales. Los actores están tiernos y creíbles en ese retrato algo marciano, humor absurdo y socarrón siempre presentes, de dos mundos completamente opuestos, que deviene en discurso político sin desentonar. Bong Joon-ho es capaz de transitar entre géneros de manera totalmente orgánica, y parte de la culpa lo tiene su excelente manejo del espacio fílmico. En este sentido, el coreano debería ser estudiado en todas las escuelas de cine. Sus planos rafaelianos poseen una tremenda riqueza de capas; el estudio de los elementos de la escenografía está muy medido, haciendo que, según conviene, formen parte de la narración o sean mero decorado; y los movimientos de cámara, elegantes pero al servicio de una comicidad muy personal. Lástima esa tendencia al exceso habitual en el cine coreano que lleva a Joon-ho a estirar de más su película, por la vía de la ampulosidad y el trascendentalismo exagerado. Empaña algo el resultado final, pero el viaje merece mucho la pena.




1- El faro
Llegamos por fin a la joya del Festival en la que será probablemente una de las mejores películas del año. El faro, nueva película de Robert Eggers tras el éxito de La bruja, cuenta esta vez la historia de dos fareros atrapados en su isla en una suerte de situación buñuelesca. La película posee un aroma especial, sobre todo en su clara evocación a Lovecraft por la vía del homenaje formal al cine mudo y al cine gótico clásico, de forma similar a como lo haría la pequeña película La llamada de Cthulhu. En este sentido, el formato elegido no solo es empleado para describir con más precisión lo claustrofóbico en el relato, porque eso se puede conseguir por otros medios también, sino para aportar un aroma especial a la cinta. Y si de algo anda sobrado El faro es de eso tan difícil de describir como “atmósfera”. El diseño de sonido (la banda sonora en general) es magistralmente subyugante y trabaja en esa dirección. Por otro lado, tenemos un duelo actoral de primer nivel, como hacía tiempo no lo veía, que unido a un manejo de los espacios como elemento alienante de los individuos especialmente intenso, te mantienen pegado a la butaca, hipnotizado, temeroso de lo que va a suceder a continuación. Los ligeros toques fantásticos, así como sus golpes de efecto, están bien medidos y orgánicamente dispuestos a lo largo de la cinta. La espiral de locura de los personajes está descrita con furia e interpretada con rabia; tanto Willem Dafoe como Robert Pattinson son dos actores que me encantan y me es imposible quedarme con uno en este caso. Contrasta la cadencia pausada del autor, muy al estilo de lo que veíamos en La bruja. A pesar de ese ritmo en apariencia moroso, la película avanza con virulencia, se cuela por las rendijas casi sin que nos demos cuenta. La estructura narrativa, similar a la de aquella película, es un desagüe por el que los hechos desembocan indefectiblemente hacia el horror, final valiente y magnífico. Como La bruja, desde ya, clásico instantáneo.