21/12/15

Una vieja y renovada esperanza


Dir.: J.J. Abrams
Int.: Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Adam Driver, Harrison Ford, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Lupita Nyong'o, Andy Serkis, Peter Mayhew, Anthony Daniels, Max von Sydow, Gwendoline Christie
¿De qué va?: Treinta años después de la victoria de la Alianza Rebelde sobre Darth Vader y su ejército, una siniestra organización, la Primera Orden, ha surgido para poner en jaque a la Nueva República Galáctica. En el desértico planeta Jakku, una joven chatarrera llamada Rey se verá envuelta casi sin querer en una aventura que la reunirá con nuevos aliados y héroes veteranos en una carrera por salvar a la galaxia.

Reseña: La saga Star Wars es un fenómeno cinematográfico y cultural de calado intergeneracional. Cuando su séptimo capítulo da comienzo, con ese letrero azul que nos remite a una galaxia muy, muy lejana del pasado, seguida del título acompañado de su estruendosa y tan reconocible banda sonora, se iluminan los ojos tanto de aquellos fans de la saga desde su nacimiento en el año 1977, como de aquellos que la descubrieron tiempo después en su reestreno restaurado (como es mi caso) y de los que se sumaron después, a través o no de sus infames precuelas. El director del nuevo comienzo, J.J. Abrams, ha dicho en varias ocasiones que la saga pertenece en los fans, y eso es precisamente su séptimo episodio: una película para ellos, pero también para atraer a nuevos y jóvenes espectadores a la Fuerza.


Al igual que hizo Jurassic World, Star Wars saca mucho provecho del 'factor nostalgia', pero lo gestiona de forma más sutil y dosificada, siendo lo más evidente su estructura narrativa, prácticamente idéntica a la de Una nueva esperanza, con los personajes originales pasando el testigo de sus funciones a las nuevas incorporaciones, y pasajes que también remiten a El imperio contraataca. Tras la mala fama cosechada por su trilogía de precuelas, Abrams ha decidido sabiamente tomar como referencia las películas precedentes, limitando la presencia de los escenarios y criaturas digitales para centrar la atención en la presentación de los nuevos personajes y en las relaciones que se forjan entre ellos. El único rastro de la obsesión de George Lucas por las maravillas de la era digital reside en dos personajes generados completamente por ordenador que, precisamente, resultan ser lo más artificial de un espectáculo que apuesta por recuperar lo viejo y darle una pulida en su justa medida.


Presentar una nueva generación de héroes y villanos que tome el revelo de unos personajes tan queridos como los de esta saga es un trámite muy complicado, pero el excelente trabajo de casting realizado en esta producción resulta incuestionable. Daisy Ridley, John Boyega y Oscar Isaac están a la altura de las circunstancias; sus personajes están tan bien introducidos y la interacción entre ellos tan conseguida que consiguen eclipsar las esperadas reapariciones de Han Solo, Leia y el resto de la tropa original, aunque Harrison Ford se mantenga en plena forma y se muestre totalmente entregado a su icónico personaje, mucho mejor recuperado que Indiana Jones. No obstante, es Daisy Ridley quien ha salido de la nada para convertirse en la dueña y señora de la galaxia, acompañada de un nuevo robot, BB8, que se convierte en el auténtico robaescenas de la película. También merece una mención especial el Kylo Ren de Adam Driver, pues han sabido aprovechar el hándicap de la alargada sombra de Darth Vader para otorgarle un cariz diferente y sumamente interesante al nuevo gran villano de la saga.


El despertar de la Fuerza es tan sumamente entretenida como cualquier entrega de la saga y es mejor que el trío de precuelas, pero sin alcanzar las cotas legendarias de los episodios IV y V. Está tan preocupada por contentar a los fans que procura no tomar ninguna decisión arriesgada que les pueda enfurecer, y eso le da poco margen de maniobra para ofrecer momentos tan genuinos como los vividos en aquellas películas. No obstante, se alza ante todo como un estupendo relanzamiento de la franquicia, con las dosis de aventura, acción, humor y tragedia familiar que los fans demandaban para mantener muy viva su pasión, y para que todos nos mantengamos en vilo y expectantes hasta el próximo episodio del culebrón intergaláctico más adictivo de la historia. Star Wars ha vuelto para quedarse… ¿pero acaso se había ido?

8/10

19/12/15

Nunca Jamás ya no es lo que era

Ya que Disney se está haciendo de oro sacando versiones en carne y hueso de sus clásicos animados, los demás estudios de Hollywood no quieren ser menos y se han sumado al carro de los cuentos que cobran vida. A la espera de que Universal muestre su versión de La Sirenita, Warner se ha atrevido con una nueva película de Peter Pan, y digo atreverse porque, salvo por la cinta animada de Disney, todas y cada una de las películas sobre el niño que no quería crecer han sido veneno para la taquilla, y Pan: Viaje a Nunca Jamás no ha sido menos: 126 millones de dólares recaudados a nivel mundial para un presupuesto de 150. Eso tuvo que doler.


Con estos datos, se esfuma la intención de sacar adelante una nueva franquicia cinematográfica. ¿Acaso se estrena hoy en día algún blockbuster sin tal intención? El fracaso de Pan ha sido fruto del hartazgo del público ante el enésimo intento de Hollywood por vender algo conocido de forma perezosa, bajo el barniz comercial de moda. Y eso que la película no está tan mal. Tanto su director, Joe Wright, que tiene talento para mejores cosas que para este tipo de encargos, como su reparto, insufla de energía y vitalidad a una función cuyo problema radica en su propia concepción, en un guión que imagina cómo llegó Peter Pan al país de Nunca Jamás tirando de manual y de conceptos manidos del género épico y fantástico. ¿Cuántas películas llevamos que giren en torno a la profecía de EL ELEGIDO que llegará para acabar con la tiranía y salvar el mundo de su opresión? Demasiadas.


La película se olvida convenientemente de la tesis de la obra original de J.M. Barrie, sobre el refugio en la eterna infancia como negación de la realidad, para centrarse en un incipiente héroe en busca de su madre desaparecida (otro tema sobadísimo) al tiempo que entabla amistad con Tigrilla y su futuro enemigo, Garfio. El mayor problema de Tigrilla no es que Rooney Mara sea demasiado blanca para dar vida a una india aborigen, sino una caracterización tan plana y simplona que la convierte en un personaje anodino, sin nada especial que la caracterice, al igual que ocurre con el Barbanegra de Hugh Jackman.


El debutante Levi Miller resulta ser un Peter Pan competente, mientras que Garrett Hedlund es quien le pone más ganas, pero por desgracia para él, continúa una inmerecida mala racha a la hora de buscar franquicia cinematográfica, tal y como le ocurrió con Tron: Legacy. El origen de la enemistad entre Peter Pan y Garfio, reservada para esa secuela que nunca llegará, habría sido una historia más atractiva que la que vemos aquí, en la que las virguerías visuales de Wright son encomiables pero acaban agotando por acumulación. Al menos, es razonablemente entretenida, y debería servir para que en los despachos de Hollywood se lo piensen dos veces antes de invertir millonadas en refritos tan descaradamente inanes.

5'5/10

18/12/15

La tragedia de hacer lo correcto


Creador: David Simon
Int.: Oscar Isaac, Carla Quevedo, Catherine Keener, Alfred Molina, Winona Ryder, Ilfenesh Hadera, Natalie Paul, Peter Riegert, LaTanya Richardson Jackson, Josh Salatin, Michael Stahl-David, Bruce Altman
Emisión: 2015, HBO
6 episodios

¿Existen los políticos honrados? ¿El político corrupto nace o se hace? ¿Se puede gobernar a favor de toda la ciudadanía? Son preguntas eternas que cobran más importancia que nunca en tiempos de elecciones, cuya respuesta toma un cariz pesimista cuando las promesas electorales se pierden como lágrimas en la lluvia en el momento en el que los partidos políticos alcanzar el ansiado poder. Nada es blanco y negro, aunque algunas veces lo olvidemos, pero por suerte hay historias, como las que nos trae David Simon con Show Me a Hero, que nos permite volver a recordarlo y reflexionar sobre ello.


El creador de The Wire, esa serie que unos veneran y que a otros nos avergüenza admitir que nunca hemos visto, sobre todo por pereza, es el artífice de esta miniserie de seis episodios basada en los hechos reales que acontecieron en Yonkers (Nueva York) entre 1987 y 1993. El político demócrata Nick Wasicsko es elegido alcalde en medio de una vorágine social, a raíz de una sentencia judicial que obliga a Yonkers a construir 200 viviendas protegidas en diferentes barrios de clase media y predominancia de blancos. Si bien Wasicsko se vale del descontento de buena parte de la población para prometer en campaña que apelará en contra de la sentencia, en el momento en el que debe jurar su cargo descubre que si no la acata la ciudad podría entrar en quiebra, así que decide cambiar de postura, colocándose en el centro de las críticas de la oposición y de la opinión pública.


La serie divide su atención en tres frentes: en primer lugar, la lucha de Wasicsko por convencer a sus compañeros y a los ciudadanos de que deben aceptar la decisión del juez, y de cómo afectó esa polémica a su carrera política; en segundo lugar, en aquellos que se manifestaron por activa y por pasiva en contra de la creación de viviendas, sobre todo en la figura de Mary Dorman (la siempre estupenda Catherine Keener), una mujer que aprovechó su exceso de tiempo libre para formar parte del movimiento "Save Yonkers", y por último, en las familias que se beneficiarían de la orden de desegregación. El montaje alterno de la serie es muy interesante porque vemos que, mientras que la comunidad blanca centra sus esfuerzos en conseguir que se revoque la sentencia, la gente que habita en los guetos vive al margen, puesto que los problemas a los que se tienen que enfrentar ocupan toda su atención: exclusión social, marginalidad, drogadicción, delincuencia, penuria económica y problemas con los que tiene que lidiar cualquier hijo de vecino, sin importar el saldo de su cuenta bancaria o el color de su piel.


La miniserie tiene un valor didáctico que no pesa debido a la franqueza y la cercanía con la que aborda a los personajes. Durante su visionado, podemos darnos cuenta de varias cosas, como por qué alguien tan impresentable como Donald Trump tiene tantos apoyos en su candidatura como Presidente de los Estados Unidos. El personaje de Alfred Molina es su análogo, un político de personalidad tosca y polemista que se alimenta del odio, la rabia y la ignorancia de las masas para sumar votos y apoyos. Por otra parte, la evolución de cierto personaje también da esperanzas de que abrir una mentalidad hermética es posible, aunque no sea fácil, pues con las palabras no basta; se necesita tiempo y experiencias de primera mano para que el cambio se produzca. Y en medio del bien y del mal, se encuentra Wasicsko, al que hace referencia el título de la miniserie, sacado de la cita "Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia" de F. Scott Fitzgerald. El protagonista de esta historia es un entusiasta de la política que, durante su rápido ascenso a lo más alto y su posterior caída, descubre que hacer lo correcto no implica necesariamente reconocimiento o popularidad ni a corto ni a largo plazo.


Oscar Isaac encarna un personaje cuyo conflicto recuerda al que encarnó en la no menos sensacional El año más violento, el de cómo alcanzar el éxito profesional sin perder la integridad. Su interpretación, tan medida, rotunda y visceral como nos tiene acostumbrados el actor guatemalteco, es uno de los grandes placeres que ofrece Show Me a Hero, junto a muchos otros como la presencia de Winona Ryder, a quien siempre es un placer ver en productos de calidad como este, o la transformación que se produce en el propio espectador durante su visionado, pasando de la indiferencia y el distanciamiento inicial a la creciente conexión emocional con los personajes y sus circunstancias, culminando en un final que choca por cómo terminó este tinglado (eviten informarse sobre la historia real como puedan) al tiempo que consuela por albergar esperanzas sobre una sociedad mejor y más cívica. Tal vez aún falta mucho para que se resuelva la problemática de la tensión racial, pero la erradicación es posible. Show Me a Hero debería proyectarse en todos los colegios, institutos e universidades. Así de vigente y necesaria es.

13/12/15

O.C: El doctor Frankenstein (1931)

¿De qué va?: El doctor Henry von Frankenstein está enfrascado en un peligroso experimento: construir un ser humano a partir de trozos de cadáveres. Con la ayuda de su criado, se adentra en un cementerio de la localidad para reunir las partes que necesita, ignorando que el cerebro que va a utilizar en su experimento había pertenecido a un criminal.

Reputación: A comienzos de los años 30, Universal Pictures decidió hacer una película de terror basada en la novela de Mary Shelley Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), pero en vez de adaptar directamente el libro, lo que hicieron fue adquirir los derechos de una obra de teatro de Peggy Webling que a su vez se inspiraba en el relato de Shelley. James Whale dirigió el film, así como su primera secuela y la película sobre El hombre invisible (1933), otro de los monstruos clásicos del estudio. Una de las primeras opciones para encarnar al monstruo fue Bega Lugosi, que también dio vida al Drácula de la Universal. Sin embargo, el actor rechazó la oferta (algo de lo que admitió arrepentirse tiempo después) al no tener diálogos y tener que estar cubierto de maquillaje, y Boris Karloff fue finalmente el elegido, aunque su nombre no figura en los créditos iniciales de la cinta para mantener el suspense.


El aspecto del monstruo no es tal y como se describe en la obra original. Fue el responsable de maquillaje, Jack P. Pierce, quien aportó ideas como la cabeza plana, los electrodos del cuello, la vestimenta pobre y los párpados caídos. Esta caracterización se repetiría en las numerosas secuelas y nuevas versiones que llegaron a posteriori, como la celebrada La novia de Frankenstein (1935), El hijo de Frankenstein (1939), la paródica El jovencito Frankenstein (1974) o dos recientes versiones modernas a las que tanto la crítica como la taquilla les ha dado la espalda, Yo, Frankenstein (2014) y Victor Frankenstein (2015).


Comentario: ¿Qué decir de una de las películas que mayor repercusión ha generado tanto en la industria cinematográfica como en la cultura popular? Hoy en día pocos habrán visto la película, quizás por ello nos referimos muchas veces al monstruo por el nombre de su creador, pero todos nos conocemos la historia al dedillo y alguna vez hemos gritado el mítico "¡Está vivo!". Considerada en su momento como una auténtica película de terror capaz de sugestionar mentes como la de la pequeña protagonista de El espíritu de la colmena e inspirar a cineastas como Tim Burton, sus continuaciones se rindieron de forma progresiva ante su componente cómico y hoy en día es vista como una película de encanto sumamente naíf; mención especial merece el momento en el que utilizan a un muñeco de trapo para fingir la caída del doctor por el molino en llamas. El doctor Frankenstein será una película desfasada y ridícula para unos cuantos, pero también una joya y un referente del cine de terror y fantástico para los cinéfilos de pro.

Próximo visionado: Fresas salvajes (1957)

12/12/15

Gira de musculocas

Uno de los éxitos más sorprendentes y rotundos del año 2012 fue el de Magic Mike. La película de strippers masculinos de Steven Soderbergh amortizó con creces sus 7 millones de presupuesto con los 167 millones de dólares que recaudó a nivel mundial. Aunque una secuela no era necesaria, ya sabemos cómo funciona la industria, así que tres años después nos llega Magic Mike XXL, con el responsable de segunda unidad habitual de las películas de Soderbergh, Gregory Jacobs, ascendido a director, y sin uno de los grandes alicientes de la cinta original, Matthew McConaughey. Algo se tuvo que oler…


Tres años después de que Mike abandonara su vida como stripper, él y los Reyes de Tampa supervivientes se embarcan en un viaje hacia Myrtle Beach para realizar una última y espectacular actuación.  Y ya está, no hay más. Recuperando el espíritu de Spiceworld, Crossroads y otras road-movies infumables, la película sigue el viaje por carretera de estos chicos que, mientras discuten sobre si preparar números diferentes e innovadores (¡Hola A por todas!) y comparten traumas del tipo "no he tenido sexo en tres años", visitan una discoteca de ambiente, estampan su caravana contra un árbol, irrumpen en una reunión de señoras atiborradas de vino lideradas por Andie MacDowell y así hasta llegar a una convención de mujeres que creen que el feminismo consiste en cosificar a los hombres de la misma forma en la que estos lo hacen con ellas.


La Magic Mike original no era una gran película pero tenía sustancia, nos introducía en el mundillo del stripper masculino con una mezcla de admiración y patetismo, pero aquí no hay nada, sólo una excusa para volver a hacer dinero sin otra justificación que la de volver a mostrar a Channing Tatum, Matt Bomer, Joe Manganiello y compañía luciendo pectorales y movimientos de baile. Sí, se mueven muy bien, pero para eso mejor que hubiesen hecho un videoclip musical y no una película de ¡dos horas! basada en la nada absoluta. Incluso se rigen bajo la norma del mínimo esfuerzo al buscarle una nueva chica al protagonista (la siempre desaprovechada Amber Heard) prácticamente idéntica a la de la anterior película (Cody Horn), mientras que Jada Pinkett Smith no consigue estar a la altura de McConaughey como "madame del prostíbulo". Magic Mike XXL es un auténtico esperpento, y ni siquiera lo suficientemente divertida como para convertirla en una obra de culto a lo Showgirls.

2/10

11/12/15

La muerte les sienta tan bien...


Creador: Ryan Murphy, Ian Brennan, Brad Falchuk
Int.: Emma Roberts, Skyler Samuels, Lea Michelle, Keke Palmer, Jamie Lee Curtis, Abigail Breslin, Billie Lourd, Glen Powell, Diego Boneta, Oliver Hudson, Nasim Pedrad, Niecy Nash
Emisión: 2015 – ¿?, FOX
1 temporada


En una escena de Recortes de mi vida, debut cinematográfico de Ryan Murphy, el patriarca de la familia protagonista despertaba de forma apresurada a a los habitantes de la casa para que contemplasen el zurullo que acababa de hacer, cuya forma perfecta le parecía una obra divina. De la película sólo recuerdo ese momento, y me parece una buena metáfora de lo que se ha convertido tanto Murphy, una attention whore en toda regla, como su obra, un zurullo tan bien hecho y presentado que no podemos apartar la vista de él. Da la impresión de que soy un hater de ese señor y no es verdad. No contento con crear la temporada de American Horror Story más gayer de todas y capitaneada por Lady Gaga, Murphy ha hecho la mejor comedia televisiva de la temporada: Scream Queens.


Presentada como un cruce entre La noche de Halloween y Chicas malas, la serie se centra en una hermandad universitaria en la que sus elitistas integrantes, capitaneadas por la fabulosa Chanel Oberlin, se ven obligadas por la decana a admitir a nuevas hermanas que no cumplen sus altos estándares, al tiempo que un asesino en serie, ataviado con el disfraz de diablo rojo que ejerce de mascota del equipo deportivo, empieza a causar estragos en el campus. Así, mientras van cayendo peones a lo largo de los capítulos, el cerco se va cerrando y las habitantes de la casa Kappa Kappa Tau intentan averiguar quién es el asesino, sin desatender otras preocupaciones como no perder popularidad o ir de compras durante el Black Friday.


Antes de ponerse con Scream Queens, hay que ser consciente de que lo que se va a ver tiene poco de racional. Esto es una sátira pura y dura y no hay que dejar que la lógica amargue la fiesta. Los que busquen un slasher puro en formato serializado se sentirán decepcionados, pues las muertes son rápidas, no especialmente truculentas, ni tampoco se producen demasiadas persecuciones entre el asesino y la víctima de turno. Lo que sí hay es mucho guiño y homenaje al género de terror: Psicosis, El silencio de los corderos, La maldición, Hellraiser, La matanza de Texas o El resplandor son sólo alguno de los títulos, que se suman a la ingente cantidad de chistes y referencias a la cultura popular y pop marca de la casa Murphy; desde Cómo perder a un chico en 10 días hasta Taylor Swift, pasando por Orange is the New Black, Robert Dust, Matthew McConaughey, Nancy Drew, The Back Street Boys, los youtubers, Twitter….  La rapidez y el ingenio con el que se lanzan las puyas es uno de los grandes placeres que brinda una serie que habría estado mejor si se hubiera condensado en menos capítulos de los 13 de los que consta, pues hay algunos que son puro relleno.


Otra buena parte del disfrute proviene de un reparto entregadísimo al esperpento general. Si bien buena parte del protagonismo está centrado en el personaje que da vida Skyler Samuel, clon de la joven Kate Hudson y clásica heroína empeñada en descubrir el asesino, la diversión proviene del bando de las antiheroínas, capitaneadas por una Emma Roberts en estado de gracia. La sobrinísima exagera el papel que encarnó en American Horror Story: Coven y le pasa un filtro 'Regina George' (la villana de Chicas malas) para crear un personaje cuyo egocentrismo, malicia, superficialidad y pijerío extremo resultan una auténtica gozada. Pero como todo buen villano, Chanel no sería nada sin sus minions, encarnados por Abigail Breslin, quien empezó descolocada pero mejora con el paso de los capítulos, y Billie Lourd, hija de la gran Carrie Fisher. El bullying continuo al que es sometida Chanel nº5 (Breslin) y la cínica impasibilidad de Channel nº3 (Lourd) dan mucha vida a la serie, y cuando las dos se juntan con su líder para llevar a cabo sus planes sólo pueden pasar cosas maravillosamente absurdas.


Pero las risas no empiezan y acaban con las Chanels, porque Scream Queens ha creado también personajes tan hilarantes como Denise Hemphill (Niecy Nash), quien revitaliza y hace suyos los gestos de "negra chunga", convirtiéndose en la auténtica roba-escenas de la serie, o Chad Radwell (Glen Powell), el novio florero de Chanel nº1, más superficial y pijo que ella si cabe y regido por su propia e inmensa (in)sensatez. Jamie Lee Curtis hereda el papel de "veterana pasada de todo" que convirtió a Jane Lynch en una musa en Glee, pero no es de los mayores valores de la serie, con lo que su nominación al Globo de Oro resulta exagerada y debería haber sido para Roberts, alma máter de la serie, o para alguno de los anteriormente mencionados.


El nicho de Scream Queens es difícil de ubicar. Diría que es el Scary Movie de nerds, frikis y gente puesta en la cultura pop, pues dudo que su humor pueda ser del gusto del pueblo llano. Quizás por ello haya sido contra todo pronóstico una decepción en los ratings de la televisión americana: demasiado petarda para unos, demasiado inescrutable para otros. La FOX no se ha pronunciado aún sobre su futuro, pero teniendo en cuenta la prisa que se han tomado para terminarla, emitiendo un doble episodio final, parece que no se cumplirá la intención de Murphy de continuar la serie, con los personajes supervivientes envueltos en un nuevo caso de asesinatos en serie. Al menos, el final de la temporada es cerrado,  sorprendente y coherente dentro de la locura en la que se desarrolló la serie, nada que ver con el baño de sangre que algunos esperábamos. Scream Queens nunca pretendió ser tal cosa, sino una sátira y una parodia de la generación selfie y de cómo parece que con cada década que pasa nos volvemos más y más idiotas, consiguiendo que podamos simpatizar con un asesino en serie y con su empeño por forzar la selección natural.

10/12/15

Intrépidos y desganados

Poster En el corazon del mar

Dir.: Ron Howard
Int.: Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cilliam Murphy, Tom Holland, Ben Whishaw, Brendan Gleeson, Michelle Fairley, Charlotte Riley
¿De qué va?: En el invierno de 1820, la tripulación del ballenero Essex sufrió el ataque de una enorme ballena blanca que hundió la embarcación. El relato de los acontecimientos por parte del último superviviente del naufragio sirvió de inspiración a Herman Melville para escribir la novela Moby Dick.

Reseña: En los últimos años, es tendencia en el cine contar la historia real detrás de grandes cuentos y leyendas, aunque en la mayoría de los casos no es más que una artimaña comercial para ofrecer lo mismo pero con un supuesto componente realista que sigue las pautas marcadas por la moda que marca la industria. ¿Pero para qué obsesionarse con la realidad cuando la ficción la supera con creces? Lo ratificamos con Drácula el año pasado y lo volvemos a hacer ahora con En el corazón del mar, que llega a los cines bajo la frase promocional de ser la historia que inspiró Moby Dick, una de las novelas más importantes y populares de la literatura universal.

En el corazon del mar2

El principal problema del film de Ron Howard no es tanto el interés que pueda suscitar su trama como la forma en la que ésta está implementada, pues resulta muy complicado implicarse en ella. Reúne todos los requisitos para convertirse en una gran aventura con aroma clásico, pero nunca es capaz de trasmitir épica, emoción o tensión, debido a dos grandes causas. La primera reside en su elenco de personajes, plano como un folio, sin personalidad. Nunca los llegamos a conocer, así que nos interesa bien poco lo que pase con ellos. Tratándose de una tripulación reducida, resulta preocupante que muera gente y no sepamos ni quiénes son. También que hayan contratado a Cillian Murphy para un papel tan insignificante. Chris Hemsworth da la talla como cabecilla, pero es complicado entender sus motivaciones más allá de la de querer volver pronto a casa para reencontrarse con su esposa mientras que el capitán del barco es la nada absoluta, y Benjamin Walker no puede hacer gran cosa salvo poner cara de circunstancia.

En el corazon del mar

La segunda causa se encuentra en su apartado técnico. Antiguamente resolvían los desafíos técnicos con creatividad, ahora se limitan a rodarlo todo delante de una pantalla verde. En el caso de En el corazón del mar, se abusa tanto del rodaje en estudio (es evidente que la mayor parte del tiempo están en un tanque con un chroma detrás) que desluce las escasas imágenes rodadas en espacios canarios naturales, acentuado por una fotografía tosca y tan excesiva como uno de los peores filtros de Instagram. Cuenta con algunas imágenes vistosas, la mayoría vistas en el tráiler, pero las apariciones del gran cachalote no son especialmente memorables, y comparar la película con Tiburón, a la que le hace un guiño en su comienzo, es algo totalmente gratuito.

En el corazon del mar3

En el corazón del mar es entretenida, sí, pero no cuenta con muchos más alicientes. Ron Howard continúa su irregular carrera con un film que emula a grandes clásicos de aventuras, pero su incapacidad de convertirlo en algo especial o emocionante resulta flagrante. Para disfrutar de una historia de aventuras en alta mar, mejor descubrir o revisionar Capitanes intrépidos (1937) cuyo recuerdo me hace pensar en lo poco aprovechada que está la relación entre los personajes de Chris Hemsworth y Tom Holland. La gran ballena de Pinocho, esa sí que daba un terror descomunal.

5/10